La bandera XXL de la Plaza de los Fueros vuelve a ser noticia porque el Ayuntamiento de Pamplona lleva gastados ya más de 300.000 euros en la insignia que mandó colocar el antiguo alcalde Enrique Maya en 2022. La bandera en sí costó 100.000 euros. Los otros 238.000 se han ido en arreglos, operaciones de izado y arriado, mantenimiento, etc.
La bandera tiene 96 metros cuadrados. Es tres veces más pequeña que la de España que pusieron en la Plaza de Colón en 2001 por sugerencia de Aznar, pero en ínfulas de grandeza las dos andan a la par.
En su día dijeron que su objetivo era crear un sentimiento de unidad en torno a la identidad navarra. Crear un sentimiento de unidad y poner la navarridad por encima de otras identidades añadiría yo, y no me estoy refiriendo a la identidad española porque precisamente Navarra es la comunidad que tiene menos sentimiento de españolismo según un barómetro del CIS de 2023. Apenas un 4,8% de los encuestados navarros se definieron en primer lugar como españoles. Yo me inclino más bien a pensar que el tamaño de esta bandera es directamente proporcional a las ganas que tienen algunos de borrar del imaginario popular todo rastro de ikurriñas y del vasquismo en Navarra.
En estos tiempos que corren sería sencillo criticar el gasto que conlleva la dichosa bandera y decir que ese dinero estaría mejor empleado en darles un techo a todas esas pobres gentes que están durmiendo a la intemperie, pero no dejaría de ser un argumento demagógico porque el alcance del problema, por desgracia, es mucho más profundo y serio. Lo que yo sí haría sería un par de preguntas: ¿por qué mantiene el Ayuntamiento esta bandera? ¿Es parte de sus pactos con los socialistas?