Elena Aisa (presidenta de Besarkada): "Para prevenir el suicidio hay que cambiar la visión del sufrimiento y no avergonzarse de él"

El hijo de Elena Aisa se quitó la vida hace 8 años y tras ello creó la asociación para trabajar con familiares de víctimas y para prevenir casos de suicidio

06.09.2021 | 19:47
Elena Aisa, presidenta de Besarkada

El número de suicidios no ha aumentado tras la pandemia, pero ¿qué impacto ha tenido en el duelo?

–El duelo por suicidio es traumático. Esto quiere decir que va a haber unos mecanismos psicológicos y unas manifestaciones diferentes, más complicadas y a largo plazo. Por eso algo esencial es poder comunicar el dolor, porque el trauma es muy obsesivo y toda esa parte de comunicación, que es fundamental, se ha reducido al domicilio por la pandemia. Entonces, internamente pasa que a veces uno está mejor que el otro, luego este empeora y tú mejoras... se llama asincronía, no coincide como está uno con como está otro y el acompañamiento es difícil. En Besarkada tenemos grupos de ayuda mutua, para apoyarse entre iguales, y todo eso se suspendió. Poco a poco hemos ido retomando la actividad, primero lo individual y ahora vamos a retomar lo grupal.

¿Temen que las consecuencias de la pandemia aún estén por llegar?

–Ha aumentado mucho la desestabilización emocional y el sufrimiento con la pandemia y la sociedad se crispa más a nivel de tolerancia. Entonces, pueden darse circunstancias, en colectivos concretos pero también en la sociedad general, que lleven a que se incrementen los suicidios.

¿Qué es lo que más urge para prevenir el suicidio?

–Normalizar el sufrimiento y hablar, sobre todo, hablar. Vivimos en una sociedad muy de anuncio: "Si sufres haz esto para mejorar o haz lo otro; haz planes; sé positivo, etc.". Pero eso muchas veces no funciona. Quien no ha tenido ese sufrimiento no lo entiende. Y ese sufrimiento hay que comunicarlo y para ello hay que cambiar socialmente la visión del sufrimiento y no avergonzarse de él, porque mucha gente trata de ocultarlo. En los jóvenes se muestra menos aún. Se disimula y se intenta tirar para adelante hasta que llega un límite. Además, la gente joven no acude como un adulto a Salud Mental, cuesta más. En la medida en que se visibilice y normalice el dolor, avanzaremos.

Usted dice que siempre hay señales antes de un suicido, ¿cómo se pueden detectar?

–Ahí está, hay que saber cuáles son, porque sino tienes al elefante delante y no te enteras. A mí mi hijo me lo dijo, pero no lo vi. Entonces es importante hacer ver que esto pasa en familias corrientes. Nadie de los que estamos en la asociación pensamos nunca que nos iba a pasar algo así. Por eso es fundamental hablar, que la persona que está en una situación de sufrimiento lo comunique. Porque el suicidio es una muerte por sufrimiento, no es una decisión libre. La persona no es ni valiente ni cobarde sino que está en une estado tal de sufrimiento que es la única posibilidad que ve de poder vivir en la muerte. Un grito desesperado de querer vivir y no poder.

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