El paradigmático caso de Mendillorri a finales de los 90

Solo tenían que pasar cinco años hasta la descalificación por lo que casi la totalidad de la VPO puede venderse libremente

17.10.2021 | 01:25
Personas hacen cola en el exterior de las oficinas de VINSA en la calle Gorriti tras conocerse el listado de los adjudicatarios de viviendas en Sarriguren y Rochapea en 2003. Foto: Diario de Noticias

Pamplona – Durante la primera mitad de la década de 1990 se construyeron en Mendillorri más de 3.000 viviendas protegidas, lo que permitió que, a diferencia de barrios ahora en ciernes como Lezkairu y Erripagaña, donde los vecinos han ido llegando a cuenta gotas, Mendillorri se llenara de vecinos en muy poco tiempo.

En ese momento, únicamente tenían que pasar 5 años hasta la descalificación, por lo que pisos adquiridos por entre 5 y 10 millones de pesetas (entre 30.000 y 60.000 euros) se vendían cinco años después por hasta 28 millones (169.000 euros). El plazo pasó a 12 años en 2000 –con carácter retroactivo– y a 20 en 2003, pero quienes vendieron sus viviendas descalificadas entre 2005 y 2007 lo hicieron todavía más caras, pudiendo llegar a los 40 millones de pesetas (241.000 euros).

En Mendillorri se permitió a los dueños vender libremente sus pisos a pesar de que la modificación legal de 2004 fijó un periodo de 30 años con efecto retroactivo para descalificar las viviendas. Técnicamente, en caso de que la vivienda se fuera a vender, hacía falta redactar una notificación previa dirigida al Gobierno foral en la que se diera cuenta del precio de venta y de quiénes eran los compradores, aunque se trataba de un mero trámite ya que al cumplirse los 20 años no existen requisitos en este sentido.

A día de hoy, la práctica totalidad de las viviendas protegidas construidas en el barrio pamplonés de Mendillorri –pasó a serlo en el año 1998– han sido descalificadas o, a pesar de mantener un régimen de protección, pueden venderse a precio libre en el mercado.

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