Policía Foral ha atendido a 40 menores víctimas de delitos contra la libertad sexual en lo que va de año

En 2019 se investigaron 38 denuncias de víctimas menores de edad, una cada 9 días

12.12.2020 | 10:14
Un agente, con una niña en brazos.

La Brigada Asistencial de la Policía Foral -unidad especializada en la lucha contra la violencia hacia la mujer- ha atendido este año a 40 menores que han denunciado ser víctimas de delitos contra su libertad sexual (29 por abusos sexuales y 11 por agresiones sexuales), con una media de 13 años, por 11,8 años en 2019.

Estos datos suponen investigar una denuncia cada nueve días aproximadamente, "ello sin tener en cuenta la importante cifra negra que existe de agresiones que no llegan a ser a denunciadas por distintas causas (miedo a lo que pueda pasar, a no ser creído, a reacciones familiares, al 'qué dirán' o a represiones por parte del agresor)", ha resaltado el cuerpo policial en un comunicado.

Por este motivo, la Policía Foral ha destacado que "resulta fundamental que padres o tutores estén atentos a cambios extremos de comportamiento -pérdida del apetito, abundancia del llanto, miedo a la oscuridad, comentarios o conocimientos sobre sexo no esperables a su edad, sentimiento de miedo a una persona específica o a estar o pasar por un determinado lugar, ropa interior rota, manchada o anormalmente sucia- que pueden ser indicadores de víctimas de agresiones sexuales no comunicadas".

Estos comportamientos deben ser valorados con cautela, por lo que se recomienda contactar con el médico o pediatra para una exploración especializada, además de posibles indicios físicos que puedan presentar los menores.

El perfil del autor responde a cualquier persona con la que el menor mantenga una relación de desigualdad por edad, madurez o poder. En el caso de las personas denunciadas ante la Brigada Asistencial de la Policía Foral, 35 se han interpuesto contra personas mayores conocidas, que pertenecían a un entorno cercano y con las que había cierta relación de confianza (en 12 de esos casos, el agresor procedía del propio entorno familiar).

En los cinco casos restantes las agresiones las han cometido las propias parejas de los menores y en la mayor parte de las denuncias el agresor coaccionaba a la víctima con distintas fórmulas para que no contara lo sucedido a nadie.
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