El atleta navarro Nassim Hassaous (23/03/1994), reciente campeón de España de campo a través tras imponerse en Almodóvar del Río (Córdoba) el 25 de enero con un tiempo de 28.23, y con la mínima para el Europeo de Maratón de Birmingham para el próximo mes de agosto ya en el bolsillo tras firmar una marca de 2 horas 08.44 en el Maratón de Valencia el 7 de diciembre, repasa su trayectoria, las sensaciones tras el oro y el sacrificio que hay detrás de estos buenos momentos en su carrera deportiva.
Viene de entrenar, ¿qué suele hacer?
Como competí el domingo ahora son dos días suaves, pero lo normal es hacer dos días a la semana a fuerza, luego tres días un poco de series,alternando entre entre series un poco más fuertes, abajo de umbral, y luego el resto lo complementamos con rodajes.
Terminó tercero este fin de semana en San Sebastián, ¿cuáles fueron las sensaciones?
Al principio buenas y al final no tanto. Salí para luchar por la victoria porque me encontraba bien, venía en una buena dinámica, había estado entrenando bien, pero había competido cuatro fines de semana seguidos y al final me costó un poco. Notaba que no tenía la frescura que tenía otras veces, pero me defendí bien, intenté luchar por la victoria y aguanté hasta el kilómetro ocho, luego ya me descolgué y terminé tercero.
Dentro de esa buena dinámica está el oro en el Campeonato de España de campo a través
La verdad es que fue increíble, también fue muy especial porque es un campeonato, como he dicho a mucha gente, que llevo corriendo durante muchos años y sí que me hacía especial ilusión conseguir. Lo máximo que había conseguido eran dos platas, en el 22 y en el 24, entonces venía con muchas ganas. Y la verdad es que el circuito estaba muy complicado, pero por suerte me adapto bien al barro por mis características y la verdad es que ganar sí que estaba en mi mente, no con la distancia y con la ventaja con la que lo hice, pero sí que me sentía fuerte y era una oportunidad que no podía desaprovechar.
Después de esas platas en 2022 y 2024 en esta misma cita, ¿se ha quitado un peso de encima?
Sí, pero no era algo que me obsesionara. De hecho la decisión de correr en el campeonato fue tomada una semana y media antes. Notaba que me iba encontraba bien, que además es un campeonato que llevo corriendo toda la vida, dándome igual el resultado, donde además he quedado dos veces plata, he quedado el 16, en alguno me he retirado, entonces, bueno, nunca he sido de ir a correr de manera resultadista, pero la verdad es que sí, es una espinita que estaba ahí clavada. Luego también es verdad que muchas veces viene cuando menos te lo esperas.
¿Por qué se toma la decisión tan tarde?
Lo que decidimos con mi entrenador es que después del Maratón de Valencia íbamos a tener mucho cuidado con la recuperación porque era la primera vez que nos enfrentábamos a una y no sabíamos cómo iba a responder mi cuerpo. Hay gente que se ha recuperado muy bien, yo estoy entre ellos y hay gente que se ha recuperado muy mal. Sabía que si no pasaba nada raro, iba a recuperar bien, pero queríamos ir con cautela. Al final la temporada era larga, además en Valencia conseguí hacer la mínima para el Europeo de Birmingham. Nos habíamos quitado la parte principal del trabajo, el objetivo era ese y lo hicimos. Y gracias a ello luego teníamos la posibilidad de planificar con calma, recuperar bien el cuerpo, descansar y volver poco a poco a los entrenamientos. Después de la maratón estuve prácticamente una semana sin hacer nada, descanso total, y luego poco a poco empecé a volver a los entrenamientos, haciendo entrenamiento alternativo, un poco de bici y un poco de rodaje. Más adelante empecé a hacer alguna competición, como la Cross de Venta de Baños (Palencia) y la San Silvestre Vallecana y tras eso me habló el responsable de la federación para decirme que tenía que tomar una decisión y lo consulté con mi entrenador (Marcos Peón). Al principio mi entrenador era un poco escéptico, pero me decía que la última decisión la tenía yo. Así que puse mi mente en los dos entrenamientos fuertes que me quedaban y cuando hice el último, que fue dos semanas antes del Campeonato de España, me encontré bastante bien. Y ahí se lo comuniqué a la Federación Navarra de Atletismo.
¿Con qué objetivo iba?
A ver, si soy sincero, tenemos ese gen competitivo, ese ADN y cada vez que nos presentamos en una línea de salida lo queremos hacer lo mejor posible. Pero iba con tranquilidad sobre todo de haber hecho bien el trabajo en Valencia, y tener la tranquilidad de planificar lo que nosotros queremos, y cómo lo queremos. Si todo va bien estaremos en el Europeo de Maratón en Birmingham el 16 de agosto. Ahora tenemos por medio como mucho tiempo tanto para entrenar como para correr lo que queramos. Entonces iba muy tranquilo, sabía que no estaba preparando el campo a través, pero que me iba a desenvolver bien, aún sin saber cómo iba a ser el circuito. Uno cuando se imagina un Campeonato de España en Andalucía, lo que se imagina es buen tiempo, se imagina un circuito bastante rápido, pero bueno, ya una vez allí ves lo que hay. Al final la tranquilidad que me ha dado el maratón es lo que me está haciendo correr y lo que me ha hecho correr estas carreras de esta manera, sin tanta presión, saliendo a disfrutar sin pensar tanto en el resultado, y luego, sobre todo, con esa ambición. No por el hecho de que no haya preparado el cross ni el Campeonato de España no voy a lucharlo. Fui con la idea de por lo menos intentar repetir medalla. No sabía el color ni nada, intenté estar lo más arriba posible. Luego las sensaciones que tuve durante la carrera y cómo la planteé, ganar me resultó a gloria.
¿Cómo fue de complejo que el circuito estuviera tan embarrado?
Se sabía por parte de la federación que si el circuito iba a estar complicado había otra alternativa de sacarlo como por fuera del circuito de motocross, pero no hizo falta. Aunque fui a ver el sábado por la mañana el circuito y es verdad que estaba bastante mal porque hubo tres o cuatro carreras. Además, estuvo lloviendo toda la tarde y luego nosotros el domingo, aparte de la lluvia, corrimos los penúltimos. Sabíamos que iba a estar mucho más pisado y más movido. La verdad es que había zonas muy complicadas. De los nueve kilómetros, lo que más me costó fueron algunas vueltas del principio en la zona de los charcos, porque no supe trazar bien, en una vuelta me metía por un lado, a la siguiente por otro, y no se pisaba de la misma manera. Hubo algún tropezón más de la cuenta e incluso en la última vuelta tuve una caída en una zona que no tenía ningún misterio. Era una curva en la que pisé mal y me fui al suelo. No me hice nada y llevaba suficiente distancia como para no preocuparme, pero desde fuera me dijeron que se veía que me desenvolvía bien, como que no me costaba. Para mí la parte más complicada del circuito era la zona de llegada y los primeros 200 metros, donde había un montículo muy embarrado que no agarraba prácticamente nada. Ahí estaba el punto más crítico del recorrido.
¿En qué momento sabía que iba a ganar?
No sabía que el circuito estaba tan mal, porque cuando fui el sábado solo vi una parte. La salida y la zona del viñedo no las conocí hasta que corrí. Ya el domingo cuando salí hubo un momento en que me coloqué delante, más que para irme, para tener mejor visibilidad. En circuitos así, más embarrados, me gusta saber dónde piso, no es como ir detrás de alguien y cambiar tu trazada porque él ha pisado mal. Me gusta ir delante para tener la seguridad de que voy a pisar en una zona más o menos segura. En la primera vuelta fuimos juntos. En la segunda, el grupo se fue estirando, pero puse un ritmo que iba cómodo y de repente empecé a abrir hueco. Al paso por la tercera vuelta, el hueco ya era evidente, aunque no definitivo. Completando la tercera vuelta y empezando la cuarta de cinco, el hueco ya era bastante grande. Luego, más adelante me enteré de que al paso por la cuarta vuelta eran 15 segundos, y sé que en este tipo de circuitos eso es casi definitivo porque no se puede avanzar con tanto barro. Y ahí sí, creo que fue a partir de la tercera vuelta cuando dije “al ritmo que voy sé que voy a aguantar hasta el final, mucho tengo que pinchar para que por detrás me pillen”. Así que nada, era solo mantener, intentar trazar bien, no liarla porque ya solo dependía de mí. Al paso por la última vuelta antes de entrar en los viñedos giro para atrás y hay un momento que no veo a nadie, la recta era tan larga que no veía a nadie. Después al final de la carrera saqué, no sé si fueron 35 o 36 segundos y ahí ya sí que supe que iba a ganar. En el último tramo no me desconcentré, seguí corriendo porque no me quería relajar en ningún momento y pero fui disfrutñandolo, saboreándolo y sobre todo el pensamiento positivo de que estaba consiguiendo algo que llevaba mucho tiempo intentando.
¿Qué valor le da a este triunfo?
Bueno, esto es diferente a lo que es una maratón, porque en una maratón sí que entras en una nueva dimensión del atletismo, o al menos eso es lo que yo he descubierto al correrla. Pero sí es verdad que el cross es especial, es como que justifica todos estos años atrás, donde los últimos han sido buenos, no tan buenos, mediocres podemos decir. Justifica todo. Digo que he tachado ya de mi lista el Campeonato de España de cross. No quiere decir que, si en un futuro vuelvo a correr, me vaya a relajar solo porque haya ganado este año. No, yo soy ambicioso y siempre que me planto en una línea de salida intento hacerlo lo mejor posible, y así haré en las carreras futuras. Pero sí es verdad que ha sido un resultado, por lo menos en el ámbito del cross, que justifica todos estos años corriendo.
¿Cuánto esfuerzo hay detrás de este éxito?
La respuesta fácil es decir que mucho, pero sobre todo con el maratón es que es una dimensión distinta. Era la primera vez que afrontaba esta distancia y es un objetivo tan demandante que luego hay que tener cuidado, sobre todo con la recuperación y cómo te deja el cuerpo. Por ejemplo, yo corrí el Maratón de Valencia el 7 de diciembre, pero empecé a prepararlo a principios de julio, así que son cuatro meses de entrenamiento continuo para poder rendir un día. Por eso hablo de otra dimensión, de otra magnitud, y sobre todo de la importancia de que el trabajo bien hecho sea recompensado con un buen resultado. Esto te da tranquilidad para planificar a largo plazo, con calma, sin depender de nadie más y sin tener que estar haciendo cábalas con el calendario: si tengo que correr otra, no tengo que correr otra; si tengo que hacer la mínima, no tengo que hacer la mínima. Es un objetivo tan demandante en todos los sentidos que, si sale bien, como ha sido mi caso, te deja mucho más tranquilo y permite utilizar esa motivación y ese buen resultado para plasmarlo en las demás distancias y disciplinas.
¿Cómo de importante es la figura del entrenador?
La figura del entrenador es clave, y yo le digo que me pongo en su piel. Para mí sería mucho más difícil ser entrenador que atleta, porque al final el atleta es el que tiene que correr, enfrentarse a los entrenamientos, a las molestias y a las lesiones. Desde el punto de vista del entrenador, en cambio, es complicado: manejar a los atletas, aplicar su conocimiento para intentar que lleguen en el mejor estado de forma posible. Son muchos factores. Con mi entrenador, Marcos Peón, tenemos una relación muy estrecha, nos llevamos muy bien e incluso podríamos considerarnos amigos. Esa comunicación, sinceridad y conexión que tenemos hace que luego se pueda plasmar cómo están siendo los resultados de esta temporada.
¿Siente que está en el mejor momento de su carrera?
Sí, mentiría si dijera que no. Es verdad que en otras temporadas he estado muy bien pero los resultados no han salido por varias circunstancias, ya sea porque no he sabido competir, porque los rivales han sido mejores, porque entrenaba muy bien pero las competiciones no salían, no sé si porque llegaba quemado, no lo sé. Pero es verdad que en esta temporada los resultados están acompañando al estado de forma. Así que sí, me encuentro en el mejor momento de mi carrera deportiva y sobre todo lo que tengo son muchas ganas de seguir mejorando y conociendo nuevos límites.
Su gran objetivo es el Europeo de Maratón de Birmingham en agosto, ¿no?
Sí, al final es lo que comentaba antes. El maratón de Valencia, si te sale bien, te da la posibilidad de planificar también a tu gusto, y eso es lo que nos ha pasado a nosotros. Hice la mínima, que era de 2 horas 9 minutos y 30 segundos, y yo hice 2 horas 8 minutos y 44 segundos. La selección puede ser de un máximo de seis atletas y la preselección sale en abril. Si no pasa nada raro ni catastrófico, estaré. Ahora el objetivo será, de aquí hasta mayo, competir en el campeonato de España de Media Maratón, el 12 de abril en Mérida. A partir de mayo empezaremos la preparación para ese europeo, con el objetivo de intentar hacer el mejor papel posible el 16 de agosto, tanto individual como por equipos. En la media maratón de abril en Mérida también querré sacar un buen resultado, dentro de toda esta planificación, es importante ir consiguiendo buenas sensaciones. El europeo tiene su importancia, y seguro que será un campeonato con muchos de los atletas con los que luego compartiré selección en agosto. Ahora vamos a aparcar un poco las competiciones y hacer una carga de entrenamientos para llegar lo mejor posible al 12 de abril. A mí, que ya estoy dando el salto a la ruta, me gustaría intentar ganar, y es a eso a lo que saldré, para lo que estoy entrenado. No depende solo de mí, sino también de los rivales y de muchas circunstancias, pero el objetivo principal es hacer lo mejor posible, intentar estar lo más arriba posible. Si puedo ganar, bien, y si no, estar entre los tres primeros, para así rematar la fase previa a esta preparación
¿Cómo empezó su andadura en el atletismo?
Me crié en Tudela, tanto en el colegio como en el instituto. Antes jugaba a fútbol con mis amigos y compañeros, y de vez en cuando participaba en las carreras populares del pueblo. Un día, un amigo y vecino que estaba en la escuela del Ribera Atlético en Tudela me dijo que por qué no iba a probar, y le respondí que sí, que me apetecía.. Entrenaba tres días a la semana, pero más que entrenar era casi jugar, no había la especialización tan temprana que existe hoy en día. Un día hacíamos rodaje, otro algo de rectas o series de cambios de ritmo, y los viernes juegos. Ahí fue donde empecé, mi primer club, y le tengo mucho cariño. Cuando puedo ir por Tudela, me acerco a saludar a mis antiguos compañeros y a mi entrenador, y estoy orgulloso de ellos también.
Y por último, ¿siente ahora que es el rival a batir?
Puede ser. Es verdad que de momento, en cuanto a la ruta, soy un poco novato. Solo he hecho tres medias maratones y una maratón, aunque en ellas he rendido bien. Sí que al igual que yo considero a mis compañeros como referentes y rivales a batir, creo que ellos también me consideran una persona a batir. Pero bueno, eso es al final lo que nos hace mejores. Lo que buscamos es intentar correr lo más rápido posible. Por suerte, en los campeonatos internacionales, si tenemos un equipo compacto en el que podamos ayudarnos unos a otros para conseguir un buen resultado, la experiencia es espectacular.