“Se tiende a tratar la IA como si fuera un ser humano”, así ha expresado el catedrático de Estadística e Investigación Operativa Jesús López-Fidalgo su preocupación por el desconocimiento social en torno a esta tecnología. En su libro IA: desafíos y oportunidades, el director del Instituto de Ciencia de Datos e Inteligencia Artificial (DATAI) de la Universidad de Navarra analiza cómo los algoritmos ya influyen en decisiones cotidianas, desde el consumo de información hasta las compras online, y advierte de los riesgos derivados de su uso sin formación ni control suficiente.
¿Cuál cree que es el mayor malentendido que tiene la sociedad sobre la IA?
El principal problema es que muchas personas no saben qué hay detrás de la inteligencia artificial. Para muchos es algo misterioso, lo que lleva a especular sobre capacidades que en realidad no tiene o a desconocer los riesgos reales. Además, está la antropomorfización de la IA. Se tiende a tratarla como si fuera un ser humano, porque responde de forma cercana o conversacional. Eso puede dar la impresión de que estamos interactuando con alguien, cuando en realidad solo estamos ante algoritmos y procesamiento de datos.
¿Hasta qué punto los algoritmos están condicionando la información que consumimos en internet?
Los algoritmos pueden perfilar a las personas, clasificarlas y dirigirles información específica, o incluso desinformación, con el objetivo de influir en su comportamiento o decisiones. Esto puede afectar desde elecciones políticas hasta decisiones de consumo o formas de pensar. Es un problema serio, y muchas veces no es la tecnología en sí, sino el uso malintencionado de ella.
"Se tiende a tratarla como si fuera un ser humano, porque responde de forma cercana o conversacional"
¿La inteligencia artificial sustituirá empleos o transformará profesiones?
Estamos ante una revolución industrial, similar a otras, pero mucho más rápida. Esto dificulta la adaptación, especialmente en el ámbito laboral. Ya se están produciendo cambios, con automatización de tareas y pérdida de algunos empleos. Por eso, es fundamental que las personas se adapten, se formen y aprovechen sus habilidades para reinventarse. También es importante que los beneficios de esta transformación se distribuyan de forma más equitativa, ya que hay sectores que ganan mucho y otros que salen perjudicados.
¿Cuál es el mayor riesgo social del uso generalizado de la IA?
La falta de formación. No todo el mundo necesita conocer las matemáticas o la informática detrás de la inteligencia artificial, pero sí es necesario un conocimiento básico mayor del actual.El uso indiscriminado, especialmente de herramientas como los chatbots, puede ser peligroso. Estos sistemas pueden generar información incorrecta o inventada de forma convincente. Por eso, recomiendo utilizarlos para cuestiones que uno pueda verificar, no para temas que desconoce completamente.
En el libro habla del uso masivo de datos. ¿Es suficiente la legislación europea?
La legislación europea va por delante de otras, aunque algunos consideran que es demasiado restrictiva. El problema es que el desarrollo de la IA avanza tan rápido que resulta difícil legislar al mismo ritmo. La normativa europea clasifica los usos de la inteligencia artificial según su nivel de riesgo, pero aplicarla de forma efectiva es complicado. Además, surgen cuestiones como quién certifica a las empresas que cumplen con estas normativas. Por eso, además de legislación, es fundamental la ética y la formación en valores para aplicar correctamente la IA.
¿Estamos preparados como sociedad para convivir con sistemas cada vez más inteligentes?
La adaptación no es sencilla. Avanzamos tecnológicamente más rápido de lo que evolucionamos como personas. Aun así, nos adaptamos a muchas cosas, especialmente cuando son intuitivas. El éxito de muchas tecnologías radica en que resultan naturales para nosotros. Sin embargo, hay hábitos y costumbres que cuesta cambiar, incluso cuando existen alternativas más eficientes.
¿Le preocupa más lo que la IA pueda llegar a ser o lo que los humanos puedan hacer con ella?
Me preocupa más lo que los humanos puedan hacer con la tecnología. Siempre ha sido así con otros avances, como la energía nuclear. La IA debe desarrollarse con control y responsabilidad. Las decisiones importantes deben seguir siendo humanas. El riesgo está en el uso indebido por parte de personas sin escrúpulos, algo que ha ocurrido a lo largo de la historia con distintas tecnologías.