pamplona. A partir de la más conocida, el Guernica de Picasso, el pintor guipuzcoano afincado en Navarra José Luis Zumeta realizó una conocida serie que ahora ha inspirado el cortometraje de animación Gernika, en el que Ángel Sandimas fusiona historia y sensibilidad pictórica con la música de Mikel Laboa. La película, de diez minutos, se estrenará precisamente mañana, a las 19.00 horas, en el Teatro Victoria Eugenia de San Sebastián dentro del 10º Festival de Cine y Derechos Humanos. El estreno en Pamplona será el 4 de mayo en la Filmoteca de Navarra.
La idea surgió en una conversación informal entre Sandimas y Zumeta, vecinos ambos del valle de Araiz. "Le comenté que sería bonito reproducir sus obras sobre el Guernica en 3D y le pareció bien", cuenta el director, que, después de realizar la reconstrucción de los elementos pictóricos, "pensamos en animarlos y darle forma de cortometraje". Así nació Gernika, un proyecto gestado hace años que se ha ido madurando con poca dedicación al principio y que en el último año y medio ha centrado la vida y el trabajo del realizador, con jornadas de más de doce horas al día. Todo, para dar forma a este trabajo que ha entusiasmado a quien ha podido verlo y que es también un homenaje a Mikel Laboa, con cuyos temas se ha armado una banda sonora "muy emocionante" que se grabó en el Victoria Eugenia, otra coincidencia, en este caso espacial, que hace del estreno de mañana un "momento muy especial", dice Sandimas. No en vano, el pintor de Usurbil diseñó varias de las portadas del músico donostiarra, fallecido en 2008.
blanco y negro y color El cortometraje comienza con los momentos previos al bombardeo, cuando "nadie esperaba lo que estaba a punto de suceder", y sigue con la "agitación" de los que, "sin saber muy bien" ni adónde van, están a punto de causar una tragedia. En este sentido, la película tiene dos partes diferenciadas: en la primera, las imágenes se inspiran en la documentación histórica de la época y son en blanco y negro; en la segunda, "después de que cae la primera bomba", se inicia un recorrido por el interior de la obra de Zumeta, arrojando un resultado más colorista. "Él hizo bocetos tridimensionales en arcilla de los personajes que aparecen en sus pinturas para que yo tuviera una referencia más concreta", cuenta Sandimas, para quien, desde el punto de vista técnico y artístico, lo más complicado ha sido "acercarme al estilo de Zumeta, lo que no ha sido fácil, porque la suya es una pintura de gesto".
Estrenar el día en que se cumple el 75 aniversario del bombardeo de Gernika es, cuando menos, "motivador", y, a partir de mañana, el cortometraje tiene previsto visitar la localidad vizcaína antes de llegar a Pamplona, desde donde previsiblemente iniciará un periplo por festivales. En paralelo, transitará por otros destinos de la mano del Instituto Cervantes, con el que se ha firmado un preacuerdo para exhibirlo "en lugares donde ha habido conflictos o los hay", como Egipto o Argelia, entre otros. Y, además, es posible que el corto forme parte de una exposición que en la que también se mostrará el material y proceso de trabajo que ha generado el proyecto.
En definitiva, Gernika es una obra que ha conllevado mucho esfuerzo y entrega, y de la que su creador espera "una buena acogida" por parte del público, pero, sobre todo, que los espectadores "capten la sensilidad con la que se ha hecho". "Se ha acoplado muy bien la imagen al sentimiento de la música de Laboa, que tiene un dramatismo bestial", señala el animador, para quien el mensaje de esta historia reside en que el arte está para recordarnos lo que no debemos olvidar, pero también para sembrar "esperanza", tal y como simboliza la figura del niño que sigue en pie en un escenario de muerte y destrucción.