Sanchis Sinisterra: “La gente no acepta la soledad, el silencio o la espera”

El dramaturgo, a sus casi 80 años, se encuentra en Uruguay para dirigir su obra ‘Una artista del sueño’

09.02.2020 | 22:33

montevideo (uruguay) - El dramaturgo español José Sanchis Sinisterra, uno de los autores vivos más representados y de los más influyentes en las nuevas generaciones teatrales, es uno de esos rara avis que vive en el siglo XXI sin móvil a cuestas y se "deprime" cuando ve que la gente hoy no sabe estar sin ellos.

A sus casi 80 años, el docente, director e investigador teatral (Valencia, 1940), gran renovador de la escena, suele viajar en el transporte público de Madrid y lleva un libro bajo el brazo como una especie de rebeldía frente a sus compañeros de viaje que no levantan la vista de la pantalla.

"La gente ya no acepta la soledad, el silencio, no acepta la espera. Para mí son parámetros fundamentales, antropológicamente constitutivos del ser humano", declara en una entrevista realizada en Montevideo.

El creador de Ay, Carmela, El lector por horas o El cerco de Leningrado considera que las redes sociales "han creado una trampa mortal, sobre todo para los jóvenes, pero no solo en la medida en que proporcionan un sucedáneo de información, de conocimiento, de contacto, que es mentira".

Frente a ello, este incansable autor y maestro defiende las tablas como uno "de los pocos espacios donde nos frotamos con nuestros semejantes, con los otros miembros de la tribu" y expresa su deseo de "que no inventen un teatro en las redes".

"Para el teatro, tienes que salir de casa, atravesar la selva de la ciudad, ponerte en fila... Todo eso para mí son pequeños reductos de humanidad que no se pueden perder y el teatro necesita", afirma con una voz calma, aunque rotunda.

desafío en uruguay Sanchis Sinisterra se encuentra en la capital uruguaya para dirigir su obra Una artista del sueño dentro de los actos de conmemoración de los 70 años del Teatro El Galpón. El dramaturgo se siente "desafiado" y "estimulado" por esta experiencia, ya que considera a este espacio escénico como "un referente" que ha citado en otros lugares del mundo, porque sus responsables asumen como propia una labor que él cree fundamental ahora, que es la de "ir a buscar al no-público".

El autor opina que América Latina le ha enseñado muchos valores, hasta el punto de que para él "hay un antes y un después" de conocer esa región del mundo, tanto en su creación artística como en su vida.

Incluso apunta que la fundación de la emblemática Sala Beckett, gran referencia de la escena catalana, le debe "muchísimo a América Latina", ya que la creó a partir de su primer viaje a Colombia, en 1985, cuando vio que "la gente se juega la vida y no hay apoyo institucional ni de los medios" y, aun así, "abren espacios".

"Agarré a mi socio y le dije 'somos unos estúpidos'. Aquí estamos en el país de Jauja y no nos atrevemos a abrir una sala", sonríe mientras habla de los primeros momentos del Teatro Fronterizo en la Ciudad Condal.

Sobre la obra que presentará, resalta la importancia que para él tiene el mundo onírico, "una actividad que ocupa una tercera parte" de la vida psíquica del ser humano, si bien no cree en los "catecismos" de Sigmund Freud o Carl Gustav Jung. - Efe