"Supervivo" y "Cuerdas", historias de fortaleza este jueves en la Filmoteca

Tripulante Produce refleja el aumento de esperanza de vida en mujeres de Churcampa gracias al parto vertical

09.01.2020 | 06:16
Imagen del cortometraje 'Cuerdas'

pamplona - La Filmoteca de Navarra ha programado para esta tarde, y como acostumbra a hacer muchos de los jueves del año, dos títulos realizados por profesionales de la Comunidad Foral. En este caso, se trata de dos cortometrajes, Supervivo, de Helena Bengoetxea, y Cuerdas, de Marga Gutiérrez, y ambos reflejan historias de superación y fortaleza.

En el primer caso, el videoclip Supervivo (2013) está protagonizado por Nora Esparza, Mª Cruz Garde, Pedro Korres y Tere Sáez, cuatro personas que han superado un cáncer de mama. En este trabajo, las cuatro hablan de su viaje emocional y de su "forma de celebrar la vida", con un mensaje de esperanza: "siempre hay otra oportunidad" para seguir caminado. La canción, compuesta por Kai Etxaniz, surgió por la idea que tuvieron varios trabajadores de la empresa Volkswagen y contó con la colaboración de Helena Bengoetxea para la realización y de FerminMusic para la edición y difusión del CD. El dinero obtenido por la venta se destinó a la asociación Saray. Además de voluntarias de la propia asociación y de trabajadoras y trabajadores de Volkswagen, en la confección del vídeo participaron músicos y artistas como El Drogas, Silvia Guillén, Chuchín Ibáñez, La Chula Potra, o Kepa Junkera, futbolistas como Patxi Puñal, escritores, periodistas, representantes de grupos sociales y también equipos oncológicos y personal sanitario de Osasunbidea que atiende a las personas afectadas por esta enfermedad.

poder sobre el parto Por su parte, Cuerdas (2018) narra la experiencia de Victoria, que va a dar a luz a tres mil metros de altura. Y se agarra a unas cuerdas. Y es que, en Churcampa, Perú, se ha reducido la mortalidad gracias a la atención sanitaria y a la recuperación del parto vertical. Como cuenta Marga Gutiérrez, la idea de realizar este cortometraje surgió de una noticia publicada en El País el 6 de noviembre de 2015 que contaba la historia de mujeres y bebés que estaban sobreviviendo a los partos en una de las regiones más inhóspitas y pobres del planeta. "Son mujeres que han recuperado el protagonismo y el poder de decisión en sus propios partes y eso ha hecho que la esperanza de vida y las estadísticas hayan cambiado radicalmente". Y pone ejemplos: "Hace una década, tres de cada diez mujeres perdían la vida durante el alumbramiento, hoy casi no hay muertes en la región". Desde el primer momento la navarra Tripulante Produce "apostó por el proyecto y comenzaron los contactos y la documentación sobre el parto vertical y el trasfondo y gran influencia de las esterilizaciones forzosas a miles de mujeres en la época Fujimori", unas 370.000 en los 90, indica Gutiérrez. La película fue rodada en la primavera de 2017 en Churcampa, con un equipo formado por Laura Martínez Salinas como productora ejecutiva; Eymard Uberetagoena, en la dirección de fotografía, labor en la que le acompañó Iñaki Alforja, que se ocupó también del sonido. Asimismo, trabajadores de Medicus Mundi Perú ejercieron de ayudantes de producción y de traductores.

En opinión de la productora, si bien la vida a más de cuatro mil metros de altura no es sencilla, pero gracias al programa del ministerio de Salud coordinado por Medicus Mundi Navarra, que habilita los paritorios con los mismos elementos que las mujeres tienen en sus casas, las mujeres y el resto de sus familiares se sienten cómodos durante el parto. "Las matronas y los médicos están ahí en caso de complicaciones, pero son ellas mismas quienes dirigen y llevan la iniciativa en sus partos". Así, este programa ha logrado que del 5,8% de embarazadas que acudían a estos centros en diez años se haya alcanzado el 70,3%. Con Cuerdas, se quiere "dar voz a las mujeres". "Su decisión de no dar a luz mediante el parto horizontal, habitual en la mediciona convencional, ha cambiado su esperanza de vida".

No se trata tanto de una crítica a los usos habituales en estos casos, como de "una apuesta por la interculturalidad y el intercambio de conocimientos" y de "un canto al derecho a decidir y a la libertad de quien trae al mundo a otro ser humano". También es "una metáfora a través de la cual conocemos la dignificación de un pueblo, de una sociedad que bajo el yugo de la pobreza y el abandono se agarra a cuerdas para seguir adelante. Mostramos, las cuerdas que les ayudan en la transformación: desde los derechos fundamentales de la salud, el respeto a la interculturalidad, la perspectiva de género o la influencia del ecosistema y del entorno", concluye la realizadora.