El MUN llevará a escena las vivencias de personas mayores en esta pandemia

Ya está abierto el proceso de participación que desembocará en un casting para el espectáculo teatral 'La vida vivida', que se estrenará el 24 de abril

16.02.2021 | 13:33
Teresa Lasheras coordinó la presentación por videoconferencia del proyecto teatral participativo 'La vida vivida'.

Mostrar "la verdad" de las personas mayores, entendido este colectivo como un grupo heterogéneo, diverso y plural, con sus dificultades y preocupaciones pero también con sus sueños, deseos y proyectos de futuro, y hacerlo además en un espectáculo teatral es el reto que se ha puesto el Museo Universidad de Navarra (MUN) con el proyecto 'La vida vivida'.

Un espectáculo teatral participativo nacido durante esta pandemia que se estrenará el 24 de abril (19.30 horas) en el Teatro del MUN, y que implicará a un grupo de personas mayores de 65 años que en escena se representarán a sí mismas. Serán los propios participantes, sin necesidad de experiencia teatral previa, quienes reflexionarán sobre su papel en la sociedad actual poniendo en escena una dramaturgia colectiva, dirigida por Tomás Muñoz sobre una idea de José Manuel Garrido.

El proyecto, presentado este martes por videoconferencia, cuenta además con Pepe Galera como adjunto a la dirección, y con la implicación de un equipo de profesionales de diversas áreas como la coreografía, el audiovisual, la psicopedagogía, la gerontología o la filosofía.

Sin texto previo

'La vida vivida' es una propuesta innovadora que busca abordar los sentimientos, miedos, esperanzas y la trascendencia de los meses vividos durante la pandemia, así como el papel en este momento de crisis, y en general en nuestra sociedad, de las personas mayores. Sin un texto previo pero sí con una estructura que ya se ha creado a modo de "recipiente para ser llenado o modificado" -comentó Tomás Muñoz-, el guion del espectáculo se irá componiendo con el relato de las personas participantes y su interacción con el equipo artístico y científico del proyecto, para producir de manera conjunta un texto dramatúrgico a través de los ensayos, que se realizarán en marzo y abril durante varias semanas, cuatro veces por semana por las tardes.

"El único requisito para las personas interesadas que quieran formar parte del proceso de selección (que se llevará a cabo los días 27 y 28 de febrero y 1 de marzo) es que puedan acudir a los ensayos, presencialmente tanto en el Museo como en otros espacios, y que quieran compartir sus vivencias en escena", detalló ayer la directora de Artes Escénicas y Música del MUN, Teresa Lasheras.

Confesiones y catarsis

La estructura previa del espectáculo, en la que en palabras de Tomás Muñoz "más que de escenas podría hablarse de tiempos", prevé arrancar con unas presentaciones en escena de las personas participantes en 'La vida vivida', a las que seguirán sus 'confesiones' (cada una hablará de sus vivencias y sentimientos en esta crisis), la conexión de esas vivencias personales con las frías estadísticas de la pandemia y una reivindicación de la experiencia y la autoridad del colectivo de mayores en nuestra sociedad, para finalizar con "la catarsis, el tiempo final en el que los participantes hablarán de sus proyectos para futuro y bailarán".

"No queremos que sea un espectáculo melancólico o retrospectivo. Queremos reflejar que las personas en esta edad no son un grupo homogéneo, cerrado ni etiquetado. Son un colectivo heterogéneo de personas con proyectos de futuro y queremos ver cuáles son", apuntó Tomás Muñoz. Para el director del proyecto, "la verdad de estas personas es lo que puede atrapar al espectador" en este montaje en el que, añadió, "el gran y atractivo reto es cómo transmitir esa verdad con una teatralidad".


Diálogo de tú a tú con el espectador

El dramaturgo José Manuel Garrido resaltó que este proyecto teatral forma parte de la "respuesta necesaria" del sector cultural, y en concreto del MUN, a esta pandemia, e hizo hincapié en que con este espectáculo participativo "no se quiere hablar de personas viejas o mayores, sino de aquellas que tienen una gran mochila de la vida vivida".

Pepe Galera, con diez años de experiencia trabajando en el teatro social, participativo e inclusivo, puso en valor lo mucho que aportan a la escena las personas "de a pie de calle" que no son actores ni actrices profesionales: "Es increíble cómo trabajan y se exponen en escena. Logran crear un vínculo maravilloso con el espectador, con el que establecen un diálogo de tú a tú, una mirada a los ojos. El público se identifica con ellas y siente que podría ser él quien está sobre el escenario".

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