Las matriarcas de nuestra vida

Aquellas que alimentaron, vistieron, cuidaron y curaron a cada miembro de cada familia protagonizan 'Tributo a la bata', una exposición fotográfica de Lucía Herrero que se puede visitar hasta el 20 de agosto en Baluarte

08.08.2021 | 16:55
La muestra, en el hall de Baluarte, contiene un total de 16 fotografías.

Ellas fueron, son y serán las matriarcas de nuestra vida. Mujeres silenciadas, que no tuvieron acceso a más educación que la que les preparaba para cuidar y cuya opinión nunca fue escuchada y, menos aún, respetada. Y esto siendo ellas los pilares fundamentales de cada familia, aquellas que alimentaron, vistieron, cuidaron y curaron a cada miembro de cada familia. En definitiva, los cimientos sobre los que se sustentaba cualquier hogar. Y a ellas, protagonistas indiscutibles –aunque en la sombra– de nuestra historia reciente, es a las que homenajea la fotógrafa Lucía Herrero en Tributo a la bata, exposición que se puede visitar hasta el día 20 de este mes en el hall de Baluarte y que forma parte de la programación del Navarra International Film Festival (NIFF).

Ellas son Constancia, Resu, Conchi, Nati, Maruja y Tiste, seis mujeres de bata que han posado frente a la cámara de Lucía Herrero en nombre de toda una generación "ahora en extinción" cuya labor fue fundamental en nuestro devenir y que, sin embargo, nunca tuvo un reconocimiento en la sociedad patriarcal. "Sentía la necesidad de realizar un homenaje a estas mujeres porque siempre me ha fascinado cómo son, cuál es su condición y el amor que despliegan, al mismo tiempo que la trágica situación que tiene cada una de ellas detrás", afirma Herrero, quien decidió fusionar la fotografía comercial con la artística o documental y, para ello, escogió la bata como prenda de moda. Así, contó con algunos diseños de su amigo Julen Ariztegui para vestir a estas mujeres con "una prenda icónica que no está sujeta a los cambios estacionales que simboliza a un tipo de mujer en peligro de extinción, que es matriarca en una sociedad donde no tiene poder de participación, ni capacidad de decisión ni derecho a la educación". Y la bata es el símbolo perfecto para toda esta generación por ser "una prenda de trabajo, porque lo que ellas hacían era trabajar aunque no fuera reconocido, que se coloca encima de la ropa normal para no mancharla".

La bata es la prenda protagonista de esta exposición.

El proyecto, que fue realizado en Villarmienzo, un pueblo situado en Palencia casi deshabitado, tiene una parte "documental y de análisis social muy fuerte", así como un lenguaje que podría definirse como publicitario, al posar estas mujeres "reales y de carne y hueso" con pamelas, gafas de sol o sandalias. Una mezcla que resulta alegre a la par que intrigante, y que invita a todo aquel que la vea a querer conocer más sobre la vida que han llevado estas matriarcas. "Ellas son unas sufridoras, criadas para sacrificarse por los demás y esconder sus propios deseos porque no había espacio en la sociedad para ellos. Su historia, hasta ahora silenciada, es digna de ser conocida, porque lo que han tenido que vivir, por suerte, a nosotras no nos ha tocado, al menos, de la misma manera", apunta Herrero, quien celebra que "los tiempos hayan cambiado".

Y si queremos conocerla, avisa la fotógrafa, "tiene que ser ahora", porque "aunque en otros países puede que estas mujeres de bata aún sigan siendo una amplia mayoría, no es el caso de España". "Aquí tienen entre ochenta y noventa años, por lo menos, porque las generaciones posteriores han nacido en otra época, han podido estudiar, viajar y participar en esta sociedad", subraya, para admitir: "Este trabajo había que hacerlo ahora, porque si no, ya llegaríamos tarde".

Aventura creativa

Experiencia de empoderamiento


El trabajo de campo con las seis protagonistas de esta muestra, que tuvo lugar antes de que el coronavirus llegara a nuestras vidas, ha sido, asegura Herrero, toda una "aventura creativa". "Ellas lo recuerdan con muchísimo cariño, como una auténtica locura, aunque durase apenas dos días", dice. "No sabían exactamente para qué eran estas fotografías y ahora están muy contentas con el resultado porque son famosas –cuenta–. Contacté con mi tía, que tiene casa en Villarmienzo, y conocí a Constancia, que es la poetisa del pueblo, pero claro, poetisa en la sombra, porque le da mucho apuro que nadie lo sepa, porque qué van a pensar, y porque no hay que resaltar ni por arriba ni por abajo". Fue así como este proyecto, que la fotógrafa ya llevaba gestando desde hacía un tiempo, empezó a tomar forma. "A partir de esta mujer, decidí contactar con ella y con sus amigas, que aceptaron participar aún sin saber de qué iba el asunto. Pensaban que las fotografías serían algo serio, con ellas arregladas y peinadas, y al principio les chocó la propuesta", señala.

Para la fotógrafa, el proyecto en sí mismo es "una experiencia de empoderamiento" y el "verdadero homenaje, más allá de las imágenes finales". "Al final, estas seis protagonistas son la representación de un tipo de mujer y un tipo de historia que, con sus variaciones, se van repitiendo –apunta–. Todas han pasado de todo, no solo en lo personal, sino en lo social, con la guerra y la posguerra, con una vida en el campo dura. Tienen mucho callo y mucho carisma, incluso, creo yo, más que sus maridos".

Sobre el alcance que está teniendo este proyecto, Herrero afirma sentirse sorprendida. "Yo había subido las fotografías a las redes sociales y a mi página web, y en agosto del año pasado me hicieron una entrevista; a partir de ahí, muchos medios de comunicación se interesaron por este Tributo a la bata y al final ha corrido como la pólvora, algo con lo que, por supuesto, estoy muy contenta", dice. Pero no solo ella, también Constancia, Resu, Conchi, Nati, Maruja y Tiste y, probablemente también, todas las mujeres que puedan sentirse identificadas de alguna manera con estas fotografías. "Ellas están muy contentas, les suelo enseñar los artículos en los que se habla de esta exposición y siempre dicen: 'Buf, a nuestra edad, quién nos iba a decir que la íbamos a armar así'", cuenta.

Por el momento, estas seis mujeres de Villarmienzo recorren diferentes salas gracias a esta exposición itinerante –hasta el 20 de agosto en Pamplona–, que la fotógrafa pretende mover de forma internacional. "Las voy a llevar por todo el mundo", afirma.

APUNTES

  • ¿Dónde? Tributo a la bata es una exposición de la fotógrafa Lucía Herrero que se puede visitar, hasta el 20 de este mes, en el hall de Baluarte. Esta muestra, que consta de un total de 16 fotografías, se enmarca dentro de la programación del Navarra International Film Festival (NIFF).
  • ¿Por qué? La exposición nace de una necesidad por homenajear a un tipo de mujer que "está en peligro de extinción, al igual que la bata". Es esta prenda precisamente sobre la que gira el proyecto, en el cual Herrero analiza "cuestiones de género, cambios sociopolíticos en la sociedad y paisajes humanos", todo ello con un punto de humor, a través de un lenguaje documental a la par que publicitario.

LA FRASE


Herrero: "Ellas son unas sufridoras, criadas para sacrificarse por los demás y esconder sus propios deseos"

La fotógrafía Lucía Herrero rinde homenaje a estas mujeres cuya historia, asegura, "es digna de ser conocida, porque lo que han tenido que vivir, por suerte, a nosotras no nos ha tocado".

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