Ángel Martín: "Quise escribir el libro que no encontré cuando salí del hospital tras un brote psicótico, por si a alguien le ayudaba"

El cómico y guionista presenta este martes a las 19.00 horas en El Corte Inglés su libro 'Por si las voces vuelven', donde comparte su experiencia tras sufrir un episodio psicótico

21.03.2022 | 19:34
El presentador, monologuista y guionista Ángel Martín.

"Hace unos años me rompí por completo. Tanto como para que tuvieran que atarme a la cama de un hospital psiquiátrico para evitar que pudiera hacerme daño". Así presenta Ángel Martín (Barcelona, 1977) su libro Por si las voces vuelven, el libro en el que comparte el episodio psicótico que sufrió en 2017 y su proceso de recuperación.

Llega a Pamplona para presentar 'Por si las voces vuelven', un libro que, tras su lanzamiento, fue tal éxito en ventas que consiguió seis ediciones en tan sólo dos semanas. ¿Señal de que esta historia interesa a la gente, o que la marca de 'Ángel Martín' tiene mucho tirón y vende?
–Me gustaría pensar que es la marca de Ángel Martín, sería como tener la sensación de que he estado trabajando muy bien€ (Risas). No, se han juntado varios factores: coincidió haber estado un año y medio trabajando en redes sociales y creando una comunidad alrededor del proyecto del informativo y mucha gente, probablemente como recompensa, decidió apostar por el libro incluso antes de saber cómo era y funcionó muy bien la preventa. El tema sorprendió un poco, pero lo bueno es que a estas alturas si el libro funciona, es porque gusta. Y está la sensación de que después de todo este tiempo el libro está sirviendo de algo, lo cual es buenísimo.

Hasta la publicación de este libro, tan sólo su entorno más cercano sabía por lo que había pasado en 2017, cuando le ingresaron en el hospital en psiquiatría. ¿Qué le llevó a compartir su experiencia?
–Lo escribí básicamente porque cuando salí del hospital busqué un libro de alguien que hubiese pasado por algo parecido a lo que yo pasé entonces y que me diese alguna pista de qué había hecho él para remontar, pero no lo encontré. Cuando surgió la posibilidad de escribir un libro, me di cuenta de que yo era alguien que había pasado por ese proceso y que había conseguido salir adelante. En ese momento, era la persona que buscaba hace años, con la que me hubiese venido bien hablar, y pensé que a lo mejor había alguien buscando ese libro que yo no encontré. Y lo escribí por si a alguien le viene bien ahora.

¿Escribirlo ha sido también en cierta manera terapéutico?
–Bastante, pero de eso no fui consciente hasta que me senté a escribirlo, porque fue cuando realmente me di cuenta de la profundidad a la que iba a tener que sumergirme, sobre todo para poder explicarlo y que se entendiera independientemente de que hayas pasado por algo así, o no.

De hecho, su experiencia está narrada con buenas dosis de humor. ¿Fue largo el proceso hasta llegar a poder reírse de lo que le sucedió?
–Al final yo suelo aplicarle humor a todo. Es verdad que en el momento en que yo salgo del hospital, el humor no existe, ¿eh? Era incapaz de reírme de nada pero no porque me pareciera algo sobre lo que no hay que hacer bromas, sino porque no existía la emoción del humor cuando salí del hospital. Cuando sales del hospital, básicamente estás en un pozo donde no conoces ninguna emoción más allá de estar mal. Y, con el tiempo, hay un momento en que te das cuenta que simplemente has ido recuperando tu sentido del humor y como soy alguien que nunca he tenido límites en el humor en lo que tiene que ver conmigo, a la hora de escribir ha sido bastante práctico para mí. Trato de reírme de todo lo que me pasa.

"¿Cuándo empieza alguien a volverse loco?" es una de las preguntas que lanza en el libro. ¿Ha encontrado la respuesta a en qué momento llegaron las voces a su cabeza?
–No, yo desde donde estoy ahora he conseguido localizar un punto en el que claramente todo se desborda, pero no fue de la noche a la mañana. Previamente a ese momento que comento en el libro, cuando en la bañera empiezo a hablar con mi yo del pasado, mi yo del futuro y a crear cajas fuertes donde guardar ideas, antes de eso hay momentos seguros donde mi cabeza estaba ya en sitios donde no debía estar. Pero no creo que haya un momento clave en la vida de alguien en que digas "perdí la cabeza". Habrá excepciones y gente que tiene una vida normal y le sucede un momento muy trágico en su vida y de la noche a la mañana todo cambia... pero generalmente creo que la mayoría de nosotros vamos sumando momentos sin ser siquiera conscientes y hay un día que la cabeza dice "no puedo más" y estalla en una dirección u otra.

Oficialmente, ¿cuál fue el diagnóstico médico?
–Que fue un brote psicótico. Luego no he seguido consultando médicos ni nada, me he mantenido alejado de eso y he tratado de remontar.

Y tras catorce días ingresado en el ala de psiquiatría, le dieron el alta, si bien usted ya remarca que estaba lejos de "estar bien".
–Sales del hospital roto. Cuando entré tenía la sensación de haber encajado por completo el mundo y que todo el mundo que me rodeaba tenía poderes mágicos y cuando salí, era un mundo donde no había emociones, nada tenía sentido... Cuando una persona ingresa en el ala de psiquiatría y sale, es lo más parecido a si cogieras a alguien y lo lanzaras en un planeta totalmente extraño, donde los seres humanos son otros y nada tiene que ver con lo que recuerdas. Estás totalmente desubicado y no sabes por qué. No lo sabes y ese es el peor momento. Todo el mundo quiere que encajes, porque como ya has salido del hospital, les parece que ya estás bien y no es verdad. Ya no hace falta que ocupes una cama de hospital, pero estás medicado hasta las trancas y fin de la historia. Y suerte con tu vida, chaval.

En el libro recalca el apoyo que, por ejemplo, le brindó su pareja. ¿Cómo fue ese proceso de reconstrucción personal?
–Te tienes que recuperar solo, aunque ayuda muchísimo tener a gente que entienda que el proceso va a ser lento y que vas a estar perdido. Es muy cansado y agotador, pero no hay una fórmula mágica ni una pastilla que pueda curarte de la noche a la mañana. Eres tú tratando de reconstruirte. Yo, en mi caso, lo que hice fue dar por sentado que el tipo que había estado construyendo hasta que había sufrido eso había muerto. Mi punto de partida fue darme por muerto.

En ese sentido, por extraño que parezca, llega a apuntar que la locura ha sido un regalo.
–Obviamente no sales del hospital con la sensación de que es lo mejor que te ha pasado, porque es lo peor que te ha pasado en ese momento y te das por muerto. Pero esa reflexión tiene que ver con que tras pasar algo así, de repente te tienes que reconstruir. El hecho de haber tenido que frenar en seco para replantearte quién quieres ser y hacia dónde quieres ir es algo que todos podemos hacer en cualquier momento de nuestra vida, pero claro, yo eso lo tuve que hacer por narices, no había plan b y no quedaba mas remedio. Y dices: ¿hostia, pero todo esto era yo? ¿Y lo quiero otra vez? Y no, en el momento en que decidí eliminar todo lo tóxico de mi vida y empezar a construirme de forma consciente es una gran ventaja. Y si no me hubiese pasado algo así, no me lo hubiese ni planteado.

'Por si las voces vuelven' tiene continuidad y cuenta con 'podcasts' en los que charla con otras personas como Chica Sobresalto o Nach acerca de problemas de salud mental. ¿Que personajes públicos hablen de esto sin tapujos elimina estigmas?
–La verdad es que ese podcast surgió porque a raíz de mencionar lo que me había pasado, mucha gente me escribió para decirme que ayudaba mucho que personas populares hablaran abiertamente de sus problemas de salud mental. Y dije: "Conozco personajes populares, voy a ver si les apetece hablar". Está funcionando muy bien precisamente porque hablamos sin ningún tipo de vergüenza y apuro, contando lo que nos ha pasado. Es gente que comparte las herramientas que a ellos les funcionan para mantenerse estables y las pistas que tienen cuando están a punto de tener una recaída o han recaído. Como si te sentaras a tomar un café con gente popular hablando de esto, pero bueno, que son populares porque su escaparate es más grande, pero al final este tipo de problemas te das cuenta de que no hay ninguna ventaja por el hecho de ser famoso porque te tienes que enfrentar a eso tú solo.

Además, como ha mencionado antes, también se han consolidado sus informativos matinales en Twitter donde resume la actualidad. Y sí, ahorra tiempo a sus seguidores, pero, ¿cuánto tiempo le lleva a usted hacer estos vídeos?
–En realidad funciona como una redacción de un informativo normal pero sin la gente. Estás trabajando toda la semana, a veces hay contenido que puedes prevenir, como lanzamientos musicales, estrenos de cine... O resultados deportivos que por la noche ya los sabes, pero cada día te levantas a las cinco menos diez de la mañana para poder revisar las portadas y titulares de última hora, ajustar partes del guion... Esto empezó como una chorrada y se ha ido convirtiendo en una redacción, estoy todo el día recibiendo noticias. Ahora mismo tengo el e-mail delante y estoy viendo el aniversario de Piolín, por ejemplo.



Y como provisional corresponsal en Navarra con su visita a Pamplona, ¿cuál sería el titular de nuestro particular telediario local?
–Hostia, no se como estáis. Espera que lo miro y te digo ahora mismo la noticia en Navarra, aparte de estar yo. Ah bueno, que lo sepas, que el comité de ISNN mantiene la huelga.
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