Fomentar la creatividad y el bienestar de las/os bebés y de sus familias. Este es uno de los fines de los laboratorios puestos en marcha en el marco de Parpadeo(s), un proyecto de cultura accesible para la primera infancia. Las sesiones dieron comienzo hace unos quince días en Pamplona y esta semana se desarrollarán en Tudela, antes de celebrarse en otros centros de Tafalla y Estella-Lizarra, con una participación total de alrededor de 60 niñas y niños de 0 a 3 años.
Ana Rosa Sánchez Velasco es la coordinadora de Parpadeo(s), que ha sido una de las 57 propuestas seleccionadas este año por el programa Innova de Fundación la Caixa y Fundación Caja Navarra. Este respaldo ha sido fundamental para empezar a dar forma a “experiencias culturales innovadoras” a través de “sesiones artísticas inmersivas y sensoriales que trabajan con el trazo y con la voz”.
Sánchez Velasco es una profesional con una sólida trayectoria en el ámbito de la creación artística, la salud cultural y la intervención social. Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca, arteterapeuta profesional con Doctorado y Máster Oficial en Educación Artística y Arteterapia para la inclusión social por la UCM y fundadora y directora de Traza Espacio Creativo, ha desarrollado proyectos que integran la exploración plástica y sonora como herramienta de estimulación temprana y bienestar infantil.
Formación a profesionales
Parpadeo(s) arrancó con una formación a equipos de profesionales de los ámbitos sanitario, artístico y educativo, buscando “consolidar un trabajo interdisciplinar en red que fortalecerá la presencia de la primera cultura en Navarra". El siguiente paso ha sido la celebración de los laboratorios, en los que se trabaja para “convertir el primer trazo y la primera voz en arte”.
ACCESO
El acceso a estas sesiones se realiza a través del Servicio de Atención Temprana de las diferentes localidades implicadas.
Se trata, en palabras de la coordinadora, de “fomentar el bienestar y la creatividad en las/os bebés y en sus familias”, a través de “sesiones experienciales que integran el arte y la cultura con la atención temprana”, para “promover la salud y la democratización” de las actividades culturales.
Cada laboratorio se compone de cuatro sesiones en cada Centro de Atención Temprana, en las que se irá recogiendo material gráfico y sonoro. El tercer paso llegará tras la formación y los talleres, y consistirá en la realización de un álbum sonoro, “con la colaboración del estudio de Moisés Berdonces”, y de otro visual, con los trazos creados, que servirán más adelante para montar exposiciones que girarán por las casas de cultura de las localidades participantes. Materiales que, del mismo modo, quedarán registrados y serán accesibles en la web del proyecto (parpadeosinfancia.com). Este sitio aun se está ultimando, y el proceso se puede seguir a través de la cuenta de Instagram (@parpadeo_s).
Análisis de impacto
En una fase posterior y en colaboración con el área de Enfermería de la Universidad Pública de Navarra (Salud comunitaria), “se llevará a cabo un análisis del impacto del proyecto”, y, con encuestas a las familias y profesionales participantes, “se realizará un informe final que recoja conclusiones y recomendaciones para la sostenibilidad del proyecto”.
Los talleres culminarán hoy, 11 de noviembre, en Pamplona, y ya han comenzado en Tudela, donde se desplegarán hasta el día 28 de este mes, a razón de una sesión por semana.
Proyecto integrador
Como subraya Ana Rosa Sánchez Velasco, la cultura es “un derecho universal”, pero “no todas las personas tienen acceso a ella”. En particular, en el caso de la primera infancia en general y, especialmente, en el de niñas y niños con diversidad funcional, procedentes de familias de migrantes o en situación vulnerable, “ha estado excluida de las propuestas artísticas y culturales de calidad”. “Estas barreras físicas, económicas, sociales y cognitivas han dejado fuera de espacios de creación y disfrute a quienes más necesitan estímulo, belleza y vinculación”, agrega. Y afirma que Parpadeo(s) ha nacido “para cambiar esa realidad”, ya que “propone experiencias sensoriales inmersivas, accesibles y participativas pensadas desde el primer año de vida, para que cada niño y niña (y su persona adulta de referencia) sean protagonistas creativos desde el trazo y la voz como lenguajes de exploración, expresión y encuentro”.
No en vano, el trazo “representa la primera forma de expresión gráfica para los bebés: facilita la exploración del entorno, el desarrollo motriz y la imaginación”. Y “su integración con la voz en un enfoque de laboratorio experiencial, donde el sonido, el movimiento y la exploración plástica genera una experiencia inmersiva, permite que bebés y cuidadoras no solo sean espectadoras, sino también cocreadoras de la experiencia artística”.