Def Con Dos: “Siempre fuimos un grupo con vocación underground y antitodo”
Pioneros del rap metal nacional, llegan este viernes 27 de marzo a la sala Indara para celebrar el 30º aniversario de ‘Alzheimer’, el disco que les abrió las puertas del éxito
PREGUNTA: Vuelven a Pamplona con una gira que celebra el trigésimo aniversario de Alzheimer, el disco que cambió el rumbo de la banda, ¿no?
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RESPUESTA: Sí. De hecho, fue un disco que tiene muchas canciones porque lo grabamos sin saber muy bien si íbamos a llegar a publicar. Habíamos tenido un recorrido de cinco años un poco erráticos y nos costó mucho que alguien apostara por el disco. Echamos toda la carne al asador. Salió en abril del 95 y enseguida empezó a venderse muy bien y a petarlo mucho. Fue una sorpresa, no nos lo esperábamos.
P: ¿Cómo se asume, siendo un grupo del underground, el hecho de pegar semejante pelotazo con este disco?
R: Con sorpresa y perplejidad. Siempre fuimos un grupo con una vocación underground y antitodo, en el sentido de crearnos muchos enemigos, era como una especie de vocación absurda que teníamos. Criticábamos mucho el establishment musical, y de repente empezamos a vender mucho y a funcionar, a llenar garitos, salas, festis… Todo eso empezó con Alzheimer. Al año siguiente publicamos la canción de la banda sonora de El día de la bestia, que apuntaló mucho la inercia que llevábamos. Recuerdo que con Ultramemia, el disco siguiente, me causaba mucho conflicto convivir con el éxito, era como que iba contra mis principios.
P: Alzheimer salió con el sello DRO, un independiente que ya había sido absorbido por Warner. ¿Cómo era la relación del grupo con una discográfica multinacional?
R: Lo que pasa es que el director general de DRO era Charlie, José Carlos Sánchez, que es un tío con el que siempre me llevé muy bien. Lo conocí en la casa Julián Hernández, de Siniestro Total, dado que Siniestro era un grupo bandera del sello independiente, y nos caímos muy bien. Al principio no estábamos en el sello, pero nos echaban una mano, nos sacaban un single… No había contrato, era como un acuerdo verbal. Gracias a esa buena relación con Charlie, que siempre tuvo mucha fe en mí, sobre todo porque yo venía avalado por Julián Siniestro, que es un tío que ya había demostrado que no se le ocurrían tonterías, en el año 95 ya apostaron, un poco por la puerta de atrás, y luego, cuando vieron que funcionaba, ya lo apoyaron, como hacen siempre.
P: ¿Y qué tal les fue con los medios? ¿Tuvieron presencia en medios generalistas?
R: Nosotros veníamos de trayectoria muy solvente en el mundo alternativo y los medios alternativos siempre nos apoyaron mucho. El hecho de que fuéramos un grupo muy iconoclasta, muy rompedor y muy irreverente, a determinados medios les hizo gracia y se nos abrieron algunas puertas. Cuando contamos con el apoyo de la maquinaria promocional de DRO, a veces nos mandaban a hacer promos a sitios donde no pintábamos nada, pero lo de salir del underground más combativo y meterte en el mainstream de comunicación y de prensa no salió tan mal.
“Existe una especie de veto a Def Con Dos en el Iruña Rock, que no nos ha llevado jamás; esta vez hemos decidido hacerlo por nuestra cuenta e ir a una sala, a Indara”
P: Def Con Dos lleva más de treinta años siendo un grupo muy transgresor que lleva al máximo su libertad de expresión. ¿Había más libertad en los noventa que ahora?
R: No es que hubiera más libertad, lo que había era menos capacidad de comunicación, y eso generaba cierta privacidad. Hoy, cualquiera te puede grabar con un móvil y cualquier cosa que digas se puede convertir en una noticia mainstream a través de las redes sociales. Antes la tecnología de comunicación era mucho más limitada, era raro que te grabasen con una cámara de vídeo. Podías hablar más a lo loco y menos pensando en a quién ibas a ofender porque las palabras eran más efímeras, se enteraba menos gente. Podías decir cualquier burrada que al final no tenía más recorrido. Ahora la comunicación es casi inmediata y la interconexión genera un sistema de vigilancia en el que toda la ciudadanía nos estamos vigilando y tenemos un poco de miedo a que nadie nos grabe diciendo o haciendo algo que pueda ser motivo de escarnio. Es decir, hay una autocensura voluntaria que yo creo que se impone más por una presión tecnológica que por otra cosa.
P: Ya que menciona la autocensura, ¿usted la utiliza como creador?
R: Yo me empecé a autocensurar hace mucho, cuando vi que mis canciones tenían trascendencia. Cuando te escucha poca gente, te gusta más trasgredir porque buscas crear un poquito de asombro en la gente, pero cuando ves que tus canciones empiezan a llegar a muchos miles de personas es cuando te das cuenta que tienes una responsabilidad en lo que estás diciendo y en cómo lo estás diciendo.
“La autocensura es el principio del autoritarismo, y creo que hoy todos preferimos estar callados a buscarnos problemas”
P: Por cerrar este punto, a usted lo denunciaron por unos tuits y tuvo que defenderse ante la justicia. ¿Los peores censores ahora están en los tribunales o en las redes sociales?
R: Hubo una ola de represión en redes sociales perfectamente dirigida por los poderes del Estado en el primer gobierno de Rajoy, que se desarrolló de una manera implacable. Porque además hay una extraña coordinación entre el ámbito judicial, el ámbito de comunicación y el ámbito policial y político. De repente empezaron a saltar casos de persecución de la libertad de expresión muy escandalosos, como denunciar a un chaval que había hecho un meme con una virgencita de una procesión y decir que es delito de odio cosas que no lo son. Empezaron a crear miedos en la gente cuando todavía judicialmente no se había llegado a respaldar que esa ofensiva fuera legal. Pero se lanzó una ofensiva de crear miedo. Como pasó en mi caso, que quedó demostrado que fui víctima de una vulneración de mis derechos fundamentales con una persecución que duró cinco años. Había una sensación de conspiración contra un derecho fundamental sin el cual es difícil entender una sociedad democrática, pero yo creo que consiguieron restringirlo. Como decía Gérard Biard, fundador de la revista Charlie Hebdo, la autocensura es el principio del autoritarismo, y creo que hoy en día todos preferimos estar callados a buscarnos problemas; entonces, de algún modo, el autoritarismo acaba llegando través de determinados partidos políticos, y le estamos dando nosotros esa posibilidad de acceder al poder, porque nos callamos voluntariamente para no buscarnos problemas.
P: Hablando ya del concierto de Pamplona, ¿cómo va a ser? Imagino que harán un repaso del Alzheimer…
R: Vamos con muchas ganas, porque hicimos hace dos o tres años la gira de 30 años de Armas pal Pueblo, que fue un éxito, pero por alguna incomprensible razón no llegamos a ir a Pamplona. Existe una especie de veto a Def Con Dos en el Iruña Rock, que no nos ha llevado jamás. Esta vez hemos decidido hacerlo por nuestra cuenta, irnos a una sala, a Indara, que hicimos sold out hace dos meses, pero no hemos podido preparar otra fecha porque estaba todo ocupado. Sabemos que en Iruña tenemos un gran respaldo popular, hay muchísimos fans en Navarra en general, pero por las razones que te digo y algunas que desconoceré, no tenemos una presencia tan continua como nos hubiera gustado. El espectáculo es un repaso al disco, muy old school, porque hay muchas canciones que no hemos tocado nunca. Viene el guitarrista de aquella época, viene Juanjo Malafé, viene Mara Gilbert, la primera mujer que está en Def Con Dos, con un resultado estupendo… Va a ser una fiesta de punk metal rap, en la cual nos vamos a encontrar con muchísima gente.
P: Ha mencionado antes a Julián Hernández, de Siniestro Total, con el que tuvo mucha relación en los inicios del grupo. Ellos dieron un último concierto para despedirse de las giras. ¿Se plantea Def Con Dos algo similar en el futuro?
R: Lo que hizo Julián fue increíblemente brillante, como todo lo que ha hecho en su carrera. También fue un poco incomprensible, porque metieron veinticinco mil personas en dos días en Madrid, pero Julián no quiso llevarlo a otras ciudades, que hubiera sido lo normal. Recuerdo que me hablaba de esto hace mucho tiempo, decía que le gustaría despedirse con un solo concierto, y lo hizo fenomenal. En nuestro caso, la idea de despedirnos vendrá dictada por ver que vas perdiendo vigencia, o que se te quitan las ganas, o que estás cansado, o que te apetece dedicarte a cultivar espárragos. Jesús y yo, que somos los espaldas plateadas del grupo, seguimos encantados con esta vida, con hacer canciones y con seguir tocando. De hecho, en 2025 editamos un disco de temas originales que se llama Cuarto asalto, y ha funcionado de puta madre. Cuando un disco nuevo funciona y se vende bien, se agotan los vinilos y hay que reeditarlo, es que el grupo sigue vivo. Se trata de que un grupo siga vivo, no de que te tenga que arreglar el taxidermista para que hagas tus últimas batallas disecado. Mientras tengamos vida y ganas, mientras hagamos las cosas con frescura, seguiremos, por supuesto.