Dice David R. Peralto que “somos un país de enfadados” y que todos deberíamos descubrir, como ha hecho él durante los 12 años que lleva al frente de la Fundación Teatro Joven, que “no hay nada mejor que trabajar en red y con agentes locales”. En su opinión, es la única manera de “alcanzar los objetivos” de cualquier proyecto. Y más, si se trata de uno que vincula cultura y educación y que genera montajes y talleres “con jóvenes” y “para jóvenes” que abordan cuestiones como la identidad sexual, el acoso escolar, la muerte, la inteligencia artificial, la violencia, el extremismo o el duelo.

Esto es, en esencia, lo que hace la Fundación Teatro La Joven, una visitante asidua del Gayarre, que el viernes 17 de abril ofrecerá dos funciones de Un monstruo a verme. Una, a las 11.00 horas, dirigida a alumnado Secundaria y Bachillerato, y otra, para público general, a las 20.00 horas.

Taller

Ambas representaciones llegarán después del taller del miércoles sobre acoso escolar y salud en el aula para docentes, miembros de colectivos sociales y profesionales de las artes escénicas impartido por Peralto y las psicólogas de la delegación navarra de la Asociación Española contra el Cáncer. Esta entidad que coproduce junto a La Joven el espectáculo basado en la novela de Patrick Ness y que Juan Antonio Bayona llevó al cine en 2016.

Tanto el novelista como el cineasta “vinieron a ver la función y les encantó”. Será porque “esto es gran teatro”. “Asociamos las grandes producciones escénicas a los musicales, pero aquí tenemos a José Luis Raymond como responsable de la escenografía y a un elenco de nueve actrices y actores”, dice Peralto. Y añade: “Estamos jugando a lo grande con distintas generaciones, con protagonistas veinteañeros rodeados por grandes actores”, y un equipo que ha generado “una gran noche de teatro” destinada a escenarios de todo el Estado, que, además, contribuye a sofocar, siquiera un poco, el paro juvenil en el sector.

Fantasía

Esta adaptación de la novela se ha inspirado en el montaje que hizo el Old Vic de Londres en 2018. Un monstruo viene a verme narra la historia de Conor, que sólo tiene 13 años, pero sabe perfectamente qué va a pasar poco después de la medianoche. Va a tener la misma pesadilla otra vez, esa “pesadilla llena de oscuridad, viento y gritos”. Ha sido así desde que su madre cayó enferma. Aunque hoy parece diferente.

Conor escucha una voz que le llama desde el jardín. Frente a la casa, hay un tejo que se ha transformado en monstruo ante sus ojos. Esa criatura le contará “una serie de cuentos que le ayudarán a gestionar la situación que está viviendo”, en una clara reivindicación de la fantasía y el poder de contar historias “como refugio”; de la imaginación como “caladero de herramientas para afrontar la adversidad”; de la relevancia de la empatía y de “decir la verdad, aunque duela”, y de la “importancia de integrar la pérdida como parte de la vida”. 

Porque esta no es una obra acerca de la enfermedad, “sino sobre la vida” traducida en un “gran universo fantástico” en el que tienen cabida el sufrimiento y la culpa, pero también el amor y el valor. Y es que, además del cáncer de su madre, Conor tiene que enfrentarse al acoso escolar que sufre en el colegio, “y que insiste en negar porque a esa edad pertenecer a un grupo es muy importante”.

No mirar hacia otro lado

En los últimos tiempos, La Joven está poniendo mucho énfasis en combatir el bullying. Además de la historia de Patrick Ness, acaba de estrenar Invisible, a partir de la novela de Eloy Moreno. Y ambas funciones van acompañadas de sus respectivas guías didácticas para trabajar en las aulas, de funciones escolares y para público general y de talleres. Todo, con el convencimiento de que “esto no es un problema de acosadores y acosados”. “El problema grande somos todos los demás, la mayoría, que miramos hacia otro lado”, subraya el presidente de la fundación.

Y sigue: “No hay que hacer grandes denuncias; en el momento en que profesores, vecinos, familias, compañeros y amigos vean lo que está pasando y se posicionen activamente, se acabó el acoso”. Un problema que, como conoció Peralto de la mano de Gabriel Rubio, jefe de Psiquiatría del 12 de octubre y patrono de La Joven, lleva a muchos adolescentes a ingresos consecutivos por intentos de suicidio. Para intentar paliar esas circunstancias también está la Fundación La Joven, que “les proporciona la posibilidad de hacer teatro”, de "reunirse, amontonarse, abrazarse, jugar y reír", y les ilumina un futuro que hasta entonces solo era oscuridad.