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Cortes: un castillo medieval y una ventana a la vida en la Edad del Hierro

Dos Bienes de Interés Cultural en la Ribera nos invitan a conocer las profundas raíces de muchas de nuestras costumbres

Cortes: un castillo medieval y una ventana a la vida en la Edad del HierroCedida

Junto al paloteado, el pueblo de Cortes presume de otros dos Bienes de Interés Cultural: su castillo y, en el interior de éste, elYacimiento del Alto de la Cruz con su propio museo.

Dos enclaves testigos de la Historia que nos invitan a conocer las raíces de muchas de nuestras costumbres y formas de vida.

Viajar a la Edad Media y a la Edad del Hierro

Adentrarse en el Castillo de Cortes es viajar a la Edad Media en pleno corazón de la Ribera. Esta joya histórica fronteriza, erigida en el siglo XII y cuyos orígenes se remontan a la época de dominación musulmana, fue una de las principales fortalezas medievales del Reino de Navarra. Hoy mantiene su disposición original y, en su interior, conserva parte del mobiliario original y una valiosa colección de pinturas pertenecientes a Los Duques de Miranda.

Pero, además, en sus dependencias alberga el Museo del Yacimiento del Alto de la Cruz, que ofrece mucho más que piezas antiguas. “Nos abre una ventana directa a la vida de quienes habitaron este territorio hace más de dos mil años”, destaca la concejala de Cultura de Cortes, Inma Ciriza.

Copa ritual

Para este reportaje, Ciriza ha elegido la copa ritual o pebetero del Alto de la Cruz “por ser la pieza más emblemática” de la exposición del yacimiento descubierto en 1947. Es una cerámica excepcional por la rareza de su tipología, una de las más singulares y destacadas de la Primera Edad del Hierro en la Península Ibérica, que seguramente fue utilizada en algún tipo de ritual.

Inma Ciriza, junto a la copa ritual del Yacimiento del Alto de la Cruz.

En palabras de Inma Ciriza, recorrer hoy el Yacimiento del Alto de la Cruz “nos permite descubrir cómo vivían, trabajaban y se organizaban las comunidades que poblaron esta zona en la Edad del Hierro. A través de los restos hallados –viviendas, cerámicas, herramientas–, comprendemos que nuestra historia no empieza con nosotros, sino que forma parte de una larga cadena humana”, dice la concejala.

Vista de la exposición del Yacimiento del Alto de la Cruz.

El yacimiento, uno de los más importantes de la protohistoria en Navarra, muestra cómo eran los primeros asentamientos organizados del valle del Ebro, y en este sentido, “nos ayuda a entender cómo surgieron formas de convivencia, comercio, defensa y cultura que, con el tiempo, darían lugar a las sociedades actuales”, apunta, añadiendo que “conocerlo refuerza el vínculo con el territorio y nos hace conscientes del valor de conservar nuestro patrimonio para las generaciones futuras”.

Como todo museo con Historia, el del Alto de la Cruz nos invita a preguntarnos de dónde venimos y hacia dónde queremos ir. “Y, a través de la memoria que conserva, nos ayuda a entender mejor el mundo que habitamos hoy y el papel que cada uno de nosotros ocupa dentro de una historia que continúa”, concluye Inma Ciriza.

Copa ritual o pebetero del Alto de la Cruz.