"¿Para qué quiero tener 10.000 libros almacenados en un dispositivo, si no sé ni cuáles son ni, por supuesto, los voy a poder leer?" Es una pregunta que se ha hecho Pablo Abarzuza, presidente de la Asociación de Librerías de Navarra durante la presentación de la Feria del Libro de este año, que se celebrará entre el 29 de mayo y el 7 de junio en la Plaza del Castillo de Pamplona. Participarán 17 establecimientos, además de la Asociación de Editores/as de Navarra (Editargi) y el Fondo de Publicaciones del ejecutivo.
Con cartel de Liébana Goñi en tonos vivos que invita a perderse y a encontrarse dentro de los libros, la 6ª edición de la Feria del Libro de Navarra se desplegará en un "momento de incertidumbre" para todos los sectores comerciales en general y para el del libro en particular, tal y como ha apuntado la consejera de Cultura, Deporte y Turismo del Gobierno foral, Rebeca Esnaola, que ha valorado "el intenso trabajo" y "el compromiso" de las y los profesionales para acercar la cultura a la ciudadanía. Esnaola ha invitado a la ciudadanía a acudir a la cita con las "librerías de proximidad", para las que esta cita anual es "muy importante", y destacó la cantidad y calidad de las actividades programadas. Por último, ha deseado que la Feria sea, un año más, "una gran fiesta de la lectura".
Una reflexión necesaria por parte del sector
Pablo Abarzuza ha coincidido en que el momento es difícil para las librerías, que, por otro lado, son "como enfermas crónicas" y pasan de una problemática a otra constantemente. Sin embargo, también ha dicho que las crisis "pueden ser oportunidades" y que, en el caso del mundo del libro, la irrupción del libro digital "provocó un cambio muy importante en las editoriales". "Se empezó a apostar por hacer ediciones más bonitas y por convertir el formato físico casi en un objeto que apetece tener".
En ese sentido, "lo que se publica hoy no tiene nada que ver con lo que se editaba hace 15 años", ha destacado. Y ha querido compartir su querencia por el papel. "Yo no concibo leer en una pantalla; entiendo que puede ser práctico para viajes o cosas así, pero me gusta ver cuánto me queda, sentir las páginas, ir hacia adelante o hacia atrás; eso no me lo da el formato digital". "Me gusta llegar a casa, mirar mi biblioteca y ver que los libros están ahí; algunos no los volveré a leer, otros igual sí, y habrá títulos de los que ni me acuerde, pero están llenos de recuerdos, mis recuerdos", ha señalado.
En su opinión, el momento actual también requiere de una reacción a esa altura. "Es necesaria una reflexión por parte del sector", para "saber adónde vamos y qué queremos". "Hoy en día, existen novedades de las que no se vende ni un ejemplar; y el problema no está tanto en decir que se publica demasiado, porque eso es peligroso, sino que más bien se trata de que el sector sea racional y sedimensione adecuadamente".
Esta invisibilidad de algunos títulos y la masiva demanda de otros tiene mucho que ver con los algoritmos digitales, "una dictadura que puede hacernos llegar a perder la libertad que nos da escoger nuestras lecturas".
"La IA lo único que hace es robar"
La Inteligencia Artificial es otra de las amenazas que acechan a este y a otros ámbitos de la cultura, y Abarzuza ha lamentado el daño que ya está haciendo en sectores como el de la ilustración, en el que profesionales como Liébana Goñi "se ven expuestas/os a que cualquiera de estas herramientas coja su trabajo y el de otros y cree algo a partir de eso".
"La IA lo único que hace es robar las imágenes que ya existen, y ese peligro pronto va a llegar al mundo del libro", ya que se podrán escribir y publicar novelas de esta manera. Pero "¿qué me puede aportar un texto creado a partir de los textos de otros, donde está la huella del autor, su esencia, en esas palabras?", ha cuestionado.