Barroso está rodando ‘La línea invisible’ para Movistar+

Dice que para él no es una serie “sobre la historia de ETA, ni de este país, ni de la confrontación”

09.02.2020 | 21:41
De izda a dcha: Alex Monner, Patrick Criado, Antonio de la Torre y Anna Castillo.

pamplona- El director Mariano Barroso considera que La línea invisible, serie que rueda en escenarios del País Vasco para Movistar+ y que aborda el origen de ETA, relata una historia "sobre la tragedia de lo que se ha vivido aquí, pero que se ha podido vivir muchas veces a lo largo de la historia de la Humanidad". Según apuntó, "tiene más que ver con Romeo y Julieta que con una cuestión política o ideológica", ya que es "la incapacidad de dos mitades de un todo para entenderse".

Barroso aseguró que no sabe si afrontar este reto es "valiente o inconsciente". En esa línea, explicó que el productor de Movistar Domingo Corral le propuso el proyecto y precisó que para él nunca ha sido una serie "sobre la historia de ETA, ni de este país ni de la confrontación. Yo me lo tomo más como la historia de una tragedia, de un desencuentro entre dos partes de un mismo pueblo: la incapacidad para el encuentro, para la empatía, y la banalización del dolor del otro", explicó Barroso, que incidió en que lo que cuenta La línea invisible es "una versión de lo que pasó" porque "es imposible contar la realidad como pasó". A su juicio, en ese caso "tendría que ser un documental" y probablemente "lo tendría que hacer alguien que fuera de" Euskadi y "muy involucrado en la historia, con lo que también sería parcial. Sobre estos hechos hay tantas versiones como gente que lo vivió o gente que tiene un criterio sobre lo que ocurrió".

El realizador dice que se ha encontrado con un "material muy bueno" escrito por Alejandro Hernández, guionista con el que ha trabajado en ocasiones anteriores, y por Michel Gaztambide, al que el director admira y que "conoce muy bien la historia de esta tierra y esta gente. Me parece que era una situación llena de posibilidades porque lo que cuenta es el periodo justo antes de que empiece todo, cuando el sueño todavía no se ha empezado a convertir en una pesadilla", explica. Tras insistir en que el momento que narra La línea invisible "ni siquiera era ETA, sino que eran unos chavales en plena represión tremenda del régimen franquista, con una situación de Estado casi policial y con unos sueños muy influidos por todos los movimientos internacionales como el del Che Guevara", Barroso reconoció que "explicar eso no es fácil", pero considera que "quien tenga interés en lo que pasó, es una buena oportunidad para ver que incluso la peor pesadilla empezó como un sueño. Un chico se convierte en un asesino y todo se transforma en un horror", destaca, al tiempo que afirma que lo bueno que tiene la serie, que consta de 6 capítulos, es que "todo acaba cuando empieza lo duro".

pesadilla En esa línea, explicó que, a partir de la muerte de Melitón Manzanas, interpretado en la serie por Antonio de la Torre, "todo se empieza a convertir en una pesadilla profunda y aunque había mucha gente que lo apoyaba en algún momento en aquel contexto, todo coge otro tinte y a nivel de ficción me parece menos interesante. Esas cosas que son tan terribles para vivirlas son muy buen material para recrearlo en cine o series", añadió.

El también presidente de la Academia de Cine admite que "todo lo que quieras contar que tenga un pie en algo que ocurrió, aunque sea una versión, tiene una responsabilidad", aunque insistió que en este caso "el foco no está en los hechos concretos de lo que pasó en Euskadi, sino en toda la tragedia que ocurre entre estos dos mundos incapaces de encontrarse. Entrar en una competición para ver dónde hay más dolor es terrible, porque las dos partes han sufrido, y al final el saldo es dolor para todo el mundo. Quizá no ser de Euskadi y no haberlo vivido me permite la perspectiva de verlo desde fuera y poder colocar la cámara un poco más lejos y decir mira lo que está pasando", aseguró.

En esa línea, incide en que "cuando haces una versión de Hamlet no tienes por qué vivir en Dinamarca en aquel siglo, yo me lo tomo como algo así, con todo el respeto y todo el rigor para no faltar ni al respeto ni a la verdad, pero no deja de ser una visión". Por ello, insistió en que "cuando hacemos películas o series no nos manejamos con ideas, ni con ideologías ni con políticas, nos manejamos con emociones" y precisó que "un personaje puede matar y torturar, y puede ser humanamente muy atractivo. De hecho en esa dualidad es donde me gusta poner todo el trabajo, en esa contradicción, cómo un personaje puede ser moralmente rastrero, no tener escrúpulos, pero siempre tendrá media hora para cuidar a su hijo y para querer a su madre. En esa dualidad se mueven estos personajes que aquí son especialmente extremos porque lo que se vivió era muy extremo", expresó. - E.P.