Pamplona. A los 20 años y apenas tres días después de ganar su última txapela como pelotari aficionado, Joseba Ezkurdia debuta hoy como profesional. "Todavía no tengo nervios. Ya tendré tiempo el mismo día del partido", bromea el delantero de Arbizu, que no sabe si está preparado para dar el salto, pero que se resigna. "Ya no hay más remedio", suelta. Y vuelve a sonreir. Pero es así. Porque se dispone a cumplir un sueño que espera se prolongue. "No me marco como meta las txapelas", admite, y añade que "lo que quiero es debutar, disfrutar, jugar, coger el ritmo de la competición y aprender". Una buena filosofía aderezada por algo más: una cabeza bien amueblada. "Estoy estudiando un Grado Superior de Mantenimiento en Alsasua, porque esto puede salir bien o mal y hay que tener algo detrás", dice. Una buena enseñanza para los que intenten seguir sus pasos.
Para los que nunca hayan visto a Ezkurdia en acción, el propio interesado se apresura a advertir lo que pueden encontrarse esta tarde en el Beotibar. "Dicen que tengo buen saque y buena volea", revela con timidez, aunque matiza que "me suelo quedar más con lo malo, para intentar corregirlo, y creo que todavía me cuesta mucho defender". Es lo lógico para un delantero de una altura atípica: 1,91 metros. "Muchos me dicen a ver a dónde voy jugando de delantero, pero me siento cómodo y juego a gusto en esa posición", asegura. Aunque no siempre ha sido así. Explica el arbizutarra que "hasta cadetes jugaba de zaguero, pero, cuando faltaba gente, me ponía de delantero. Y me gusta más". En el campo aficionado se le ha dado bien, pero ahora tendrá que refrendarlo en profesionales. Ha entrenado con algunos de ellos, pero cree que "los partidos son diferentes".
Joseba Ezkurdia ha jugado a pelota desde pequeño, aunque también coqueteó con el fútbol durante un par de años o tres. "Mi tío jugaba a remonte y en casa siempre se ha seguido la pelota". Es su justificación. También tiene claros sus referentes. "Me gusta mucho Irujo, sobre todo su garra y su fuerza, pero también la cabeza de Aimar". Una buena elección, aunque se apresura a matizar que "jugar como estos dos son palabras mayores".
A 24 horas de su debut como profesional, el nuevo delantero de Aspe agradece el apoyo recibido de su familia (de sus padres, Mattin y María Milagros, y de sus dos hermanos mayores, Maitane y Mattin) y la dedicación de los entrenadores que ha tenido en Arbizu, Oberena y ahora en Aspe. Y también se acuerda de esos 200 seguidores que tienen previsto ocupar una silla en el Beotibar para ver el debut de Joseba Ezkurdia.