El Egüés y las ausencias pueden con el Baztan

debilidad el equipo local se ve muy mermado de efectivos y recibe un duro castigo en casa

10.02.2020 | 02:28
Iriarte.

Baztan1

Valle de Egüés4

BAZTAN Quevedo, Egurrola (. 46, Núñez), Lizartza II (m. 46, Bikondo), Martínez, Goñi, Azpiroz III, Iturriria, Lizartza I, Álvaro, Javier Urrutia y Elorza (m. 77, Aguirre).

VALLE DE EGÜÉS Larumbe, Mendes, Burguete, Hasier Iriarte, Lanz, Falagán, César Iriarte, Arellano (m. 84, Echeverría), Olagüe, Lara (m. 80, Urdaniz) y García Sánchez (m. 69, Asín).

Goles 0-1, m. 12: César Iriarte. 0-2, m.55: Hasier Iriarte. 1-2., m.61: Lizartza I. 1-3., m.75: Falagán. 1-4, m.78: Lara.

Árbitro Álvaro Clavería García, con Aghmir y García Sánchez. Tarjetas amarillas a Elorza y Azpiroz III en el Baztan, y a Falagan y Burguete en el Valle de Egüés.

ELIZONDO - "Houston, tenemos un problema", y esta vez la emergencia se manifestó con más crudeza después de la primera advertencia que dejó la Txantrea la jornada anterior cuando ganó 2-3. El entrenador, Jesús Pilar, se encontró con una plantilla más reducida y débil que en aquella ocasión y un equipo como el Egüés en teoría más accesible, hizo prácticamente lo que le dió la gana, no en juego precisamente pero sí muy superior físicamente y con jugadores mucho más curtidos, y aplicó un castigo que todavía pudo ser mayor.

El Baztan mostró su debilidad en todas las líneas a causa de ausencias por diversas cuestiones, y presentó un equipo voluntarioso y luchador pero muy bisoño para una categoría cada vez más exigente. Desde el portero Jaime Quevedo, renqueante por lesión, hasta el medio campo donde Iturriria tuvo que multiplicarse en un trabajo ímprobo, y los goleadores Hasier Lizartza y Javier Urrutia, más desasistidos que nunca, tuvieron que pelear contra su propia sombra.

Enfrente, el Valle de Egüés enseñó un fútbol asequible, bastante tosco pero con experiencia, buena colocación y la lección aprendida. El medio campo fue siempre suyo, llegó al área rival con facilidad y gozó desde los primeros minutos de más ocasiones que las que consiguió transformar. De primeras, el portero local rechazó por dos veces otros tantos balones a bocajarro, pero el jarrón fue demasiadas veces a la fuente y el resultado no cabe otra que aceptarlo como justo. El Baztan tiene que enmendar sus problemas de plantilla con urgencia, antes de que las cosas vayan a peor, y el señor de negro nunca debe esconderse y cuando hay cuatro manos, una en el área, pitar al menos una. - L.M.S.