La charla

Cuando seas padre

07.02.2020 | 18:14
Cuando seas padre

n i veces que le habré oído a mi padre decir la frase "cuando seas padre comerás huevos". Sin saber por qué, yo también se la digo a mis hijos y supongo que algún día ellos se la dirán a los suyos. Ahora ya escasean las casas donde hay gallinas, pero según cuentan los más mayores, antes había en casi todas y parece ser que los primeros huevos del bicho eran para padre.

En este ejemplo que les cuento está muy claro cuándo comerás huevos, cuando seas padre. En el fútbol nunca sabes cuándo jugaras en el primer equipo por muy padre que seas o por muchos huevos que comas.

Hace poco nos enterábamos que un chavalín de tan sólo 14 años hacía su primer gol en la Liga paraguaya. Fernando Ovelar, que había debutado el partido anterior con su equipo, Cerro Porteño, ya puso su nombre en lo más alto de la picota.

Escarbando por otras Ligas te encuentras que un pequeñajo de tan solo 12 años debutó en la Primera División boliviana con su padre como entrenador. Mauricio Baldivieso se llama ese crío que, a sus 23 años actuales, les añade el curioso honor de haber jugado ya en siete equipos de la Liga citada.

No sigo escarbando por lo que pueda encontrar, pero seguro que todos conocemos a chavales que con 14 o 15 años ya debutaron en el equipo del pueblo. No sería una Primera División, pero quizá una Preferente, que también tendría lo suyo.

Siempre ha existido y existirá el debate de cuándo un jugador puede debutar en el primer equipo, sea de Primera División o de Primera Regional. Hay algunos que los echan enseguida al ruedo, pero también hay otros que les cuesta poner las ruedas a los jóvenes. Lógicamente estoy hablando de los entrenadores, que por suerte son los que toman las decisiones, aunque algunos como el padre de Mauricio se puedan columpiar.

No tengo muchas líneas para explicar mi versión y por eso se la voy a resumir. Yo creo que para subir a un chaval al primer equipo debemos asegurarnos que pueda competir con el jugador que arriba ocupa su puesto y no solo debutar. Así se forjará y podrá comer huevos, como su padre.

El autor es técnico deportivo superior