La charla

La mirada

10.02.2020 | 08:06

seguro que a cualquiera de ustedes le han hablado alguna vez con la mirada. No es muy complicado darse cuenta de que los ojos pueden ser más claros que las palabras y que si te has colado a alguien disimuladamente en el autobús no le hace falta abrir la boquita para decirte que eres un capullo.

A mí, que debo de ser un fijón, me gusta escuchar miradas y en esto el fútbol da para mucho.

La mejor y única forma de ver una mirada es con otra mirada y aquí en forma de letras lo podemos intentar.

Sitúense? Niña o niño de 8 años vestido de futbolista sale de casa para ir a jugar su primer partido. Esa mirada a su padre y luego a su madre mientras baja en el ascensor es mejor que el gol de la jornada en Primera División. ¿A que sí?

De todas formas si ese mejor gol lo podía haber marcado nuestro gran Chimy Ávila y por culpa de usted, que pasaba por ahí, no le llega el balón, la miradita del astro argentino le puede crujir. ¿A qué también?

Me parece muy particular esa mirada de cualquier persona que juegue al fútbol y como mira lo que hay que mirar. La mirada ya en el calentamiento, la mirada justo antes de empezar cuando tu rival está en frente, la mirada en una acción a balón parado o incluso esa mirada a ninguna parte cuando encajan un gol.

Seguro que muchas veces habrán adivinado que tal jugador va a fallar un penalti al verle esa mirada abatida antes de lanzarlo. Seguro que saben que si otro jugador en el minuto 12 le mira al árbitro con odio, en el 82 igual ya está duchado. Y también podrán adivinar por sus miradas a quien la derrota le entra por los ojos y sus lágrimas le delatan. Curiosamente esto pasa más en los niños, que no se juegan nada, que en los mayores, que parece que se juegan la vida.

Este finde habrá fútbol en todas las esquinas. Si se acercan podrán comprobar con sus propios ojos que los ojos de los futbolistas hablan por los codos y que muchas veces esa mirada puede ganar partidos, incluso antes de jugarlos.

El autor es técnico deportivo superior