El último baile de Iñaki Narros

23.04.2021 | 00:45
Iñaki Narros sujeta su primera y última camiseta rodeado por todas las de su carrera.

Iñaki Narros repasa su extensa carrera antes de afrontar sus últimos 'play off' como jugador de baloncesto y avisa de que antes de colgar las botas va a intentar con todas sus fuerzas lograr dejar a Basket Navarra en LEB Oro

Va a ser raro ver a Iñaki Narros en la grada de un partido de BNC, lejos de su zona de confort que es en el parquet. Pero es lo que va a ocurrir a partir de la próxima temporada, cuando el alero navarro cuelgue las botas tras una extensa carrera que siempre va a ir ligada al club del que ha sido capitán tantos años: Basket Navarra.

Al primero que se le hará extraño es a él. Competidor nato, confirma que la decisión la ha tomado sobre todo por el cansancio mental, que todavía le dan las piernas pese a haber pasado ya los 40 años, pero que los kilómetros, los largos viajes y el estar alejado de su mujer e hijas tanto tiempo al final han decantando la balanza.



 

Esto último, estar cerca de su familia, es lo que ha marcado buena parte de su carrera, especialmente el final. En un mundo del baloncesto cada vez más devaluado, a Narros no le han faltado ofertas más arriba. Incluso hace una década, cuando llegaba a la treintena, la ACB se plantó en su puerta y le llamó insistentemente. Fue en Gipuzkoa y Narros reconoce que si no hubiesen cambiado de entrenador a mitad de verano, seguramente habría acabado allí.

Pero es que Narros, además de competidor, es un tipo honesto. De esos que va de cara y dice las cosas que piensa. Por eso, cuando estaba a disgusto en Melilla por la lejanía de su casa dejó un suculento contrato de lado para volver a intentar impulsar el proyecto que tanto le ha dado.

Y es que Narros va vinculado a Basket Navarra. Ahí coincidió con su hermano Raúl en sus primeros años, unió su nombre al de Iñaki Sanz como grandes propulsores del proyecto y explotó con Ángel Jareño. También vivió momentos amargos, como la lesión de Aquiles o el descenso a LEB Plata. Antes de retirarse, Narros designa a su sucesor con la misma claridad que habla de todos los temas: "Adrián García". "Está claro", remata. Y si lo dice él, por algo será.

Mientras apura sus últimas eliminatorias por el título, Narros saborea cada segundo en el Navarra Arena, espectacular lugar donde BNC jugará el partido de ida frente al Alerta Cantabria (entrenado por David Mangas, exentrenador de Iñaki en el club navarro). Repasa con detalle en esta entrevista cómo ha marchado su extensa carrera y da un último aviso: no tiene intención de retirarse sin, por lo menos, pelear por dejar a BNC donde él quiere, en LEB Oro.

 

¿Como afronta los últimos 'play off' de su carrera?

–No me lo he planteado, solo quiero que lleguen y que sean muy largos. Solo espero disfrutar y que disfrute todo el mundo.

¿Qué es lo que le ha motivado a dar el paso de retirarse?

–Pues no lo sé. Físicamente me encuentro muy bien, pero lo mental comienza a pesar. Los kilómetros, el día a día, el estar siempre a tono. Muchos fines de semana viajando. Se van acumulando y se va llenando la mochila.

¿Se imaginaba cuando empezó en Larraona que iba a desarrollar semejante carrera y que acabaría retirándose en el Arena?

–Para nada. Yo jugaba en el patio de Larraona, que aún no existía el pabellón, y llovía y era el chaval más feliz del mundo. De hecho, siendo sinceros, la primera vez que me proponen ser profesional y salir de Pamplona casi nos reímos. Yo jugaba para divertirme con mis compañeros de clase.

Y de ahí pasó a Estudiantes, una de las mejores canteras de todo el baloncesto.

–Estudiantes se empezó a interesar tras unas pruebas que hice. No sé cómo aparecí en ellas, la verdad. Se quedaron conmigo, pero les rechacé para quedarme con el Siglo XXI en Getxo. Quería terminar Bachiller y ellos me ayudaban a compaginar todo. Tuve la suerte de que luego siguieron interesados y cuando terminé me fui para allá.

Cuando usted tuvo que tomar la decisión de abandonar Navarra, ¿se imaginaba volviendo?

–En Navarra hay mucha afición y muchos chavales que juegan, pero no me planteaba que hubiese un equipo profesional que estuviese luchando por subir a ACB como BNC hace unos años. De hecho, yo donde iba solía decirles que tenían suerte de tener un equipo profesional y que ojalá lo tuviese en casa. Me sentí afortunado cuando eso ocurrió aquí.

Incluso decidió dar varios pasos atrás (jugaba en LEB Oro) para hacerlo...

–Me operé en un pie. Era una operación menor, pero los clubes tenían dudas. Hubo incertidumbre en mi carrera. Mis agentes me decían que esperase. Estuve un mes en el ACB de Cajasol y otro en el de Estudiantes. Pero yo necesito competir donde sea. Además quería demostrar que no estaba cojo. Entonces estaba el recién nacido proyecto de BNC y dije "venga, me voy, me quito la coraza y encima en casa". Disfruté un montón.

Y aquí coincide con su hermano en el equipo.

–Coincidir con tu hermano, en el club de tu tierra, profesional, es algo que no me planteaba y hace mucha ilusión. Tenemos muchas anécdotas. Me acuerdo en Córdoba que los comentaristas nos confundían y siempre metía el mismo. ¡Claro, hicimos unos números de la leche!

Otro nombre al que su carrera ha ido muy ligado ha sido el de Iñaki Sanz.

–Como diría alguno, "entre Iñakis anda el juego". Disfrutamos un montón. Entendíamos el baloncesto de la misma forma: valentía, ambición, garra. Entre uno y otro nos retroalimentábamos y contagiamos al resto. Éramos un equipo muy pesado.

Dirigidos por Ángel Jareño, ¿el entrenador más importante de su carrera?

–Llegó en el momento indicado para que yo diese el salto. Cuando llegó hicimos un gran grupo humano. Congeniamos muy bien y él daba el plus de experiencia. Con él rendí mucho y muy bien.

El equipo se queda cerca de subir y usted recibe ofertas para jugar en ACB, ¿cómo fue ese verano?

–Un poco incómodo. Ahora a los chavales de 30 años se les ve en un momento álgido. A mí me pilló en esa franja de edad mi mejor momento, pero no se nos veía igual. Tenía mejores ofertas económicas en Oro que en ACB. La opción más clara fue la del GBC, que es la que estuvo más cerca, pero en el último momento hubo un cambio de entrenadores y se fue todo al traste.

Unos años después se marcha a Melilla, firma por dos años, pero después del primero se vuelve, ¿por qué?

–Fue por muchas cosas. En Melilla estaba bien, pero como en casa en ningún sitio. Además estaba a punto de casarme. También me sentó mal ver la situación de Basket Navarra. Lo juntamos todo en una coctelera y decidí volverme. Fue un verano complicado, lo movimos todo, Melilla se enfadó con cierta razón, pero al final todo se solucionó y pude volver.

Vuelve y se rompe el Aquiles...

–Se me saltaban las lágrimas solo de pensar en el tiempo de baja. Un fotógrafo captó el momento de la lesión fotograma a fotograma. Yo siempre lo cuento, miré hacia atrás pensando en que me habían dado una patada y cuando vi que no había nadie se me cayó el mundo encima. Eso no era una rotura muscular. Pero bueno, me considero un buen navarro cabezón y en vez de en 9 meses estaba en las pistas en cuatro y medio. Estuve trabajando casi 18 horas diarias para poder recuperarme bien.

Por los sitios por donde ha pasado hablan maravillas de usted, pero ¿se siente valorado en Navarra?

–Yo estoy contento. Sé que cuando llegué costó. Había gente que no entendieron el porqué de mi vuelta. Pero yo intento demostrar las cosas con trabajo. A base de eso me han ido conociendo más y ahora me siento encantado. Me siento muy querido, la gente me para y me dice cosas buenas. No me puedo quejar.

Retomemos su carrera. Después de la lesión llega el descenso, momento complicado imagino.

–El momento más delicado del club. No voy a negar que busqué equipos fuera, en LEB Oro. Tuve dos ofertas y tuve que decidir. Mi mujer estaba embarazada y volví a poner muchas cosas en la balanza. Mi intención era devolverlo a Oro cuanto antes, pero aún no lo he conseguido. Lucharé por ello hasta el final.

Pero vuelven tanto Adrián García como Hernández-Sonseca, dos jugadores de renombre, ¿eso ayudó a quedarse?

–Sí, que se junte gente que conoces que son de tú mismo pensamiento te hace pensar que no te has equivocado. Además fuera de Navarra el club está muy bien visto. Luchamos todo lo que pudimos.

Y por el camino llegan sus dos mayores fans, sus dos hijas.

–Mi hija mayor, que es más consciente, hoy mismo me preguntaba que a dónde iba con tantas camisetas y le he tenido que decir que era normal, que esto se acaba, pero no lo entiende. Me dice "papá, yo no quiero que lo dejes". Intento convencerla de que seguiremos yendo a los partidos, pero me dice que no es lo mismo. Luego la enana acaba de cumplir dos años pero cada vez que ve baloncesto en la tele pregunta por papá.

¿Esta ha sido su temporada más complicada por todo (pandemia, lesiones...)?

–Igual ha sido el año más difícil de mi carrera. La pandemia, el confinamiento, que si se van jugadores, que ahora juegas, ahora no, ahora cuatro partidos en una semana. He jugado en todas las posiciones. Y aún y todo nos metemos en play off y en el Arena. Ahora nos queda disfrutar y ya si ganamos es la leche.

Desde fuera da la impresión que tiene una conexión bastante fuerte con su entrenador, Jordi Juste. ¿Es así?

–Sí, estamos muy unidos. También influye que yo tenga mis añitos. Pero él es muy receptivo. En cada entrenamiento pasa a saludar a todos los jugadores, ya sean veteranos o júnior. Ha sido un año difícil y complicado. Él me pregunta mucho, yo le digo lo que pienso y a veces me hace caso y otras me manda a paseo (se ríe).

Sea sincero, se ha imaginado retirándose ascendiendo a LEB Oro seguro...

–Hombre... Y metiendo la última (se ríe). Y eso que mi mujer siempre me dice que por qué me tengo que tirar la última. Es que ella lo pasa muy mal. El día que metí contra Alicante se dio la vuelta en la grada. ¿Que si me he imaginado ascendiendo retirándome ascendiendo a Oro? Claro.

¿Tiene sucesor Iñaki Narros como líder de Basket Navarra?

–Está claro. Es Adrián García. Creo que este año ha dado un paso importante. Aunque parezca mayor que yo, es bastante más joven (se ríe). Él aporta muchísimas cosas, mucho más allá de las estadísticas. Da seriedad y ayuda mucho a los jóvenes. Yo me quito el brazalete y se lo doy a Adrián.

Trayectoria. Iñaki Narros comenzó jugando en su colegio, Larraona, junto con sus compañeros. Además, ha pasado por los siguientes equipos: Gijón, Cajasol, Burgos, Melilla, Estudiantes, Palencia, Siglo XXI y Basket Navarra, el equipo en el que finalmente se va a retirar. Por otro lado, ha jugado en la selección de Euskadi y en la selección española júnior, en la que llegó a coincidir con Pau Gasol. En la imagen se ven las todas las camisetas que ha vestido en cada uno de esos equipos.

El partido. Los abonados de Basket Navarra pueden adquirir sus entradas de forma presencial en las taquillas del Baluarte de hoy o mañana de 11.00 a 14.00 y de 17.00h a 20.00 horas, o vía online a través de la página web del Navarra Arena. Estas tienen un precio de 5 euros para los socios y niños menores de 13 años. Para el público general las entradas tendrán un coste de 10 euros. El partido tendrá lugar mañana a las 19.00 horas.

"La primera vez que me llamó un club para ver si me planteaba ser profesional casi nos echamos a reír en mi familia"

"Este ha sido el año más difícil de mi carrera. Entre la pandemia, los confinamientos, las lesiones... Pero aún así estamos en 'play off"

"Disfruté mucho jugando con Iñaki Sanz, entendíamos el baloncesto de la misma manera: ambición, garra y valentía"

"Me quito el brazalete y se lo dejo a Adrián García, está preparado para ser el líder"

Iñaki Narros

Capitán de Basket Navarra