Yeray Aguado, aprendiz: "Pensaba que con 17 años no valía para el puesto de maquinista, y ahora me lo empiezo a creer"

Este joven de Mélida concluyó la ESO y no quería estudiar más. Entonces surgió la oportunidad del contrato de aprendizaje con el Grupo AN

18.09.2021 | 20:33
Yeray Aguado Tagle, en la planta de Mélida.

Yeray Aguado Tagle, de 17 años, concluyó la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) en junio en el Instituto Valle del Aragón de Carcastillo. "No me considero buen estudiante, y yo quería trabajar. Terminé las clases y no sabía qué quería", confiesa este joven que reside en Mélida desde hace cuatro años con su familia, aunque procede de Cantabria.

DIFUNDIR POR LOS INSTITUTOS DEL EJE TAFALLA-TUDELA


Este verano el Grupo AN confeccionó un documento para explicar a los institutos su iniciativa de formación, enmarcada en la Escuela Sectorial de Aprendices, para captar a jóvenes que una vez terminada la ESO no encuentran ninguna motivación para seguir con los estudios.

"Enviamos un correo electrónico a directores y orientadores de los institutos del eje Tafalla-Tudela, aunque como era algo novedoso para el Grupo AN, no sabíamos cómo iban a reaccionar. Sin embargo, respondieron unos cinco centros", explica Belén Hernández, responsable de la Dirección del Área de Personas de esta cooperativa agroalimentaria.

Entre los institutos, contestó el de Valle del Aragón de Carcastillo, que eligió a Yeray entre los posibles candidatos a participar en los cursos de la cooperativa.

ENTREVISTAS CON ORIENTADORES Y PADRES Y MADRES


El Grupo AN entrevistó a los aspirantes para la selección y mantuvo encuentros con padres y madres, ya que "estos jóvenes de entre 17 y 18 años deben ser responsables y tener claro que van a firmar un contrato de formación y aprendizaje por el que asumen un trabajo que exige puntualidad, cumplir con las normas y fomentar los valores de equipo, entre otros aspectos", aclara Hernández.

"ME QUEDÉ SORPRENDIDO"


Yeray inició la formación en agosto, y un mes después ya cuenta con el contrato de aprendiz para ejercer de maquinista. "Me enseña un compañero que lleva diez años en el centro de Mélida. Me da muchos consejos y estoy muy contento", manifiesta. Sin embargo, reconoce que quedó sorprendido cuando el Grupo AN le propuso hacer el contrato. "No pensaba que iba a ocurrir tan rápido", señala Yeray que cubre el turno de mañana, de las 6.00 a las 14.30 horas.

AUMENTAR LA AUTOESTIMA


Esta oportunidad ha incrementado su autoestima, ya que creía que "no valía" para esta actividad, pero a través de la formación inicial y la que recibe en la fábrica y la actividad que empieza a desempeñar, él mismo se está dando cuenta de que puede resolver cada una de las tareas que le exigen. "Ahora me lo empiezo a creer", insiste.

Valora trabajar en una empresa ubicada en la misma localidad en la que vive. "Considero un plus la cercanía entre mi casa y la cooperativa", remarca Yeray, que también comparte centro de trabajo con su madre, una más en la plantilla del centro de procesamiento avícola de Mélida. "Nos desplazamos en coche. Yo todavía no puedo conducir porque me falta un año para sacarme el carné", comenta este joven que cumplió 17 años en marzo.

"ANIMO A QUIEN SE IDENTIFIQUE CON MI HISTORIA QUE SE APUNTE A ESTA ESCUELA"


Seguramente Yeray no se imaginaba hace cuatro años que en Mélida, "aquel pueblo que en un primer momento no le llamó la atención, pero en el que ahora se siente a gusto al tener movimiento", iba a disponer de esta oferta laboral. "Animo a jóvenes que puedan identificar su historia con la mía, a que aprovechen esta iniciativa formativa si tienen ocasión, para así entrar en el mercado laboral", concluye.

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