Qué aportarán los 10.000 emigrantes que se regularizarán en Navarra: más empleo y más ingresos
La última gran iniciativa, que se ejecutó en 2005, propició el mayor incremento de cotizantes en la Seguridad Social de la historia de Navarra
La regularización extraordinaria de migrantes anunciada por parte del Gobierno de España tendrá en Navarra un impacto neto positivo en términos de recaudación tributaria, ingresos por cotizaciones sociales y estabilidad en el empleo. Los datos son tozudos: el proceso de 2005, similar por volumen al actual (576.000 personas), no solo fue un acto de justicia social, sino un revulsivo económico que inyectó superávit fiscal y estabilidad laboral en una comunidad que, hoy como entonces, depende de la población migrante para sostener su crecimiento.
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Un impacto superior al proceso de 2005
En total se prevé que la regularización extraordinaria de migrantes anunciada por el Gobierno central beneficie esta vez a unas 10.000 personas en Navarra, por encima incluso de la regularización de hace dos décadas, que permitió asentar a más de 7.000 personas. Aquella, al final de un largo ciclo de crecimiento económico, vino precedida de dos procesos previos relativamente próximos (2000 y 2001) y supuso, por ejemplo, que la Seguridad Social registró el mayor incremento de su historia, con 11.013 nuevos cotizantes.
Estos datos fueron valorados “de forma positiva” por el portavoz del Ejecutivo Foral, Javier Remírez. Remírez calificó como “muy positivo” este proceso que va a permitir que estas personas puedan “fortalecer derechos, acceder a permisos de residencia y de trabajo” remarcando que “no solo les va a beneficiar a ellos sino a la sociedad en su conjunto en términos sociales, de integración y socioeconómico”.
De usuarios de servicios a contribuyentes netos
En Navarra, indicó, según los datos del departamento de Políticas Migratorias y entidades del tercer sector, las beneficiarias serían unas 10.000 personas que “ya son usuarias de los servicios públicos navarros y ahora van a ser contribuyentes netos a través de cotizaciones y declaraciones de impuestos e IRPF”.
Según revelaba ayer el El País, el Gobierno central se ha basado en dos informes técnicos para tomar esta decisión. Uno de la Universidad Carlos III y otro de la Pompeu Fabra. Y ambos coinciden en señalar que el impacto neto positivo de la media oscila entre 3.300 y 4.000 euros por persona. Un cálculo que, en el caso de Navarra, supondría una aportación extra de unos 350 millones de euros entre ingresos por IRPF, que recauda directamente Hacienda Foral de Navarra y cotizaciones a la caja única de la Seguridad Social.
Eficacia administrativa y envejecimiento poblacional
Los datos de 2005 muestra que Navarra demostró una eficacia administrativa superior a la media nacional. Con una tasa de resolución favorable del 90,5%, la comunidad logró tramitar con éxito 7.191 expedientes. Este hito administrativo tuvo un reflejo inmediato en la Tesorería General de la Seguridad Social, que entonces mostraba un superávit hoy inalcanzable, debido sobre todo al envejecimiento de la población: solo en la Comunidad Foral se pagan hoy más de 103.000 pensiones de jubilación.
Si analizamos la serie histórica de nuevos cotizantes, el año 2005 destaca como el punto de mayor crecimiento de lo que va de siglo XXI con 11.013 nuevas altas. Este pico no fue casualidad; fue la consecuencia directa de sacar de la sombra a miles de trabajadores que ya operaban en el tejido productivo navarro pero carecían de derechos y obligaciones tributarias. Para septiembre de ese mismo año, los trabajadores extranjeros ya representaban más del 10% de la población activa navarra, con un total de 27.038 afiliados.
El peso de la inmigración en el mercado laboral actual
Hoy Navarra cuenta con más de 40.000 trabajadores de nacionalidad extranjera, lo que supone cerca del 13% del empleo total. De hecho, el crecimiento del empleo entre los extranjeros es tres veces más rápido que entre quienes tienen la nacionalidad española. Y más de la mitad de los nuevos puestos de trabajo, hasta el 90% según algunos estudios, son ocupados por población de origen inmigrante.
De hecho, cada ves un número mayor de sectores depende de modo muy relevante de la inmigración, explica Carmen González Enríquez, investigadora del Instituto Elcano, en un informe reciente sobre el impacto de la inmigración en el mercado de trabajo español. El servicio doméstico, la hostelería, la construcción y la agricultura tienen entre sus empleados al menos a un 30% de inmigrantes, y estos ocupan prácticamente el total del nuevo empleo que crean esos sectores, señala en el mismo documento.
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