La Agencia Europea de Medio Ambiente indica que cada europeo -incluidos navarros y navarras- consume unos 19 kilos de textil cada año, de los que 16 se pierden porque van a vertedero o incineración. Además, para generar esos 19 kilos se han extraído 530 kilos de materiales y usado 12.000 litros de agua. Estos datos fueron ofrecidos esta semana por el comisionado para la Economía Circular del Ministerio para la Transición Ecológica, Álex Dorado Nájera.

Un 84% de esa indumentaria se desecha con el consiguiente impacto negativo desde el punto de vista económico, social y medioambietal.

"Extraer, producir, consumir y tirar"

La economía circular es un nuevo paradigma de producción y consumo en el que se optimizan los recursos y se minimizan la extracción de recursos y los residuos generados, como ocurre con la ropa. Se trata de impulsar una transición del actual insostenible modelo económico lineal basado en la lógica “extraer-producir-consumir-tirar” hacia otro modelo en el que se reduzca la huella ecológica fomentando acciones como cambios en los hábitos de consumo, en los patrones de producción a través del ecodiseño y la prevención en la extracción de recursos y la generación de residuos, la reutilización y el reciclaje de los materiales y los productos, para adecuar las formas de producción y consumo a los límites ambientales del planeta.

El modelo de moda ultrarrápida, fomentado por las grandes plataformas chinas como Shein, Temu o AliExpress, no encaja con la economía circular y sostenible. Este fenómeno comienza a principios del siglo XXI y se intensifica tras la pandemia -con el confinamiento-.

En qué consiste

Las compañías utilizan algoritmos e inteligencia artificial para analizar tendencias en TikTok e Instagram y diseñar prendas en cuestión de días.

De esta forma, fabrican lotes minúsculos -de 50 a cien unidades; y si el algoritmo detecta que se venden rápido, activan la producción masiva; si no, descartan el diseño inmediatamente.

Lanzan miles de productos nuevos cada día (Shein o Temu pueden subir entre 2.000 y 10.000 artículos diarios), operando de forma 100% digital y sin inventarios físicos estables. Y los costes son tan bajos que muchos consumidores tratan las prendas como desechables (algunos informes indican que se descartan tras solo siete usos).

Álex Dorado señaló esta semana en Pamplona en una entrevista concedida a DIARIO DE NOTICIAS que Francia a través de su ley antidesperdicio ya ha legislado contra este modelo de moda ultrarrápida. Al ser prendas de baja calidad y bajísimo precio, terminan rápidamente en vertederos. Gran parte de esta ropa acaba en países del sur global, como el Desierto de Atacama (Chile) o las costas de Ghana, convertidos en basureros textiles gigantes, como han denunciado grupos ecologistas como Greenpeace.

Además, la mayoría de estas prendas están fabricadas con fibras sintéticas derivadas del petróleo (poliéster, nailon), y en cada lavado, desprenden microplásticos que terminan en los océanos.

El comisionado para la Economía Circular del Miteco insistió en Pamplona que el consumidor tiene que ser responsable. "Debemos intentar que la ropa sea duradera y que alguien la pueda reutilizar después".