Cuando tu dinero trabaja por ti: los 33.000 navarros que 'viven' de sus rentas
Más de 5.100 personas tienen en los ingresos por alquileres su principal fuente de ganancias anuales. Otros 28.000 declaran como mayores ingresos los intereses y dividendos que genera su propio ahorro
De profesión, rentista. Según la RAE, la persona que vive de sus rentas, sean estas generadas o heredadas. O dicho de otro modo, aquel que percibe ingresos procedentes de la propiedad (como bienes raíces o inversiones) sin necesidad de realizar un trabajo laboral activo. En Navarra, según los datos que publica todos los años Hacienda Foral, 5.117 personas tuvieron en los ingresos procedentes de los alquileres su fuente principal de ganancias.
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Y bastantes más (28.774, en el año 2024, último del que existen datos) tenían en las rentas que genera el propio dinero (intereses bancarios, dividendos) el componente principal de su base imponible. 33.891 personas que, al margen de disponer de otros ingresos procedentes del trabajo, de una pensión o de una actividad profesional, pueden ser considerados rentistas a título principal.
Este grupo, que apenas representa el 7% de los contribuyentes totales, supone solo la cúspide de un fenómeno mucho más amplio. Por supuesto, son cientos de miles (252.633) los que declaran ingresos procedentes de dividendos, fondos de inversión o depósitos bancarios. Cualquiera con una mínima capacidad de ahorro recibe, especialmente si los tipos de interés se mantienen en niveles lógicos y la economía acompaña, ingresos procedentes de su propio dinero.
Pero existe también un grupo muy relevante y que no deja de crecer en los últimos años. En 2024, fueron 61.949 los navarros que declararon ingresos procedentes de alquileres, sean estos procedentes de viviendas (urbanas, rurales o en zonas de costa), plazas de garaje o locales comerciales. Su número no ha dejado de crecer en los últimos años (casi 4.000 más que antes de la pandemia) y nada hacer prever que su crecimiento vaya a frenarse.
En Navarra, a pesar de que existen grandes tenedores, la propiedad se encuentra muy repartida y la vivienda, cuya rentabilidad el Gobierno de Navarra se está esforzando en limitar, sigue siendo percibida como una inversión segura, de la que uno se desprende si no le queda otro remedio. Entre el incremento de precio y los ingresos que ofrece el alquiler, la rentabilidad supera habitualmente el 7% o el 8%.
De hecho, en todos los grupos de renta abundan los contribuyentes que declaran ingresos procedentes del alquiler. Pero, como es lógico, su peso respecto del total es mucho más elevados entre quienes poseen ingresos elevados. Apenas un 10% de quienes ingresos menos de 24.000 euros tiene alquileres imputados que les generan ingresos extra. Una proporción que se eleva hasta el 26% entre la clase media acomoda (45.000-90-000 euros) y que alcanza ya el 50% en los tramos de renta más elevados. Uno de cada dos contribuyentes que ingresa más de 120.000 euros recibe también rentas procedentes de alquileres que debe declarar en su IRPF. Y no serán pocos quienes los cobren indirectamente a través de sociedades.
En total, las rentas inmobiliarias generaron a los caseros unos rendimientos netos aproximados de unos 200 millones de euros, de los que casi una cuarta parte fueron a parar a los 5.117 rentistas a título principal, que declaran unos rendimientos medios cercanos a los 10.000 euros. Una cifra que puede parecer baja, pero que ha crecido más de un 30% en solo cinco años y que, además, se obtiene tras haber aplicado las numerosas deducciones que aporta la fiscalidad inmobiliaria.
Límite a gastos deducibles
La posibilidad de incluir muy variadas deducciones, en forma de amortizaciones y gastos, en los ingresos inmobiliarios provocaba que en bastantes ocasiones el rendimiento neto final fueran negativo. Y por ello el dato que habla de unos rendimientos medios de apenas 3.200 euros es poco realista. Ante ello, el Gobierno ha establecido que, desde este año, el rendimiento neto no podrá ser negativo. Eso sí, el importe de gastos deducibles que no se aplique (por ejemplo, una costosa rehabilitación) se podrá deducir en los cuatro siguientes ejercicios.
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