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Un informe descubre la gran debilidad de la economía navarra: las recetas que ofrece para superarla

KPMG ha radiografiado la economía de la Comunidad Foral. Sus conclusiones no sorprenden: Navarra sigue siendo más rica que la media, pero necesita añadir valor añadido a su industria y desarrollar servicios punteros de los que carece. Y sí, debe mejorar sus infraestructuras

Un informe descubre la gran debilidad de la economía navarra: las recetas que ofrece para superarla

La economía navarra se ha mirado al espejo y la imagen devuelta no es la de la autocomplacencia. El Plan Navarra 2030, elaborado por la consultora KPMG y presentado por el consejero José Luis Arasti ante el Parlamento de Navarra acaba de encender algunas luces rojas del cuadro de mandos: el motor histórico, la industria, sigue siendo esencial, pero necesita incrementar su tecnología y su valor añadido para garantizar que los salarios, estancados desde 2008, vuelven a crecer .

No se trata de cambiar de modelo, dice el informe, sino de mejorarlo y sofisticarlo, de añadirle capacidades, algo que ya se encuentra en la hoja de ruta del Gobierno de Navarra.

El documento, un exhaustivo diagnóstico sobre nuestra realidad socioeconómica, pese a admitir que la economía navarra sigue siendo sólida y comparativamente rica, destapa vulnerabilidades que pueden comprometer el futuro bienestar de la región: una cierta pérdida de peso tecnológico en nuestras ventas al exterior y el crónico raquitismo de los servicios de alto valor añadido.

No estamos ante un colapso inminente, pero sí ante un desacople silencioso y que tiene también mucho que ver con el modo en que se digieren las crisis, esas invitadas a nuestro sistema económico que nunca fallan a la cita. Desde el colapso de 2008, que se llevó por delante a la principal palanca financiera de Navarra, su caja de ahorros, el PIB per cápita de la Comunidad ha crecido apenas un 5%, un ritmo de tortuga si lo comparamos con el 16% de la UE-26 o el contundente 24% de Estados Unidos.

Navarra sigue siendo rica, pero corre el riesgo de quedarse atrapada en el medio, compitiendo en costes en lugar de en conocimiento.

El declive silencioso del valor añadido exportador

Si hay un dato que debería quitar el sueño a los responsables políticos y empresariales de la región, se encuentra en las primeras páginas del resumen leído en el Parlamento. La capacidad exportadora de Navarra siempre ha sido su joya de la corona, pero el contenido de lo que metemos en los camiones y contenedores está perdiendo cierto valor.

A principios de siglo (2003-2005), la región era una potencia incuestionable: las exportaciones de tecnología alta y media-alta suponían el 65% del total. Navarrra jugaba en otra liga, muy por encima de la media de España (35%) y de Europa (20%). Hoy, esa línea en la gráfica dibuja una pendiente descendente que, en parte por el menor peso de la automoción, en pleno proceso de transformación,  ha perforado a la baja la barrera del 50% en 2024.

Seguimos vendiendo fuera, sí, pero productos cada vez menos sofisticados. Esta erosión de la competitividad tecnológica significa que perdemos la ventaja que nos protegía frente a economías emergentes más baratas. El propio diagnóstico lo asume con crudeza: hay una moderación reciente del dinamismo exportador vinculada en parte a ese menor peso tecnológico, pero también a la propia coyuntura europea y al menor ritmo de trabajo de Volkswagen, cuyo peso condiciona los datos.

Productividad: estancada desde 2019

El informe señala que Navarra mantiene niveles de productividad elevados y comparables a los europeos. Eso sigue siendo una fortaleza estructural muy importante. Sin embargo, desde 2019 se aprecia una estabilización de los índices de productividad, especialmente vinculada a la evolución de determinadas ramas manufactureras.

"Este dato es importante porque demuestra que el problema no es de falta de capacidad empresarial ni tecnológica. Navarra tiene empresas competitivas y sectores sólidos. Lo que reflejan los datos es la necesidad de ampliar la capacidad de generación de actividad económica complementaria, especialmente en ámbitos tecnológicos y de alto valor añadido".

La orfandad de los servicios avanzados

Esta pérdida de complejidad en la manufactura enlaza directamente con la segunda gran debilidad estructural: el escaso desarrollo de los servicios intensivos en conocimiento. Mientras las economías más pujantes de Europa han integrado sus fábricas con potentes ecosistemas de software, inteligencia artificial y actividades científicas, Navarra mantiene un modelo excesivamente volcado en el "hacer" físico.

El informe sitúa a los servicios avanzados (TICs, consultoría de alto nivel, ciencia e investigación) como la gran asignatura pendiente. Sin una red de servicios potentes, la industria local no puede integrar la tecnología necesaria para volver a elevar el valor añadido de sus productos..

Existe asimismo otro factor, no mencionado en el informe: la falta de tamaño poblacional de Navarra, y en concreto de la Comarca de Pamplona, supone una dificultad añadida para desarrollar este tipo de tecnologías.

Un tejido industrial a dos velocidades y la caída de la inversión

Para entender cómo hemos llegado aquí, el documento hace una radiografía de nuestro gran estandarte: la industria. Sigue aportando un imponente 30% del Valor Añadido Bruto (VAB), pero el crecimiento de los últimos años se encuentra sostenido casi en exclusiva por el tirón del sector agroalimentario.

La realidad de la industria pesada es otra. Si sacamos la alimentación de la ecuación, el resto de la industria manufacturera navarra acumula una caída del 7%. Detrás de este retroceso hay un dato preocupante: la inversión industrial (corregida por inflación) se desplomó un 25% entre 2008 y 2024. Sectores históricos, que han sido el auténtico músculo tractor de la Comunidad y garantes de las mejores nóminas en las fábricas —como la automoción y la metalurgia—, frenaron su capitalización durante casi una década, un periodo asimismo de enormes estreches presupuestarias. Aunque se atisba un ligero repunte desde 2019, el nivel de productividad está estancado desde entonces.

A esto se suma un sistema de innovación que, si bien es diverso e invierte en I+D, sufre de excesiva atomización. Tenemos muchos agentes haciendo cosas, pero falta masa crítica para escalar proyectos que devuelvan a Navarra al liderazgo europeo que, en términos de renta per capita, empez´po a ceder en 2008.

La factura en el bolsillo: salarios congelados y talento bajo presión

Como es lógico, una economía que invierte menos y pierde valor añadido tecnológico acaba pasando la factura a sus ciudadanos. El menor dinamismo se ha trasladado con precisión milimétrica al mercado laboral. Desde 2008, el crecimiento del empleo y de las horas trabajadas ha sido exiguo. En buena medida por el impacto de la crisis de 2008-2014, sí, pero inferior al de otros territorios.

Pero el dato que mejor explica la sensación térmica de pérdida de poder adquisitivo en la calle es la evolución salarial: los salarios reales en Navarra, ajustados al IPC, apenas han crecido un 0,8% en dieciséis años. Al no haber una demanda fuerte de perfiles de altísimo valor añadido, no hay presión al alza sobre las nóminas.

Paralelamente, se avecina la tormenta perfecta demográfica. El mercado laboral sufre un desajuste gravísimo con una tasa creciente de vacantes sin cubrir, y se enfrenta a un relevo generacional crítico: entre 2025 y 2030, la economía navarra verá salir por jubilación a 77.000 personas, mientras que la creación neta de empleo se quedará en 67.000. Faltarán manos, y sobre todo, faltarán las cabezas adecuadas si no se retiene el talento formado por un sistema educativo. Todo esto, aderezado con la crisis del sector de la construcción, cuyo peso ha caído del 10% al 5,5% del VAB, tensando hasta el límite el acceso a la vivienda.

La hoja de ruta del Plan 2030: de la reactivación al salto tecnológico

El documento no se limita a poner el termómetro a un enfermo con síntomas de fatiga, sino que prescribe un tratamiento de choque. Las soluciones de la cponsultora pasan por no renunciar al mocdelo productivo navarro, sino por evolucionarlo con ambición.

El plan despliega una batería de medidas para revertir la caída de la inversión y diversificar la economía, destacando las siguientes directrices estratégicas:

  • Diversificar e Inyectar Valor Añadido: Es el corazón del cambio. La obsesión debe ser fomentar nuevos motores de crecimiento basados en servicios avanzados (TICs) y escalar la intensidad tecnológica de la industria actual.
  • Oficina de Proyectos Estratégicos: Para evitar que la burocracia asfixie la inversión, se propone crear una oficina dependiente directamente de Presidencia del Gobierno. Su objetivo: ser la "alfombra roja" administrativa y el interlocutor único para grandes inversiones y proyectos tractores.
  • Programa de Escalado Empresarial y Estrategia de IA: Frente a la atomización, fusiones y crecimiento. Se requiere un plan de apoyo público para que las pymes navarras ganen tamaño y músculo financiero, acompañado de un nodo técnico que obligue a la introducción de la Inteligencia Artificial en el tejido productivo.
  • Fiscalidad al servicio de la inversión: El informe llama a utilizar el régimen foral. Aprovechar nuestra autonomía fiscal no solo para recaudar, sino para desplegar instrumentos financieros agresivos que vuelvan a hacer de Navarra un territorio imbatible para invertir.
  • Reactivar el 'ladrillo' con cabeza (Polo de Construcción): Impulsar la industrialización del sector constructivo no solo para dinamizar el PIB, sino para movilizar suelo y paliar el drama de la vivienda, fundamental para atraer talento.
  • Plan Integral de Talento: Formación, recualificación y FP Dual deben alinearse quirúrgicamente con lo que necesitan las empresas para evitar el cuello de botella de las inminentes jubilaciones.
  • Energía competitiva (Plataforma Público-Privada): La creación de un ente de gestión de generación renovable que abarate la factura energética a la industria, dándole una ventaja en costes frente a sus competidores europeos.
  • Mejora en infraestructuras críticas: El informe apunta asimismo carencias en áreas como el transporte, la logística y la energía.