Síguenos en redes sociales:

Ane García: “No tendría que ser así, pero trabajo 60 horas a la semana para poder comprar una casa”

A sus 23 años, compatibiliza dos empleos, apenas tiene tiempo libre y hace este esfuerzo extra para poder independizarse

Ane García: “No tendría que ser así, pero trabajo 60 horas a la semana para poder comprar una casa”Oskar Montero

“Las cosas están como están y con un sueldo no da para comprar una vivienda”. Ane García Medina tiene 23 años, vive en la Rochapea y trabaja los siete días de la semana. De lunes a viernes ejerce como integradora social en un piso de autonomía de Fundación Caja Navarra para personas con discapacidad. Los fines de semana, continúa trabajando en Fundación Xilema en un recurso residencial para menores en situación de protección.

En total, suma alrededor de 60 horas semanales. Lo hace entre turnos de mañana, tarde y noche durante la semana y con jornadas de hasta doce horas los sábados y domingos. Un sacrificio que apenas le deja tiempo libre. “Más que el cansancio, porque me considero una persona activa y con mucha energía, es el agobio de no tener vida. Que te propongan hacer algo y tener que decir que no porque trabajas. O estar a gusto tomando algo y tener que irte a dormir porque al día siguiente entras a las ocho y tienes una jornada larguísima”, explica.

La principal razón por la que decidió asumir un segundo empleo fue económica. El año pasado compró una vivienda y se encuentra en pleno proceso de afrontar todos los gastos de la operación. “Se acerca la fecha de entrega y necesito un colchón económico para realizar todos los pagos. Ese ha sido el principal motivo. No tendría que ser así, pero con un sueldo no da para independizarse”.

Ane García, posando en un parque de Pamplona.

Ane García considera que la situación de su sector tampoco ayuda. Aunque trabaja en dos empleos, sus ingresos no son especialmente elevados. “Estoy ganando dinero, pero tampoco me estoy forrando. Parece que por tener dos trabajos ganas muchísimo, pero no es así. Al final, estoy cobrando algo parecido a lo que puede ganar una persona en una oficina con un único empleo”.

"Casi no veo a mi familia"

La joven reconoce que el sacrificio personal es importante. Apenas coincide con su familia y muchas veces debe renunciar a planes con amigos para poder descansar antes de la siguiente jornada laboral.

“Prácticamente no veo a mi familia. Cuando llego a casa por la noche ellos están dormidos y, cuando tengo un rato libre por la mañana, suelen estar trabajando. Al final, tienes la sensación de estar perdiéndote cosas”.

Pese a ello, considera que el esfuerzo tiene sentido cuando existe un objetivo concreto detrás. “Creo que merece la pena si tienes una meta clara. En mi caso es la vivienda. Pero siento que no debería ser necesario tener dos trabajos para poder vivir con tranquilidad o afrontar un proyecto de vida”.

Por ahora, no se plantea abandonar ninguno de sus empleos. Pese a la carga de trabajo, mantiene intacta la vocación por una profesión que “no cambiaría por ninguna otra”. Le gusta su trabajo y tiene claro qué tendría que cambiar para dejar atrás el pluriempleo. “Para dejar uno de los dos empleos, tendría que haber mejores condiciones laborales y salariales. Nos enfrentamos a situaciones muy complicadas y muchas veces el salario no acompaña”.

Mientras tanto, sigue organizando su vida entre turnos, horas extras y pequeños momentos de descanso. “Tengo que elegir entre sacrificar horas de sueño o tener ocio. Muchas veces salgo a las diez de la noche y entro a trabajar a la mañana siguiente. Si quiero ver a mis amigos o hacer algo, sé que voy a dormir menos. Es la única manera de tener un poco de vida fuera del trabajo”, concluye