Un usuario de un coche eléctrico que recorra unos 25.000 kilómetros al año puede ahorrarse hasta 360 euros anuales en función del contrato de luz que tenga para cargar el vehículo en su domicilio. Así lo desvela un reciente estudio realizado por la Asociación de Consumidores de Navarra Irache, que pone de manifiesto la existencia de una "gran diversidad" de condiciones, descuentos y precios en el mercado actual.

Desde la asociación explican que la variedad de ofertas es sumamente amplia, por lo que el consumidor debe evaluar detenidamente cuál es la tarifa más adecuada. Para ello, se deben tener en cuenta factores como el tipo de vehículo, el uso diario que se le dé, las horas disponibles para la recarga o el consumo eléctrico global del propio hogar.

El informe destaca que entre el coste por kilovatio/hora (kWh) más barato y el más caro en las tarifas domésticas existen diferencias de más de treinta céntimos. En la práctica, esta brecha puede suponer una diferencia de más de doce euros al cargar una batería estándar de 50 kW/h. La distancia económica se dispara aún más si se compara con las tarifas de recarga pública más caras, donde la diferencia por llenar una sola batería puede superar incluso los treinta euros.

Potencia contratada

Por otro lado, Irache aclara que, por lo general, no es necesario aumentar drásticamente la potencia contratada del suministro doméstico al adquirir un vehículo eléctrico. La mayoría de los cargadores modernos ya incorporan un sistema de control dinámico de potencia que monitoriza el consumo de la vivienda en tiempo real.

De este modo, si en la casa se están utilizando electrodomésticos de gran consumo como el horno o la lavadora, el cargador reduce automáticamente la energía que desvía al coche para evitar que salten los plomos. En cambio, durante la noche —cuando el consumo del hogar es mínimo— el sistema exprime al máximo la potencia para recargar el vehículo a la velocidad más alta permitida. En este sentido, la asociación aconseja no obsesionarse con el tamaño total de la batería, sino calcular el gasto energético real que se realiza al día.

Costes de instalación y ayudas

Para aquellos usuarios que estén pensando en dar el salto a la movilidad eléctrica pero aún no dispongan de un punto de carga, Irache señala que el coste de la instalación en una vivienda unifamiliar se sitúa, de forma orientativa, entre los 900 y los 2.000 euros. Este precio final variará en función de la gama del cargador, de los metros de cableado necesarios y de si se instala en una casa o en un garaje comunitario.

Finalmente, la asociación recuerda que existen ayudas públicas que subvencionan hasta el 70% del coste de estas instalaciones. Asimismo, las propias compañías eléctricas suelen ofrecer descuentos adicionales vinculados a la contratación del suministro. En el caso de querer instalar el punto de carga en una plaza de un garaje comunitario, Irache subraya que el único requisito legal obligatorio es comunicarlo previamente a la comunidad de vecinos.