Imanol Arregui ha dirigido este lunes su primer entrenamiento en su regreso a Osasuna Magna Xota tras hacerse oficial su incorporación como sustituto de Miguel Hernández hasta final de temporada, como adelantó este periódico el pasado viernes. El técnico navarro, que vuelve casi tres años después de cerrar una etapa de 22 cursos en el banquillo, ya ha tomado contacto con la plantilla en una sesión marcada por el mensaje de urgencia y responsabilidad colectiva en un momento crítico de resultados.  

El club anunció el pasado domingo su vuelta en un contexto deportivo delicado, con el equipo en la zona baja de la clasificación liguera y a falta de seis jornadas para el final. Tras el parón internacional, el Xota prepara ya una cita de máxima exigencia. Este sábado recibirá al Barcelona —segundo clasificado— en Anaitasuna (19:30 horas), en un encuentro declarado como Día del Club y que puede marcar el rumbo inmediato del equipo.

En su primera comparecencia tras regresar, Arregui ha dejado claro el enfoque con el que aterriza de nuevo en Pamplona. “Hemos tenido una charla antes de empezar el entreno y luego el entrenamiento ha ido bien. Es meterles en la cabeza lo que está en juego”, ha explicado el técnico, que ha puesto el acento en el corto plazo: “Centrarnos en el partido a partido, que es lo que nos va a sacar de esta situación” .

El preparador no ha ocultado la dificultad del momento ni lo incómodo del contexto en el que se produce su vuelta. “No ha sido fácil, es una situación desagradable y no es ideal, pero si me llaman tengo que hacerlo. Es mi club y saben que cuando lo necesiten estaré aquí”, ha afirmado, reforzando su compromiso con la que considera su casa.

Arregui dando las primeras instrucciones. Cedida

Más allá de lo anímico, Arregui ha incidido en la responsabilidad compartida dentro del vestuario: “La situación es de todos, no de uno ni de dos. Lo primero es asumirlo y lo segundo poner absolutamente todo de cada uno de nosotros para salir de aquí”. Un mensaje directo a una plantilla a la que, pese a no haber tratado en el día a día, conoce bien tras haber seguido todos sus partidos durante su estancia fuera.

El técnico también quiso rebajar cualquier expectativa de solución inmediata basada en su figura: “Yo no soy un mago, he venido a ayudar y los entrenadores dependemos de los jugadores”. Así pues ha recordado que “los que juegan son ellos, la gente viene a verlos a ellos y son los importantes de esta historia”. Asimismo, el navarro ha apelado a que “todo el mundo sea responsable y consciente de que hay que apretar y estar mejor” ya que “la situación es muy difícil ahora mismo”.

En lo estrictamente competitivo, Arregui ya mira al exigente calendario que afronta el equipo y, en concreto, al duelo ante el Barcelona de este sábado, un conjunto que marcha segundo y lleva cinco victorias consecutivas en liga. “Es un partido muy complicado contra un equipo en un estado de forma sensacional”, ha advertido, detallando algunas de las claves del rival, como su capacidad para alternar sistemas, la presión alta o su peligro en transición. Aun así, el mensaje es claro: “Estamos en una situación complicada y hay que competir al 100% cada minuto” .

Por otro lado, el regreso del técnico ha generado un notable impacto entre la afición, que volverá a tener un papel relevante este sábado en Anaitasuna. El nuevo míster ha hecho hincapié directamente a ese apoyo: “Los necesitamos mucho. En momentos de desconfianza, los factores externos pueden ayudarnos y para nosotros son muy importantes”.

Así las cosas, este lunes ha arrancado la segunda etapa de Imanol Arregui en el Xota, con un primer entrenamiento ya completado, seis jornadas por delante y un objetivo claro: revertir la dinámica y asegurar la permanencia del equipo.