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Tablas de quesos y embutidos: de comida de pastores a puro arte visual

¿Sin ideas para un aperitivo? Una tabla de quesos y embutidos puede ser una opción perfecta: se puede elaborar con ingredientes de lo más variados y se puede dejar preparada con antelación

Tablas de quesos y embutidos: de comida de pastores a puro arte visualA.R.

El aperitivo se ha convertido en un pilar fundamental de la vida social. Ahora que arranca el buen tiempo empiezan a surgir todo tipo de reuniones y comidas improvisadas con familia y amigos, así que no está de más tener en el recetario alguna idea que sea sencilla y vistosa.

El origen etimológico de la palabra aperitivo, aperire, significa abrir, y en sus inicios tenía un propósito sencillo: abrir el apetito. El queso se convirtió en el producto protagonista de esta tradición por su versatilidad, sabor intenso y capacidad para maridar con otros alimentos.

Origen entre pastores

La curiosa historia de la tabla de quesos es un viaje que va desde la subsistencia de los pastores hasta el refinamiento de la alta sociedad europea, consolidándose hoy como una expresión artística en la gastronomía. Originalmente, la tabla no era un objeto decorativo, sino una necesidadpráctica. Durante siglos, pastores y trabajadores agrícolas llevaban consigo cuñas de queso, pan y cebollas envueltos en un paño. En las tabernas inglesas nació lo que hoy conocemos como el almuerzo del labrador, el antecesor rústico de la tabla de quesos moderna.

Así, el queso pasó de ser un alimento básico a un símbolo de estatus en los siglos XVIII y XIX. En la actualidad se han vuelto a poner de moda, sobre todo por ese fenómeno foodie y por su bonita estética, con la que es fácil triunfar en las redes sociales.

En la era del aperitivo largo, los brunch improvisados y las cenas informales en casa, una buena tabla de quesos y embutidos nunca falla. Visual, versátil y perfecta para compartir, permite sorprender a los invitados sin pasar horas en la cocina.

Los ingredientes permiten crear mil opciones, pero la base siempre son los quesos y los embutidos, así que aquí van dos propuestas.

Tabla de embutidos.

Tabla de embutidos, un clásico que no falla

Si hay un imprescindible en cualquier aperitivo es el embutido. En este tipo de tablas se pueden combinar variedades muy populares de toda la geografía, como el jamón serrano reserva o paleta ibérica hasta chorizo ibérico, salchichón o longaniza payés, creando una tabla que combina diferentes intensidades, aromas y colores.

En cuanto a presentación, pequeños gestos como doblar las lonchas en abanico o formar círculos aportan volumen y estilo. Para los más habilidosos, también se puede colocar el embutido en forma de flor –es una técnica mucho más sencilla de lo que parece, que se hace con ayuda de un vaso–. Además, unos tomatitos cherry, aceitunas, uvas y picos de pan equilibran los sabores y suman contraste crujiente.

Tabla de quesos.

Para los amantes del queso

Para los amantes del queso, la regla básica es clara: variedad y contraste. Combinar quesos suaves y cremosos con otros más curados o aromáticos permite construir una experiencia llena de matices.

En esta selección se han incluido referencias premiadas en los World Cheese Awards, como el queso mezcla curado Roncero (Super Gold) y el queso añejo al Pedro Ximénez Deluxe (Silver), junto a manchego añejo, queso de cabra al pimentón o cremoso Camembert. Por supuesto, también triunfará alguna referencia de queso Roncal e Idiazabal.

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En cuanto a la presentación, la clave para dar dinamismo visual está en alternar cuñas, lonchas y pequeños cortes irregulares.

Como complemento, se pueden añadir uvas frescas, manzana en trozos, frutos secos y crackers para aportar textura y altura, mientras que un toque dulce como membrillo o mermelada de fruta equilibra los sabores intensos.