Toni Acosta: “Las exparejas pueden llevarse bien y seguir formando una familia”
La actriz canaria (Santa Cruz de Tenerife, 1972) estrena 'A una isla de ti' (2026), dirigida por Alexis Morante, donde da vida a Famara
La nueva película de Toni Acosta, rodada en su mayor parte en Gran Canaria y Fuerteventura, sigue a Harry, un chef británico algo estirado que, tras ser abandonado en el altar, viaja a Gran Canaria invitado por su mejor amiga, Yaiza, con la idea de desconectar. Sin embargo, lo que empieza como una escapada termina convirtiéndose en algo más profundo: acaba enamorándose tanto de la isla como de un hombre del lugar, que resulta ser el padre de su amiga. El reparto lo completan Freddie Dennis, conocido por La reina Carlota: Una historia de Bridgerton, Jaime Zatarain, Julia Martínez y Carlos González, entre otros.
¿Qué fue lo primero que le atrajo del papel de Famara?
-Al leer el guion, más que fijarme en el personaje de Famara, lo que realmente me atrapó fue la historia. La forma en la que está contada, esa idea de un amor libre, de enamorarte de quien quieras, del respeto y de las nuevas formas de familia… Todo eso me fascinó. Creo que, aunque es una comedia ligera y accesible, es también una película necesaria.
En una comedia romántica como esta, ¿qué aportó usted para darle autenticidad a su personaje?
-Mis raíces canarias han sido clave para construir a Famara. Creo que hay algo muy lúdico en la forma de ser de la gente canaria, muy ligado al carnaval, a la fiesta y a la tolerancia, y eso lo tenía muy claro desde el principio. Entendía perfectamente a este personaje, que en cierto modo se aprovecha un poco del turista para poder vivir bien en su isla sin necesidad de marcharse. De hecho, se lo decía constantemente a Alexis: Famara nunca ha salido de allí porque es profundamente feliz en su entorno. Al final, mi identidad y mi manera de entender lo canario es, probablemente, lo más importante que le he aportado al personaje.
La película tiene a Gran Canaria como un personaje más. ¿Cómo influyó la isla en su interpretación?
-Muchísimo. Esta película no se entiende sin la isla, sin Gran Canaria. Tiene algo muy especial, y creo, o al menos espero, que la gente canaria sienta que hemos hecho una historia que les representa. No sería la misma película si se hubiera rodado en otro lugar, aunque también tuviera playa, como Cádiz. No es lo mismo. Canarias tiene una forma de acoger a quien llega que aquí se percibe muy bien, especialmente a través del personaje de Freddie Dennis, e incluso del de Jaime, que también es canario.
"Mis raíces canarias han sido clave para construir a Famara”
¿Cómo fue trabajar con Alexis Morante?
-Es maravilloso. Estoy teniendo mucha suerte últimamente con los directores, y con él, en concreto, todo ha sido muy especial. Tiene muy claro el cine que quiere hacer y yo ya era fan de sus trabajos anteriores. Trabaja desde el cariño y la calma: en el set no hay tensiones y, si las hay, se las queda para él sin trasladarlas al equipo. Eso hace que todo fluya. Le admiro mucho, me encantaría volver a trabajar con él, porque rodar así fue, de verdad, fácil y divertido.
¿Cómo fue la química con sus compañeros de reparto en las escenas más emotivas?
-Siento un cariño enorme por mi “hija” en la película. Julia Martínez me parece una actriz con un talento arrollador, además de una humildad y unas ganas de trabajar increíbles. Conectar con ella para construir esa relación de madre e hija fue muy fácil. Con Freddie Dennis no coincidí tanto en lo presencial, pero todo el equipo coincidía en lo mismo: es una estrella. Tiene una presencia muy especial y una actitud de trabajo admirable, incluso con la barrera del idioma. Imagínate el contraste: nosotras, todo el rato haciendo bromas, y él intentando seguirnos sin dominar el idioma. Fue maravilloso. Con Jaime también hubo muy buena conexión. Toda la escena del equívoco, muy de comedia clásica, con ese juego de entrar y salir por puertas, fue divertidísima de rodar. En general, ha sido uno de esos rodajes en los que el equipo acaba siendo casi una familia: seguimos en contacto, nos escribimos, nos tenemos cariño.
¿Qué cree que aporta la relación central entre los personajes a la audiencia joven a la que se dirige?
-Creo que la película aporta un respiro, un soplo de libertad. Habla del amor sin etiquetas, de amar libremente, y rompe barreras: de edad, de contexto, incluso de fronteras. En el fondo, es una invitación a enamorarse y a dejarse llevar.
¿Hay algún mensaje de la película que le gustaría que el público se llevara?
-Que las exparejas pueden llevarse bien y seguir formando una familia. Estamos más acostumbrados a ver historias de rupturas conflictivas, pero cuando hay hijos de por medio, lo bonito es precisamente mantener una buena relación.
¿Qué se lleva a nivel personal de haber interpretado a Famara?
-Me llevo, sobre todo, a la gente. A Freddie, a Jaime, a Julia, a Carlos González, a Alexis, a los productores… Al final, lo que te queda de un proyecto son las personas. Y yo me las llevo a todas, bien envueltas en papel de celofán.
¿Qué le sorprendió más al ver la película ya terminada?
-La fotografía tiene ese aire de comedia clásica que ya te hace intuir que vas a salir del cine con una sonrisa. No es una comedia de carcajadas constantes, pero sí una película que deja muy buen rollo. A mí, además, me gusta mucho fijarme en todo lo que no depende de mí, en el trabajo del resto del equipo. Ver qué han hecho mis compañeros, cómo suma todo… Y en ese sentido la disfruté muchísimo. Me gusta mucho la película y formar parte de ella, aún más.
"Estoy teniendo mucha suerte últimamente con los directores”
¿Cómo cree que este papel se diferencia de otros que ha interpretado en su carrera?
-Es un personaje mucho más libre, más impulsivo, casi inconsciente. Se deja llevar por lo que siente, por las estrellas, y se adapta sin problema a los guiris. Es muy distinto a otros que he hecho. Últimamente he interpretado madres más clásicas, más ajustadas a lo que se espera de una mujer y de una madre. Sin embargo, Famara es un caos. Es un desastre. Pero dentro de ese desorden hay mucho amor, y creo que por eso conecta tan bien y acaba resultando un personaje muy querido.
Cuando ve su trabajo ya terminado, ¿es de disfrutarlo o de analizarlo al detalle?
-Ninguna de las dos. No lo disfruto del todo porque siempre estoy pendiente de si me faltó algo, y tampoco lo analizo demasiado porque ya no se puede cambiar, así que, ¿para qué? Estoy en el ejercicio de soltar. El trabajo ya está hecho y hay que dejarlo ir. La veo una o dos veces, en este caso, para las entrevistas, y ya está. A veces, incluso, no la vuelvo a ver nunca más. Me interesa mucho más lo que ocurre después: la experiencia del público. Escuchar qué les ha provocado, si se han sentido identificados, qué les ha gustado o qué no. Ahí es donde realmente está lo importante para mí.
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