El referéndum de nunca jamás o ya veremos

01.07.2021 | 07:07
Gabriel Rufián a Pedro Sánchez sobre el referéndum: denos tiempo

¿Que si hace falta una oficina del español en Madrid liderada por el insigne lingüista Toni Cantó? Pues quizá sí, y entre otras funciones podría tener explicar en la redacción de ABC cómo chirrían ciertas redundancias. "El secesionismo calienta a sus bases para una Diada caliente", leemos en la portada digital del vetusto diario. Bien es cierto que en la de papel se lo han currado más y el encabezado es este: "El secesionismo reactiva sus bases para una Diada caliente".

No deja de llamar la atención que se pongan ya los ojos en septiembre cuando solo estamos estrenando julio. Síntoma de lo poco que hay que rascar pasado y amortizado el Rubicón de los indultos. Como mucho, unas gracietas sobre el valor de la palabra de Sánchez, después de que ayer asegurase que no va a haber referéndum en Catalunya "Nunca. Jamás". La columnera María Jesús Pérez (no me pregunten, primera vez que me la encuentro por aquí) titula "Referéndum, ahora sí que sí".

Sin embargo, Luis Ventoso, mucho más veterano que la anterior, sí parece tomar en serio esta vez al presidente español. Y hasta saca la bola de cristal: "En cuanto Aragonès vea que no hay referéndum, que en vez de la alfombra roja hacia la independencia Sánchez solo le ofrece un porrón de pasta y un nuevo Estatut con más autogobierno, el presidente catalán se verá forzado a romper su alianza con el PSOE para que no lo apeen de su poltrona regional. Sánchez ha ignorado aquel refrán que musitaba mi abuela: «El que con niños se acuesta, meado se levanta». Ha intentado presidir España encamado con los que quieren prenderle fuego. Y eso siempre revienta".

El editorialista de El Mundo se sitúa entre los que dan por hecho que la profecía de Sánchez será desmentida por los acontecimientos. Lo curioso es que cita como argumento de autoridad a la encarnación del mal: "Pero no solo la oposición en bloque retrata sus mentiras; también lo hacen sus supuestos aliados, que le han tomado la medida. Ahí estuvo ayer Gabriel Rufián, humillando la credibilidad del presidente del Gobierno desde la tribuna del Congreso. Todos señalan el nulo valor de la palabra de Sánchez, la debilidad de quien es capaz de cambiar de opinión con el único fin de seguir ostentando el poder".

Es curioso que en la página anterior Arcadi Espada mencione también esas palabras de Rufián, aunque en su caso, como prueba de la derrota sin paliativos del independentismo: "El independentismo da cada día pruebas sigilosas de su derrota. La última la exhibió ayer el diputado Rufián con su habitual torpeza. Cualquiera que no sea él comprende que la jactancia con la que interpeló al presidente –«También dijo que nunca habría indultos, así que denos tiempo»– prueba que la autodeterminación no es objeto de negociación alguna. Si estuvieran sobre la mesa propuestas serias sobre el caso, al diputado Rufián le obligarían a guardarse su natural chocarrero".

Y miren, por ahí va igualmente el editorialista de La Razón, que apuesta que no habrá consulta: "De ahí que tengamos que colegir que ni hay referéndum de autodeterminación de Cataluña ni podrá haberlo, al menos, mientras esté vigente la Constitución y se mantengan los principios del Estado de derecho que conforman la democracia española. Cualquier pretensión por parte de los partidos nacionalistas catalanes de hacer saltar las costuras constitucionales mediante la presión sobre la estabilidad de la legislatura está condenada al fracaso de antemano".

Eso debería levantar el ánimo al eternamente irritado Julio Valdeón, que no deja de llorar por las esquinas del diario de Marhuenda que todos menos él son traidores y flojos: "Los cheques europeos engrasan la operación para reconvertir la mentira en credo. La sumisión de una sociedad civil grogui, la negligencia de unas élites parasitarias y el gran bazar mercenario, donde chapotea buena parte de los prescriptores políticos y morales españoles, garantizan que aquí no se mueva nadie. Ni dios pía. Todos tragan".

Parece que hay epidemia de astenia estival en Diestralandia porque también Miquel Giménez se apunta al autoflagelo en su descarga diaria en Vozpópuli: "Cuando el Gobierno arremete contra el poder judicial o contra la unidad de España somos todos quienes, por activa o por pasiva, estamos a su lado. Todos somos cómplices de lo que sucede porque una sola persona puede marcar la diferencia si se lo propone. Ese es el primer tótem que intentan abatir los que desde la oscuridad dirigen el mundo, el individuo. Todo ha de ser colectivo, todo ha de convertirse en masa, en grupos difuminados, desdibujados, todo ha de ser gris y nunca ni blanco ni negro".

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