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¡Negociad, negociad, benditos!

¡Negociad, negociad, benditos!EFE

Saber negociar

Me consta que para la mayoría de mis congéneres las negociaciones presupuestarias —da igual en qué ámbito— resultan un pestiño de difícil digestión. La consecuencia es que, por más intentos que hagamos los del gremio plumífero y opinatero para presentar de un modo atractivo los bailes del abejorro entre gobierno y los diferentes grupos, conseguimos una atención media que oscila entre nada o casi nada. Sin embargo, yo seguiré defendiendo que estos periodos de tiras y aflojas o de amagar y no acabar de dar resultan de lo más fructífero en cuanto a la provisión de material informativo. O, si somos menos cínicos, en la consecución de logros importantes para la ciudadanía. Especialmente, si el proponente está en situación de debilidad, pero sobre todo, si la formación a la que se le requiere la firma tiene experiencia en esa bella o feísima arte (según) que es la negociación.

Algo más caerá

Por lo que toca a nuestros terruños, a la espera de lo que rasque EH Bildu —que algo caerá, más allá de lo que no se nombre pero se sabe—, el PNV se ha anotado varios tantos, incluso alguno por la escuadra. La prueba del algodón la marcan los portavoces políticos diestros y sus correspondientes terminales mediáticas. Si echaron quintales de bilis por la renovación de la ley del Cupo —la de las aportaciones de Navarra ya estaba aprobada—, los cagüentales por la concesión de la oficialidad a las selecciones vascas de surf y pelota son de altísimo octanaje. Quizá las próximas cuestiones que se arranquen —ese suele ser el verbo que utilizamos— no sean tan simbólicas o fotogénicas, pero den por seguro que algo más a haber. Aunque, cuando decaigan hoy las enmiendas a la totalidad de la derecha, el camino estará más llano, a Sánchez le queda lo suyo por sudar.

Delito de sedición

Mirando a Catalunya o, más específicamente a ERC porque Junts pasa un kilo, debe aclararse qué pasa con la prometida reforma del delito de sedición. En esto, de nuevo el mejor termómetro es la caverna, que lleva lo que va de semana en feroz campaña contra la cosa. Feroz y falaz, porque la moto que vende es que todo va de perdonar a los perversos soberanistas e, incluso, de invitarlos a volver a hacerlo. Como argumento, aportan las legislaciones de otros estados de la UE, que supuestamente son mucho más duras. La trampa argumental es que son más severas para actuaciones que nada tiene que ver con lo que vimos en Catalunya en octubre de 2017. Concluyendo: para ERC, el sí a los presupuestos bien puede valer conseguir que se retoque una parte del código penal totalmente obsoleta.