El patinador de velocidad Daniel Milagros (Pamplona, 03/06/2002) debutará en los Juegos Olímpicos de Invierno formando parte de la expedición española más numerosa desde Sochi 2014 y se convertirá en el cuarto navarro en disputar una cita de esta magnitud. Milagros, tras haberse proclamado subcampeón del mundo de patinaje sobre ruedas en septiembre de 2023, decidió realizar una transición al hielo y ahora, en apenas dos años y medio, participará en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milan-Cortina el próximo 11 de febrero. 

¿Qué significa competir por primera vez en los Juegos Olímpicos de Invierno?

–Para mí es muy importante porque siempre había hecho patinaje sobre ruedas y no es un deporte olímpico. Lo intenté con el hielo y me ha salido bien. Es algo muy importante y creo que para un deportista es a lo más grande que se puede aspirar. Ya el hecho de llegar y más en un deporte como el patinaje sobre hielo le da un poco más de importancia. 

Fue subcampeón del mundo sobre ruedas y después se pasó al hielo, ¿por qué?

–Tenía ganas de dar un paso al lado, no del todo, pero sí tomármelo con más calma porque del patinaje no puedo vivir y estaba terminando la carrera. Me planteaba no ir a un nivel de rendimiento tan alto y empezar a trabajar, pero Ángel Arrarás, quien era mi preparador físico, me propuso competir en hielo. Y lo decidí con ganas de buscar retos nuevos, aunque sabía que iba a ser complicado porque nunca había practicado el patinaje sobre hielo. 

¿Cómo han sido estos dos últimos años desde que empezó en hielo?

–Han sido años de mucho trabajo. Ya no solo a nivel físico, sino a nivel de preparación porque al principio partía de nada. Empecé a llamar a la Federación Española de Hielo para ver cómo funcionaba, qué opciones tenía empezando de cero y para informarme un poco. Empecé en el nivel cero, de tres que hay. Hice dos semanas de entrenamiento: una en diciembre de 2023 y la otra en enero de 2024. En el primer año conseguí la marca mínima de los sénior y me subieron al nivel uno. Estar en ese nivel significa vivir fuera en invierno entrenando, que lo hice al año siguiente. Hice la mínima del sénior para poder estar en las Copas del Mundo y lo conseguí. 

En España no hay pistas de hielo, ¿cómo lleva el tener que estar fuera para poder entrenar? 

–Es lo más complicado y es lo que nos diferencia con los países más grandes del patinaje sobre hielo porque la gente está en su casa. Nosotros nos fuimos en septiembre a Canadá gracias a la federación y cuando empezamos a competir fuimos directamente a las pistas. Por ejemplo, esta temporada, la primera competición fue en Estados Unidos. Fuimos un lunes y nos quedamos hasta el fin de semana cuando nos tocó competir y después volamos hasta la siguiente pista. De esta forma tenemos hielo de manera continuada durante la temporada, pero cuando llega marzo nos quedamos sin sitios para entrenar. Asi que hacemos también la temporada de ruedas. Con eso vamos tirando como podemos. 

¿Ese hándicap lo toma como un reto más?

–Es un reto y lo hace más ilusionante. Cuando estaba en ruedas y las cosas me costaban porque me había lesionado siempre decía que cuando las cosas se tuercen luego siempre sale mejor. 

Forma parte de la delegación española más numerosa desde Sochi 2014, ¿qué significa para usted?

–Me enteré cuando salió la lista oficial. Ya era especial para mí ir a los Juegos, y saber que somos una de las delegaciones más numerosas lo hace todavía más especial.

¿Con qué objetivos afronta esta gran cita?

–Este año me lo tomo como una toma de contacto. Competitivamente lo tengo complicado, sobre todo en el 1000 metros, que es la prueba que más he preparado. Me lo tomo como ganar experiencia, disfrutar la oportunidad y que sigan apostando por mí. Plantearme una medalla con solo dos años en hielo sería una locura. Mi objetivo es disfrutar, quitarme los nervios de la primera vez y pensar ya en los siguientes Juegos con más experiencia.

¿Cómo ve su futuro dentro de unos años?

–De momento quiero continuar. Seguiré haciendo dobles temporadas, combinando ruedas e hielo, y ojalá pueda llegar a otros Juegos Olímpicos.

Comparte equipo con Nil Llop, ¿qué importancia ha tenido para usted?

–Muchísima. El proyecto inicial del hielo se formó en gran parte gracias a su familia y la Federación Catalana. Además, somos de la misma edad, siempre hemos sido competidores en ruedas y ahora también en hielo, lo que hace que entrenar juntos nos venga muy bien. Él consiguió las plazas y la federación apostó por mí para correr el 1000, así que su importancia es grandísima.

Debutó hace tres semanas en un Europeo, ¿le sirvió como preparación para los Juegos?

–Sí, fue bastante importante para mí. Nunca había competido en un Europeo sobre hielo y clasificarme me hizo mucha ilusión. Volvimos a España en diciembre y lo siguiente fue el Europeo, así que me sirvió para volver a coger contacto y preparar detalles de cara a los Juegos.

A pocos días de competir en los Juegos, ¿cómo se prepara?

–El trabajo viene de muy lejos y ya está hecho. Ahora se trata de pulir detalles: entrenamientos, cuchillas, material… Este fin de semana tenemos otra competición que también sirve como entrenamiento, aunque con los nervios propios de competir. Estoy muy concentrado en llegar de la mejor forma posible y darlo todo.

Nil y usted serán los primeros españoles en competir en este deporte en unos Juegos, ¿cree que puede ayudar a que haya más reconocimiento y quizá una pista de hielo en España?

–Sería increíble. Ojalá se vea que lo que se ha invertido ha funcionado y que se apueste más por este deporte. Si los niños pudieran aprender desde pequeños en hielo, cambiaría todo. Habría más competiciones internacionales, incluso traer Copas del Mundo a España. Para nosotros sería un cambio enorme.