Manex Salsamendi Silva (Río Branco, 2002) afronta su segunda participación olímpica con más experiencia, madurez y confianza que nunca. Tras una temporada de progresión constante y con la clasificación prácticamente asegurada, el deportista navarro-brasileño llega a Milán en un buen momento personal y deportivo, convencido de haber dado un paso adelante respecto a sus primeros Juegos. Entre entrenamientos y una preparación cada vez más profesionalizada, el joven deportista analiza su evolución, sus expectativas y el camino recorrido desde Pekín hasta esta nueva cita olímpica.

¿Cómo se encuentra con esta nueva participación en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026?

–Mejor que la primera vez. Cuando fui a los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín me pilló de golpe. En ese entonces no llevaba tanto tiempo practicando el esquí de fondo ni le dedicaba tantas horas como ahora. Estos últimos cuatro años he ido mejorando a nivel deportivo y es verdad que esta temporada estoy consiguiendo mejores resultados. También es cierto que todavía no estoy en el nivel al que me gustaría llegar, pero tengo todavía margen de mejora y de trabajo.

¿Cómo reaccionó a la noticia de que volvería a estar en la cita olímpica?

–Oficialmente se confirmó hace poco, pero yo ya lo daba un poco por hecho desde antes. En la federación de Brasil no hay mucha competencia, porque no hay mucha gente que practique este deporte.

Con la plaza casi garantizada, ¿cuál era entonces su principal objetivo esta temporada?

–Siempre intento mejorar los resultados del último año y trato de acercarme a un nivel más competitivo. La clasificación final no es algo que me preocupe mucho, así que el foco está en rendir mejor, en sentirme más sólido en las carreras y ver que el trabajo del día a día empieza a reflejarse en las carreras que compito.

¿Qué sensaciones guarda de los pasados Juegos?

–Fue un año un poco frustrante en ese sentido. La temporada que debuté en las Olimpiadas de Pekín me pasaba que, tanto en los entrenamientos como fuera de temporada, me notaba muy bien, con buenas sensaciones físicas. Sin embargo, cuando llegaban las competiciones no conseguía demostrar ese nivel que yo creía que tenía, ya fuera por cuestiones físicas o mentales.

A lo largo de estos cuatro años, ¿qué errores ha aprendido a no volver a cometer?

–Lo que más he aprendido es a escuchar más al cuerpo. Antes entrenaba y competía sin apenas planificación. Tampoco entendía bien los procesos y había veces que quería entrenar más, pensando que iba a ser lo mejor para mí. Ahora ya he entendido que hay veces que te conviene descansar y no llevar al cuerpo al límite. Es decir, he sido capaz de encontrar un equilibrio en mi preparación.

¿Qué expectativas tiene ahora de cara a los Juegos de Milán?

–Me gustaría hacer la mejor carrera posible dentro de mis capacidades y, si puede ser, acercarme a los 30 o 40 primeros puestos. Aun así, no le doy demasiada importancia al resultado final, porque sé que todavía estoy lejos del nivel de los mejores del mundo. Para mí lo importante es terminar con la sensación de haberlo dado todo y quedarme tranquilo y satisfecho con mi actuación.

¿En qué ha cambiado el Manex que fue a Pekín respecto al que va ahora a Milán?

–Sobre todo en la experiencia. En estos cuatro años he viajado y competido mucho a nivel internacional. Ahora voy más tranquilo porque he estado en situaciones similares y ya sé lo que me voy a encontrar. En ese sentido, me he profesionalizado bastante más, comparando con los primeros Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín.

¿Cómo es su preparación para poder llegar a competir en las citas más importantes del calendario?

–Durante la temporada de invierno, casi cada día entrenamos mañana y tarde. Creo que en cuanto a los entrenamientos y a la preparación he dado un gran salto. También trato de cuidar mucho más los momentos de descanso y la alimentación. En verano, como no tenemos nieve, solemos usar los rollerskis y lo compaginamos con un trabajo de carrera, gimnasio y bici.

En los Juegos de Pekín participó en las cuatro modalidades posibles, ¿este año repetirá?

–No. Me di cuenta de que mis características encajan mejor en la modalidad de sprint. Es una prueba más corta y explosiva, y ahí creo que puedo sacar mejor mi potencial. En los Juegos competiré en sprint y también en la prueba de 10 kilómetros, pero el principal objetivo es hacer una buena actuación en el sprint.

En enero competiste en la Copa del Mundo de sprint y lograste tus mejores marcas personales. ¿Qué importancia tiene eso de cara a los Juegos?

–Es muy importante a nivel de confianza. Competí en Alemania y Suiza y, aunque no terminé en una muy buena posición, sí conseguí mis mejores tiempos hasta ahora. Eso me deja buenas sensaciones y me hace llegar a los Juegos con más seguridad.

Además, esos rivales serán prácticamente los mismos que se encontrará en Milán.

–Exacto. En la Copa del Mundo los participantes son muy parecidos a los que estarán en los Juegos, así que me sirve para no llegar a ciegas, para saber lo que me voy a encontrar y para acostumbrarme a ese nivel de exigencia.

¿Cuáles diría que son tus principales fortalezas como deportista?

–A nivel físico, diría que soy bastante explosivo y que puedo rendir bien en carreras cortas, rápidas y con subidas intensas. A nivel mental, intento siempre quedarme con lo positivo, trato de no rendirme y de seguir adelante incluso cuando las cosas no salen como esperaba.

¿Se dedica al completo al deporte de alto nivel o lo compagina con estudios?

–Actualmente, además de competir al máximo nivel en el esquí de fondo, estoy estudiando INEF en la Seu d´Urgell, un pueblo pequeño de Cataluña y al lado de Andorra.

¿Cómo hace para organizarse?

–La verdad es que los profesores me ayudan bastante y, durante la temporada de invierno, puedo enfocarme en el deporte y en la competición al 100%. Luego, cuando termina la temporada hacia abril o mayo, me centro más en los estudios.

Volviendo a su participación en los Juegos de Invierno de 2026, ¿qué es lo que más le motiva de competir en Italia?

–El hecho de que vayan a venir mis padres y amigos del pueblo. Poder vivir una experiencia tan grande como esta junto a ellos lo hace todavía más especial.

¿Cómo serán sus días previos antes de viajar a Milán?

–Estaré unos días entre Cataluña y Navarra. Luego, entrenaré un poco y, sobre todo, descansaré y me cuidaré para poder estar en el mejor estado físico y mental antes de viajar a Milán.

Representa a Brasil, pero ha crecido en Navarra. ¿Cómo conviven esas dos identidades en su vida diaria?

–Desde siempre, estas dos culturas han formado parte de mi vida. Con mi madre hablo portugués en casa y siempre nos ha transmitido esa energía brasileña. Luego, con mi padre, que es vasco, hablo en euskera. Es verdad que las dos culturas son diferentes, pero yo he salido como una mezcla de ambas y eso me parece bonito, puedo sacar lo mejor de cada una.