“Vuelvo a sentirme como en 2024”. Como si el tiempo no hubiera pasado, como si en este tiempo transcurrido no hubiera sufrido 19 fracturas y seis cirugías, una desgraciada etapa en la que llegó a despedirse de su novia sintiendo que iba perder la vida. 588 días después, el campeón mundial de 2024 volvió a lo más alto del podio en una carrera dominical. “Es increíble. Gracias a todo el mundo que me ha apoyado durante este tiempo tan difícil. Me he quedado sin palabras. Ha sido una gran carrera”, acertó a decir Jorge Martín, con el corazón en el puño. No pudo contener las lágrimas durante la celebración. La emoción le llevó a romper la cúpula de su Aprilia, “un cohete”, como señaló el sábado después de alzarse con la victoria al esprint para explicar su remontada.
El domingo volvió a remontar. Desde la séptima pintura de la parrilla de salida y tras una discreta salida, Martín fue escalando con pausa pero sin detenerse, perseverante, confiado. Surgió desde la oscuridad de un Le Mans que miraba al cielo ante la amenaza de lluvia. Constante, como ha sido su trabajo para regresar a lo más alto después de un año en el que apenas pudo defender su condición de campeón de MotoGP. Paradójicamente este doblete llegó en Francia, el mismo escenario donde en 2024 firmó el último. Este Martinator es una versión de una máquina aún más perfecta, cuenta su entorno. Porque desde el sufrimiento ha sido educado en la resiliencia, aprendiendo que la vida no es sencilla, pero con esfuerzo se puede llegar lejos. Incluso, puede soñar con atisbos de transformar en realidad su segundo título de MotoGP, porque ya está a un solo puntos del liderato del Mundial.
Primer pleno en el podio de la historia de Aprilia
Jorge Martín fue el más distinguido de los pilotos Aprilia, que lograron llevar a la fábrica de Noale a ocupar el podio de una carrera de la categoría reina por primera vez en la historia. Fue, a su vez, el tercer doblete de Aprilia en las cinco carreras transcurridas, lo que volvió a proyectar la jerarquía imperante en MotoGP. De hecho, tras Jorge Martín y Marco Bezzecchi, segundo, clasificó un ya no tan sorprendente Ai Ogura, el primer japonés que ha pisado el cajón de la máxima cilindrada desde que lo hiciera Katsuyuki Nakasuga en 2012.
Martín se ganó el derecho al triunfo con esmero, décima a décima. Porque fue Bezzecchi quien cargó con el peso del mando durante casi toda la carrera. El líder del campeonato se alzó en cabeza antes de la primera curva y ahí se mantuvo, persistente, sólido. Detrás apretó primero Pedro Acosta y cuando el murciano fue perdiendo fuelle tomó el relevo Francesco Bagnaia.
El equipo Ducati oficial, diez carreras sin podio
Pecco transmitía la impresión de poder anular la ventaja de Bezzecchi, que rodaba entre cinco y siete décimas por delante. Era un tira y afloja. Pero entonces Bagnaia sufrió una caída en la primera chicane. Era la vuelta 16. El equipo Ducati oficial, que ya sufría la ausencia de un Marc Márquez que fue intervenido de una fractura del dedo meñique de un pie tras una caída en el esprint –en el quirófano se le retiró también un tornillo alojado en su hombro derecho–, volvió a firmar un cero. Algo impensable hace solo unos meses, cuando el dominio era aplastante, con mano de hierro. Ya son diez carreras seguidas sin pisar el podio para el equipo oficial de la marca de Borgo Panigale.
El duelo con Bezzecchi
En el giro 18 de los 27 programados, Martín alcanzó la segunda posición. Como venido de la nada. Como una exhalación. Entonces rodaba a 1,6 segundos de Bezzecchi. El piloto de San Sebastián de los Reyes era el más rápido en pista a esas alturas. En su primera vuelta en la segunda plaza recortó medio segundo a su compañero de equipo. La emoción iba en aumento.
A cinco vueltas de la conclusión, Martín dio caza a Bezzecchi. El madrileño no especuló. En su primera ofensiva, cuando ya restaban solo tres giros para ver la bandera ajedrezada, logró rebasar a Bez. Martín no dio opción alguna de respuesta. Sostuvo su frenético ritmo y abandonó al italiano a su suerte. Bezzecchi se quedó con la miel en los labios, aunque pudo celebrar no ser pescado también por Ogura, que cerró la prueba casi a rueda del piloto de Rímini. “No ha sido fácil, pero he podido remontar”, apuntó el discreto japonés.
Bezzecchi, conforme pese a acariciar la victoria
Pese a todo, Bezzecchi bajó la persiana con una segunda posición que calificó de positiva. “Ha sido una carrera muy difícil, muy larga. Ya sabía que no era el más fuerte. No sé cómo he podido liderar tres cuartos de la carrera. Esto era lo máximo a lo que podía aspirar”, valoró el líder, que ya solo goza de un solo punto de ventaja en el campeonato. La amenaza de Martín es más que real. A lomos de la Aprilia, son dos candidatos en igualdad técnica predestinados a debatir por la corona.
Porque Fabio Di Giannantonio, tercero en el Mundial, o Pedro Acosta, cuarto, parecen en clara inferioridad de condiciones mecánicas. El italiano volvió a ser el mejor piloto de Ducati, con un cuarto puesto esta vez, y el murciano firmó la quinta plaza, venido a menos. Su KTM sufre demasiado el desgaste de los neumáticos. Le Mans volvió a ratificar que la Aprilia es el cohete que dijo Martín que le permitió regresar a lo más alto y estallar en lágrimas de emoción. Porque este pleno en el fin de semana es más que eso. Es la confirmación de que ha regresado su mejor versión, quizá más perfecta que la anterior.