Cientos de personas han salido estos días a las calles de Mineápolis, en el estado de Minnesota, para denunciar los “abusos” de los agentes de inmigración enviados por el presidente, Donald Trump, a la ciudad durante las protestas por la muerte de una mujer tras recibir varios disparos por parte de un miembro del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas del país (ICE, en inglés).

“¿Qué queremos? Que se vaya el ICE. ¿Cuándo lo queremos? Ahora. ¡Fuera ICE ahora! ¡Fuera ICE de la ciudad ya!”, coreaban al inicio de una de las concentraciones.

Una multitud bloqueó el pasado jueves uno de los cruces del centro de Mineápolis y después de las intervenciones de miembros de las organizaciones convocantes marcharon por la calles de la ciudad, a pocos metros de donde ocurrió el suceso, a pesar de la lluvia y una sensación térmica bajo cero.

El miércoles, un agente del ICE, identificado por un medio local como Jonathan Ross, disparó hasta acabar con la vida de Renee Good, una mujer estadounidense de 37 años, mientras maniobraba su vehículo en medio de una redada, que intentaba bloquear.

“Queremos justicia para ella. Queremos que el ICE se vaya de Mineápolis. No los necesitamos. Nuestros vecinos no son una amenaza, no son gente a la que tenemos que temer. Son parte de nuestra comunidad, los mexicanos, los somalíes. Todos”, señaló Clarissa, de 19 años, que vive a cuatro calles de donde murió Good.

Los asistentes a la protesta denunciaron que la presencia de los agentes federales en la ciudad supone una amenaza para todos ellos, aunque especialmente para los inmigrantes que viven en Mineápolis.

“Tengo vecinos que son inmigrantes irregulares y que no pueden ni salir a la calle. He estado repartiendo comida a través de una iglesia a 10.000 familias que tienen miedo de salir de sus casas. El ICE tiene que irse. Como dijo nuestro alcalde, ¡largo de Mineápolis!”, pidió Elise, de 70 años.

A lo largo de la marcha abundaron las proclamas contra el cuerpo federal y contra la Administración de Donald Trump, así como los carteles en los que se podía leer “que se joda ICE” y banderas como la estadounidense colocada del revés, que tradicionalmente se usaba como una señal de grave peligro para la vida, aunque cada vez es más común en las protestas contra el Gobierno actual.

Entre otras cosas, los manifestantes exigieron que “caiga el peso de la ley” sobre el agente que disparó, aunque el vicepresidente, JD Vance, aseguró horas antes en una rueda de prensa que goza de “inmunidad absoluta” y acusó a la fallecida de ser una activista “víctima de la ideología de izquierda” .

“Una mujer de nuestra comunidad fue asesinada a plena luz del día al lado de donde vivimos. Es repugnante que puedan hacer algo así, que pueda quitar una vida de esa manera”, apuntó Kevin, de 29 años.

“Quieren decir que fue en defensa propia. ¿Defensa propia? ¡Le disparó a quemarropa en la cara!”, añadió enfadado intentando rebatir el argumento del Gobierno de Trump, que alega que la mujer intentó atropellar al agente.

RECHAZO A DONALD TRUMP

El mandatario norteamericano fue el protagonista de muchas proclamas y pancartas que le señalaron como responsable de lo sucedido por haber desplegado a las tropas en la ciudad pese al rechazo de los dirigentes locales y estatales.

EL APUNTE

El precedente de Floyd. El Gobierno de EE.UU. ha enviado desde principios de diciembre pasado unos 2.000 agentes federales a Mineápolis. La ciudad más poblada de Minnesota ya fue protagonista en 2020 del asesinato de George Floyd, a una milla de donde ocurrió el de Renee Good, que desató una oleada de protestas antirracistas en todo el país. Desde su creación, el ICE acumula numerosas críticas y denuncias por discriminación y racismo, que se han disparado desde el inicio del segundo mandato de Trump.

Estados Unidos debería ser el mejor país, y no lo es. Y la razón es Donald Trump. Por su culpa no somos un gran país. Alimenta el racismo y la intolerancia. Eso no es bueno, y es a lo que se dedica. Estos son mis vecinos y tenemos que protegerlos. Mineápolis siempre ha sido buena en eso”, afirmó Kylie, de 24 años, que sujetaba un cartel con la cara del magnate en el que se podía leer “asesino”.

La protesta se llevó a cabo sin reporte de incidentes con agentes policiales ni con agentes federales, que no se dejaron ver en ningún momento del recorrido.