Tener la cabeza dura donde hace falta
EL OTRO día atropellaron a mi cuñada y a su hijo en un paso de cebra. Iban en bici y se dirigían a trabajar y al colegio respectivamente. Mi cuñada, habituada al uso de la bici, quería inculcar esta sana costumbre en su hijo. Pero ahora mi sobrino anda con un susto en el cuerpo tremendo, y no sé si en el futuro se decantará por este medio de transporte o lo desechará por considerarlo demasiado expuesto y peligroso. Yo hace tiempo que lo descarté tras sufrir dos percances leves en un año con sendos vehículos. Entonces dejé de subir con la bici al centro, y me dije que esperaría hasta que las cosas mejoraran (hoy por hoy, todavía no se lo recomiendo a nadie).
Mi reflexión de entonces me llevó a deducir que andar con la bici entre los coches era similar en riesgos a correr el encierro cada día. Tal vez parezca exagerado y tal vez a día de hoy hemos mejorado en algunos aspectos, y tal vez esos miuras de cuatro ruedas ya se comporten algo mejor y luzcan cuernos menos afilados. Pero a pesar de todo sigue existiendo la desproporción en tamaño y peso (por no hablar de afluencia) entre el vehículo a motor y el de pedales, y cuando un coche te embiste eso es lo único que cuenta.
Soy conductor y no culpo a los conductores por mi abandono de la bici, y no lo hago tampoco ahora por el infortunado suceso acontecido. Un resol, un descuido, una interpretación incorrecta de señales o gestos, un fallo mecanico...; cualquiera, el día menos pensado, puede verse involucrado en un accidente por más prudente y respetuoso que sea con las normas de circulación. A mi entender los coches y las bicis no deberían mezclarse, igual que no se mezclan los trenes con los autos, ni los pesqueros con los trasatlánticos, ésa es la solución. Pero..., seguiremos peleando por la utopía.
Mi crítica va dirigida contra los responsables de la movilidad en nuestra ciudad y sus nuevos barrios aledaños. Contra ellos cargo, y en particular contra quienes aprobaron construir la inmensa rotonda que da acceso a Sarriguren sin haber incluido una infraestructura adicional para el transito seguro de bicis y peatones. Da asco comprobar cómo las autopistas se han tragado los caminos, y me cisco en todas las campañas promovidas por esta administración que pretenden ser precursoras del compromiso social por el cuidado del medio ambiente y el ahorro energético cuando en lo fundamental yerran tan estrepitosamente. Mucho discurso y mucho cartel, pero en los hechos... Únicamente les preocupa pulir bien los aspectos referentes a la circulación a motor. Y parece que con esto acaben cansados, y uno va paseando y se le acaba el camino, se lo ha tragado una autopista, y no hay un triste paso de cebra ni un protector semáforo, y hala, a buscar por donde pasar: a ver por aquí, si me llego hasta esa medianucha, ay, ay, tira, tira para atrás..., iunnnnnnnnnn!
A Sarriguren tuvieron la desvergüenza de llamarle Ecociudad; y todo porque aprovechan algo el sol para calentar las casas. Yo a ese ensalmo de eficiencia lo habría llamado, sin muchas pretensiones, Ahorrounpocodegasciudad. No tienen excusa, en un proyecto de tan reciente urbanización... Que me diga alguien donde está sustanciada esa filosofía incrédula y electoralista que nos venden acerca de la movilidad sostenible y sus beneficios (para todos) el uso de los transportes alternativos (la bici entre ellos). Y de esos lodos, pues estos barros... Yo vivo en Burlada. Mi cuñada en Sarriguren. Nuestras casas distan la una de la otra unos 1.500 metros (de 10 a 15 minutos en bici o andando), pero en tan corta distancia hay que enfrentarse a varios cruces de carretera, pues hay que eludir, de alguna manera, la infernal rotonda que aísla a Sarriguren de Burlada, Mendillorri, Huarte... Ahora se habla de crear un paso subterráneo. Y antes se habló de hacerlo por arriba, con pasarelas elevadas que nos hubiesen permitido caminar por encima de los coches. (Recuerdo que vi un diseño en prensa de la susodicha pasarela, que me inspiró para escribir sobre un pulpo de largos tentáculos que iba por ahí estrangulando autopistas, que no autoestopistas).
He oído y leído comentarios sobre la pasarela muy favorables, y he ojeado artículos al lado de los de los atropellos en este entorno. Pero, con suerte, en unos pocos años, nos permitirán al fin caminar a salvo por debajo de los coches, y digo con suerte, porque confío más en ella que en todas las voluntades políticas. A tenor de todo esto mi crítica es concisa: ¿por qué no se proyectan estos enlaces viales con pasos para peatones y bicis desde el principio? En este punto ciego, mientras avanzo a la carga contra los molinos de la administración, es cuando me detengo.
Hoy estoy cabreado, y no quiero ahondar en este tema, entrarían en conflicto mi sostenibilidad y mi equilibrio y llegaría a la conclusión de que soy un estúpido por no coger el coche cada vez que voy de Burlada a Sarriguren. Termino ya, mandando un besazo a mis parientes. Y el deseo de que se recuperen pronto.
* Vecino de Burlada