El 18 de noviembre el figurinista Javier Sáez Istilart y la modista Marisol García González recibieron en su taller, Artetela, un correo electrónico en el que les invitaban, junto a otras dos empresas, a participar en un concurso público que convocaba el Ayuntamiento de Villava-Atarrabia para diseñar y hacer unos trajes nuevos a los Reyes Magos. Javier tuvo tan solo nueve días para preparar el proyecto, dibujar las prendas, los despieces técnicos de las piezas y los figurines, buscar las telas, hacer los presupuestos, preparar toda la documentación, elaborar el dossier y presentarlo. El 18 de diciembre recibieron una carta en el que les adjudicaban el trabajo, una labor "muy especial", como reconocieron ambos.
"Es un encargo que primero, no te lo van a hacer muchas veces en la vida, te saca la parte de niño que como gente de teatro tenemos, igual más acentuada, y luego te hace mucha ilusión porque son trajes que van a ayudar a ilusionar a un montón de críos y todos sabemos la ilusión que nos hacía de pequeños ver a los Reyes Magos. Por eso, nos lo hemos tomado más que como un encargo profesional, como algo también mucho más personal. Nos aporta mucho más que lo que económicamente nos va a suponer", sostiene Javier. Y es que a pesar de que han diseñado vestuario de obras como La Casa de Bernarda Alba o El Avaro, uno no crea todos los días un traje para sus Majestades de Oriente. Por eso, Javier y Marisol querían hacer algo especial, algo espectacular.
Tras bucear por Internet y comprobar que no había ninguna interpretación que le interesara, Javier ideó las tres indumentarias representando "lo que en nuestra cultura de Occidente han sido los mayores acontecimientos" y basándose también en "la luna, el sol y la tierra". Así, Melchor, que "resulta más serio, es más europeo". Su indumentaria granate se inspira en el Renacimiento y en el sol, reflejado en el dorado de sus completos. La vestimenta azul de Gaspar "nos lleva más a Oriente Medio, China, Japón, todo ese amalgama de culturas, que no tiene nada que ver entre unas y otras, pero que en la historia de la indumentaria hay muchos elementos que comparten", explica. En este caso, la plata evoca la luna en las noches del desierto. Finalmente, está el traje "más exótico", el de Baltasar, que se acerca a las tierras africanas e indias y está representado por el cobre. Basado en los tintes de la India, predominan amarillos, fucsias y verdes.
Tras tener claro el planteamiento, y que debían ser prendas "cómodas" y "amplias pero que queden bien", tocaba buscar los tejidos. "Me ha costado mucho", indica Javier, que apunta que "hay poquísimos proveedores de telas y eso que estaba en Barcelona, que en principio es una de las regiones que más tradición textil tiene de España". Como ella misma explica, Marisol se encarga de confeccionar los trajes, una tarea "complicada", sobre todo con el terciopelo y las fibras sintéticas. "Yo los hago con la conciencia de que duren muchos años", afirma. Javier añade que es una confección "más complicada, especial, y requiere más maestría. No puedes dejar ninguna costura suelta porque eso a los 25 ó 50 años, que esperemos que dure, tiene que estar" y que "entre los tejidos y pasamanerías de los tres reyes son como ochenta tejidos diferentes".
El técnico de Cultura, José Vicente Urabayen, destaca que son diseños que "llaman mucho la atención y transmiten mucho conocimiento de la historia del arte del vestido". En el caso de los trajes reales, los villaveses los pudieron ver en la última cabalgata. "Son muy espectaculares. Trabajamos en el espectáculo, en el teatro y esto me lo tomo como un espectáculo en el que cuidamos todos los detalles", afirma el diseñador de vestuario. Detalles que la semana pasada apreciaron unas 450 personas que se acercaron a la Casa de Cultura para ver y tocar estas creaciones de gran riqueza que lucirán altezas y pajes en sus visitas a Villava.