despertador, ducha, autobús, llegada al trabajo, charla con los compañeros, suena la sirena y empieza la jornada laboral. Es la rutina que la sociedad ha acuñado como el sello de una vida normal. Hace ya dos décadas que, gracias al proyecto de Tasubinsa, pueden formar parte de esa rutina las personas con discapacidad intelectual. Conchi Mellado, una de las veteranas de la iniciativa desde sus inicios con Anfas, con 25 años de trabajo en Tudela, lo explica alto y claro: "Mi trabajo es meterles en la cabeza que esto ya no es un colegio, hacerles entender que esto es un trabajo, que lo que se decía antes de los tonticos no vale porque aquí tonto no hay nadie. Mi labor es que poco a poco vean que al igual que sus padres y hermanos, ellos trabajan y reciben una asignación por ello y por la calidad con la que lo han llevado a cabo una determinada pieza para que acabe en el frigorífico de su casa, en un horno o en su teléfono". Tras esta afirmación, resulta complicado explicar con mayor transparencia qué significa Tasubinsa, la iniciativa que arrancó su andadura en la Ribera en 1980 con la idea de prestar servicio a personas con discapacidad intelectual de la Ribera y actualmente sigue viva como Centro Ocupacional y Centro Especial de Empleo.

De aquellas manualidades de los comienzos se ha pasado, como explica Juan Chivite, el encargado de la actual planta, a "un proyecto mucho más profesional, con más maquinaria, aunque siempre en la cuerda floja en cuanto a beneficios porque somos una empresa sin ánimo de lucro, nuestro fin es fundamentalmente social". A pesar de la crisis, que también ha hecho mella en los últimos años a un negocio que vive de los excedentes de trabajo de firmas como SKF, BSH o Scheneider Electric, entre otros; la calidad sigue siendo la prioridad en el proceso de producción. "Parece que las previsiones para 2011 mejoran; lo que es innegable es que la mayor evolución que ha experimentado esta planta tiene que ver con los sistemas de calidad. Hay un mundo entre los que se tenían antes y los que se tienen ahora; intentamos asegurar al cien por cien esa calidad en todos los procesos y ya hemos certificado la ISO 9001, la 14.000 y la VDE. Ahora mismo, el reto está en trabajar para conseguir la certificación en TS que es lo que necesita Tasubinsa Tudela para trabajar con empresas del automóvil, ése es el requisito máximo que nos pueden exigir las empresas del sector", adelanta Chivite.

las entrañas del proyecto

Profesionales y formación

Es indudable que la mentalidad en torno al grupo de discapacitados intelectuales ha cambiado. Familias e instituciones han ido normalizando la situación apoyándose en proyectos como el de Tasubinsa, donde se desarrollan dos modalidades: La del Centro Especial de Empleo (subcontratación industrial y prestación de servicios) y la del Centro Ocupacional, que también incluye un área especial. En el primero, como explica Juan Chivite, "los usuarios están dentro del régimen de la Seguridad Social como trabajadores de pleno derecho, y reciben formación en riesgos laborales, manejo de herramientas, informática, mantenimiento de maquinaria, manejo de carga...". Sus palabras las constata el constante ir y venir por las distintas secciones de la planta que está atendida por 29 profesionales entre los que se encuentran, además de los encargados de talleres y almacén, la terapeuta ocupacional, el responsable de calidad, de administración, psicólogo, asistente social...Se trata de un completo entramado en el que cada pieza desempeña una función necesaria, no siempre del todo conocida. "Intentamos trabajar mucho el tema de puertas abiertas porque desde fuera no se sabe realmente qué es Tasubinsa", reconoce Chivite. En ese instante, se acerca Sergio Arnedo, un castejonero que se afana por mostrar cómo completa piezas de plástico que acabarán formado parte de las máquinas expendedoras de tabaco. "Es uno de los mejores relaciones públicas que tenemos", comenta sonriente el encargado de la planta tudelana.

objetivos

Motivación social

El germen de Tasubinsa fueron los conocidos talleres de Anfas. Varias de las personas que empezaron a trabajar con la asociación siguen al pie del cañón en la planta del polígono industrial municipal. El paso a la profesionalización y la entrada en el mercado fue visualizándose físicamente con las sucesivas ampliaciones de la factoría. A la originaria nave se le añadieron dos más. Luego, en 1996 se construyó una ampliación para inyección y montaje de teléfonos. Actualmente, el proyecto camina sobre 12.000 metros cuadrados de parcela (8.000 de ellos construidos) y 230 usuarios (119 ocupacionales y 111 especiales ocupacionales). "En cuanto a número de personas somos una empresa grande, pero en cuanto a facturación seguimos siendo pequeños porque nuestro ámbito es social al cien por cien", destaca Chivite. En este sentido, la iniciativa no abandona la idea de que "la máxima normalización para un discapacitado intelectual mayor de edad llega cuando empieza a desarrollar sus labores profesionales, en este caso montajes industriales". Los empleados llegan a Tasubinsa desde todos los puntos de la Ribera, utilizando una de las cinco rutas de transporte colectivo de la entidad que funcionan en la comarca. El día a día transcurrre como en cualquier otra industria, con la salvedad de las terapias de capacitación laboral, ocupacionales o especiales. Las del último apartado están dirigidas a un grupo de 12 personas con necesidades de atención muy diferenciadas del resto. De ellas se ocupan Raquel Martínez y Raquel Sáinz que, actualmente, han incluído en plantilla a un gato con el que trabajan y estimulan a sus chavales. Antes fue un perro, también se llevaron a cabo actividades con caballos...Un pequeño mundo dentro de otro mundo conformando el proyecto final.

desarrollo personal y social

Terapias ocupacionales

Se acercan las navidades y en Tasubinsa no permanecen ajenos a la circunstancia. Ana Chivite, la terapeuta ocupacional, ultima los regalos que los usuarios harán a sus familiares. A través de la elaboración de bolas navideñas de rafia y bandejas con distintos y coloridos motivos trabajan "en el desarrollo personal y social, como un complemento a las actividades laborales del taller". Es una parcela que se mima diariamente ya que no se desperdicia la posibilidad de que las personas con discapacidad intelectual puedan en el futuro incorporarse al mercado laboral ordinario. Bajo esa premisa, la unidad de capacitación laboral prepara a aquellos que muestran potencial para poder acceder a una intregración laboral plena.