Es evidente que la señora Barcina ha desmantelado la rica red de servicios sociales que había en Pamplona, red ejemplar en todo Navarra con una línea de actuación comunitaria en toda la amplitud de la palabra. El grupo político de esta señora, y ella a la cabeza, han ido minando machaconamente y sin piedad los equipos especializados (de atención a la Infancia y Adolescencia, de atención a la Mujer y de Incorporación Social), el SAD, a los técnicos que molestaban e incluso los servicios para personas sin hogar; y, últimamente, se propone desmantelar los de Infancia e Incorporación Social. A todo esto habría que añadir la mala gestión de los consejeros Ayesa y Palacios que no hicieron otra cosa que paralizar el departamento de Bienestar Social, no aplicando los diferentes planes previstos.

Más tarde llegó la consejera Social actual, con una actividad desenfrenada. Pero después de contestaciones y reclamaciones de técnicos, entidades y servicios, tuvo que cambiar también la imagen de ese moribundo departamento y gracias a la petición impulsada por la unión de la oposición llegó la Ley de Servicios Sociales y otra serie de planes muy acertados pero sin cuantía presupuestaria suficiente.

Hoy se ha avanzado a nivel normativo y legislativo (Ley de Servicios Sociales, Cartera de Servicios Sociales, Plan Estratégico?), pero planes como el de la Lucha contra la Exclusión Social están sin hacer. Es más, todavía no se ha querido hacer público ni siquiera el diagnóstico cuando el primer plan tenía una vigencia de 1998-2005, y eso que ha llegado la crisis... Además, siguen manteniendo la inexplicable actitud de privatizar cualquier servicio social en Navarra.

Los equipos de incorporación social son privados, los equipos de menores son privados, los Centros de Atención a la Mujer son privados, los conciertos con residencias son la mayoría privados y un largo etc... ¿Y, por qué? Fundamentalmente porque son más baratos, a costa de que los profesionales cobren muchísimo menos.

Mientras tanto en la Ribera, ¿qué pasa? En esta zona llevamos años esperando a que haya un equipo de Atención a Menores, se continúa esperando eternamente la llegada de un Centro Especial de Empleo para personas con problemas de Salud Mental o una inserción laboral con recursos para este tipo de personas. Son ciudadanos de segunda categoría los niños y niñas con dificultad social que viven en la Ribera o las personas que sufren trastorno mental que residen en esta zona. ¿Es que no se lo merecen? ¿Por qué en Pamplona y en otras zonas son servicios existentes desde hace muchos años y en otras zonas como la Ribera no?

Corren rumores de que van a cambiar la financiación de los Servicios Sociales de Base y que pretenden reducir drásticamente el número de trabajadores familiares en los equipos mínimos de Atención Primaria, planteando además una financiación variable según unos ratios de atención. ¡Increíble, pero cierto! Bueno, igual esperan a que pasen las elecciones, ya veremos? Y a la vez corren rumores de que una concejala del Ayuntamiento de Tudela de UPN ha creado una empresa de atención a domicilio aprovechando esta coyuntura de la privatización. Ya vemos cómo entienden los servicios sociales en UPN.

Estaría bien que la actual alcaldesa de Pamplona estuviese durante un mes como persona sin hogar por las calles de Pamplona, sin casa, ni comida y congelada de frío. El presidente de Navarra, Miguel Sanz, podía pasar unas vacaciones de inmigrante sin papeles, trabajando a destajo en la vendimia de Corella por cuatro perras y Maribel García Malo de empleada de hogar cuidando a un anciano con alzheimer en las mismas condiciones que ha creado ella para atender a las personas dependientes. Puede que entonces cambiarían de política social, pero como esto es bastante impensable es mejor que cambiemos de políticos. No sólo de políticos, sino hacer otra política social. En estos momentos críticos es necesario un pacto social para proteger a todos nuestros vecinos y vecinas más desfavorecidos: viudas con baja pensión, parados desesperados por encontrar un trabajo, autónomos con dificultades, discapacitados, excluidos y dependientes. Tenemos recursos suficientes para apoyarlos, quitando de otros gastos menos prioritarios como grandes obras faraónicas y costosísimas y administrando bien los fondos públicos.

Si nuestros vecinos y vecinas más desfavorecidos se encuentran mejor, todas las personas de esta Comunidad estaremos mejor.

Podemos hacerlo de otra forma.

* Coordinador Aralar Erribera