PAMPLONA. Estos iconos del catolicismo se hallan expuestos en los salones de plenos, es decir, los máximos órganos de decisión municipal, y aunque sus respectivos alcaldes -de signos políticos dispares como NaBai, PSN o independientes- se escudan en "la tradición" para no retirarlos, el debate está abierto y hay quien se pregunta si deben exhibirse símbolos religiosos, en este caso católicos, en una institución pública.
El pasado año, el Parlamento de Navarra, con los votos de NaBai, PSN e IU, aprobaba una moción en la que se instaba al Gobierno foral a retirar los emblemas religiosos que existan en las instituciones públicas y se pedía igualmente al resto que "den pasos a favor de la laicidad, como muestra del respeto a todas las creencias, y trabajen a favor de la neutralidad religiosa de las instituciones públicas". UPN y CDN se opusieron.
Lo cierto es que, actualmente, en el salón de plenos de los tres consistorios, estas imágenes siguen vigentes, aunque las opiniones de sus concejales son diversas. Entre los opositores se mantiene la idea de que las esferas de lo público y lo religioso deben estar separadas en un Estado aconfesional (como se define en el artículo 16,3 de la Constitución Española), mientras que los defensores abogan por dejarlas al tratarse de una tradición y entienden que, lo principal, es el respeto. Pese a todo, hay matices.
VILLAVA-ATARRABIA En Villava-Atarrabia, una gran imagen del Sagrado Corazón de Jesús, sobre un pedestal, comparte el salón de plenos junto a las preceptivas banderas y la imagen del Rey. El alcalde, Pello Gurbindo (NaBai), defiende su presencia por ser más un símbolo vinculado "a la tradición" que a la religión. "Ha estado ahí toda la vida y, quieras que no, representa también a un sector muy importante de la población de Villava", dice. El primer edil, quien respeta la presencia de la imagen sagrada "y no propondría quitarla", comprende no obstante que una sala de plenos "no es el lugar más apropiado en un Estado aconfesional", aunque también considera que, actualmente, este tema "no es de los más importantes" en la villa.
En el resto de la corporación, las opiniones son encontradas. Quienes defienden su retirada, como el concejal no adscrito electo por ANV David Bizkai, son firmes partidarios de separar la religión de la política. "Son dos esferas diferentes", sostiene Bizkai, quien critica que el pleno "no es el lugar más procedente para que esté, se debería llevar a la iglesia y que cumpliese su función de culto". Además, cree que los símbolos religiosos en los ayuntamientos "son restos de una herencia histórica de un pasado reciente" y recuerda que el Sagrado Corazón "fue puesto a poco de producirse el golpe militar".
Charo Fraguas (IU) es muy explícita al opinar "lo mismo que Jesucristo: a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César". Por lo tanto, "no sé qué pinta el Sagrado Corazón en un salón de plenos, que es del César". La concejal de IU, a pesar de su oposición, explica que no ha planteado su retirada "porque no iba a salir la moción".
Entre los defensores, Amaya Zarranz (PP) piensa que hay que mantener la imagen porque "es una tradición que siempre ha existido en el ayuntamiento". "No entiendo que haya alguien a quien pueda molestarle. No ofende ni molesta a nadie", observa. Desde UPN, José Luis Medrano también se muestra "a favor". "No tengo ni 20 ni 30 años, tengo 67, y toda la vida he vivido religiosamente, así que no me molesta para nada", defiende.
Más dubitativa se muestra la socialista Mertxe Sánchez. A pesar de ser consciente de que "se debe separar los símbolos religiosos de la vida pública", jamás votaría su retirada, por su especial vinculación con el colegio Sagrado Corazón. "Casi preferiría que renovaran la foto del Rey y que pusieran una más actualizada", bromea.
BERIÁIN También junto a las banderas, y próximo a varios mapas y al escudo de la localidad, se encuentra el crucifijo en el salón de plenos de Beriáin. Ahí ha estado desde 1988, cuando se inauguró la casa consistorial del por entonces concejo de la Cendea de Galar. Su alcalde, Rafael Blanco (PSN), al igual que su homólogo de Villava, entiende que la imagen católica en el ayuntamiento tiene más que ver con "la tradición" que con "cohibir los derechos de alguien". "Me parece correcto que esté y desde luego no tengo ninguna intención de poner en marcha ninguna iniciativa al respecto". El regidor municipal recuerda que esta legislatura, Beriáin aprobó una ordenanza "sobre la posibilidad de celebrar homenajes civiles" en el consistorio, "así que estamos abiertos a cualquier posibilidad". Pese a todo, entiende que si llegado el momento una mayoría pide su retirada "porque estima que es incorrecto, pues habrá que acatarlo".
Su socio en el gobierno, AMIB, a pesar de comprender que puede tratarse "de una tradición", es partidario de su retirada. "A mí no me molesta, pero vivimos en una época en la que hay una multiculturalidad enorme y ahora mismo no veo motivos para tener un crucifijo. En un pleno está representado todo el pueblo y ahí hay cristianos, ateos, judíos, musulmanes u ortodoxos", sostiene Ángel Pizarro, quien en alguna ocasión, "cuando me ha tocado organizar algún acto lo he quitado por respeto también a las demás culturas y religiones".
Alguna vez, pero sólo a nivel privado, AMIB ha planteado la retirada del crucifijo, al igual que lo ha hecho NaBai a través de su portavoz, Josema Menéndez, quien tiene muy clara su postura: "Yo no entro a debatir si religión sí o no. La ley lo dice muy claro: el Estado es aconfesional y no creo que debamos mostrar signos religiosos en un organismo público que se encarga de gestionar los intereses de la ciudadanía, en este caso de Beriáin. Es como si pusiéramos en el pleno el escudo de Osasuna, la Real o el Athletic, no tendría ningún sentido".
La acofensionalidad del Estado es también el argumento con el que IU rechaza que se exhiban iconos religiosos. "En cualquier momento puede entrar en el Ayuntamiento una persona que tenga otra confesión que no sea la católica y le podría molestar la presencia del crucifijo", explica Santiago Marcos.
Desde el PP, José Luis Ruiz opina que el Cristo en la cruz debe mantenerse, "puesto que ha estado ahí siempre", mientras que para Mª Carmen Canga (UPN), "representa a la mayoría de la población, no se atenta contra la dignidad de nadie ni es ofensivo". "Creo en la libertad religiosa. Si algún día se decide que no haya ningún signo en ninguna institución, tampoco pasaría nada, pero respetemos un poco, porque no vale que aquí se quite el crucifijo y en cambio estemos apoyando el burka, cuando esto no es un símbolo religioso, sino de opresión a la mujer", denuncia.
ESTERIBAR El crucifijo también es la imagen religiosa que corona el salón de plenos del ayuntamiento del Valle de Esteribar, sito en Zubiri. "Yo entré en el año 1995 y ya estaba aquí. Lo hemos mantenido por tradición y nunca ha habido ningún problema ni nadie ha protestado que yo sepa", defiende el alcalde, Javier Borda (Independientes de Esteribar). El primer edil entiende que la clave debe ser siempre "el respeto" y que "cada uno es muy libre de opinar, pero a día de hoy en este Ayuntamiento se van a mantener estas tradiciones", añade. Desde su socio en el gobierno, Agrupación Electoral por Esteribar, no ven inconveniente en que se siga exhibiendo el crucifijo ya que, "prescindiendo de cuestiones religiosas, es una parte de nuestra cultura y una tradición que hemos heredado", dice Blanca López.
En la bancada contraria, Josu Bregaña (NaBai) prefiere ofrecer "una valoración personal", y ésta no es muy partidaria de que en las instituciones públicas tenga que haber ningún icono. "Una sala de plenos debería ser aséptica en cuanto a cuestiones religiosas, que deberían ser de índole personal. Estamos en un Estado laico y, por lo tanto, retiraría el crucifijo ahora mismo", asegura.