la presencia de las cosechadoras, tractores y remolques ya nos han indicado estos días que la cosecha del cereal ha dado comienzo. Aunque desigual en función de las distintas zonas de la Merindad, la recogida de cebada, trigo y otros cereales mantiene atareados a los agricultores de la comarca. Estas labores agrícolas se llevan a cabo conviviendo con las altas temperaturas habituales de este mes de junio.
En las cooperativas, la actividad es frenética. Desde la Sociedad Cooperativa Lóquiz de Murieta, su gerente, Andrés Gómez de Segura, indicó que "la cebada está saliendo bastante bien, aunque de momento no se pueden adelantar muchas cifras ya que llevamos sólo unos días cosechando". En esta zona todavía no se ha generalizado la recogida de trigos y avenas, por lo que la cebada, cereal más temprano, centra la actividad de estos primeros compases de la temporada. "La gente en general está contenta de cómo sale la cebada, por lo que si los agricultores están contentos creemos que está bien", relata.
Sobre las cifras, en Murieta, en una coooperativa que cuenta con 269 socios, en la temporada pasada se recogieron 22 millones de kilos de cereal. "Hace cuatro años pasamos de 22 toneladas, y ha habido años en que nos quedamos en 19 ó 20 millones de kilos, aunque de 20 para arriba llevamos ya unos cuantos años", señala el gerente.
Respecto a las condiciones en las que está entrando el grano "está muy limpio. De momento, por el tiempo que está haciendo, no nos lo han traido ni con humedad ni nada de eso", asegura Gómez de Segura.
La cosecha se está realizando con cuentagotas en estas localidades más al norte de Tierra Estella, ya que la maquinaria, las cosechadoras, se encuentra todavía realizando las labores de la recogida en otros municipios más al sur, como Larraga o Lerín. "La gente comparte o alquila cosechadoras y hasta que no terminan allí no suben para aquí. No es porque el cereal no esté todavía a punto, es más, la cebada está en torno al 90% para cosechar, lo que ocurre es que no están las máquinas", resume Andrés Gómez de Segura. No ocurre lo mismo con el trigo, más tardío, sobre el que el gerente de la cooperativa de Murieta indica que todavía no está listo para recoger, le falta algo más de tiempo.
En lo que se refiere a las cifras, los responsables de estas sociedades prefieren no adelantar acontecimientos aunque avanzan que "en lo que es el ámbito de la cooperativa este año parece que vamos a tener bastante buena cosecha de cebada. Sin embargo el trigo, como dicen los agricultores, hasta que no te metes no se ve lo que hay", recuerda Andrés Gómez de Segura.
Los productores tampoco concretan qué precios se cobrarán por los cereales. El gerente de la cooperativa de Murieta señala que "precisamente cuando se empieza a cosechar baja el precio. Ha pasado esto toda la vida, porque por ejemplo los ganaderos no la quieren tanto ahora porque es fresca".
en los arcos Por su parte, desde la Sociedad Cooperativa Odrón de Los Arcos su gerente, Jesús Mª Mauleón, coincide con su homónimo de Murieta en que "todavía es pronto para saber cuánto se va a recoger, porque el trigo engaña bastante y la cebada es desigual, ya que hay variedades que han funcionado bien y otras no tanto".
En la cooperativa arqueña, que aglutina tanto a agricultores de la localidad como de otras cercanas como Urbiola, Arróniz, Luquin y Barbarin, la cosecha arrancó el pasado 13 de junio. Todavía es pronto para aportar cifras, aunque su gerente adelanta que, con toda probabilidad, el número de kilos descenderá un poco. Así, Jesús Mª Mauleón señala que "si el año pasado recogimos 15 millones de kilos, este año calculamos que rondará entre los 11 y los 13 millones de kilos".
Las razones de este descenso se encuentran sobre todo en las condiciones climatológicas, como relata Mauleón "ha habido un invierno muy seco y además las pocas aguas que han caido han estado mal distribuídas, han caido en épocas concretas en las que no vienen bien al cereal.
Por otra parte, en los últimos meses se ha detectado la presencia de un insecto, el conocido como hematodo, que aunque no se ha generalizado en la Merindad, se ha apreciado ligeramente en algunas localidades, sobre todo hacia el sur. Se trata de una especie de gusano que se introduce dentro de las cabezas del cereal, sobre todo en cebadas, y las deja vacías de grano.