Eso que se dice el turismo, que, de una u otra forma ha existido siempre, por los siglos de los siglos, ya se sabe que es invención grande, que ya lo protagonizó (bastante chuscamente, por cierto) el inefable Paco Martínez Soria y lo dijo y lo filmó (y hasta se atrevió a firmar) Pedro Lazaga (El turismo es un gran invento, 1968), pues que resulta que vale lo mismo para un roto que para un descosido, y hasta es cosa instructiva. Se dice porque este agosto que acaba de acabar, y por dos veces, se ha tenido oportunidad de escuchar dos preguntas, las mismas las dos, y hasta salir airoso del trance porque los interlocutores lo entendieron a la primera. Quizás es que estaban predispuestos, claro.

¿Oiga, que ustedes son navarros o son vascos? Se lo pregunto porque igual que en Gipuzkoa (denominación formal y oficialmente admitida y vigente) y Bizkaia (tal cual) pues que hemos visto que hablan la misma lengua, ¿sabe? Y en el otro caso, la misma idéntica cosa: ¿Ustedes son vascos o navarros?, y largaban la misma justificación a su pregunta, incluso extendida por el asunto del euskera a Iparralde, a donde se les envía mucho (aparte de Urdax y Zugarramurdi). por aquello de que lo que sube hay posibilidad de que baje (con los precios no suele ocurrir) y de que vuelvan a dejar unos euros (no muchos este año) en el pueblo y en el valle.

¡Coño (con perdón), pues que mira que fácil lo tenemos! Y va la respuesta con otra pregunta: ¿Oiga, ustedes son de Lérida (o Lleida, que es oficial), no? Y pues que sí, que así era te respondían. ¿Y son catalanes, no?. Pues que sí, claro, de Lleida y catalanes. Y lo mismo con unos andaluces, de Huelva y andaluces, claro. Pues oigan, que ustedes mismos, eso es lo que somos y nos ocurre (es lo que creemos algunos) a nosotros, ya ven ustedes, y que como el visitante suele ser gente mayormente comprensiva y con ganas de zambullirse en las cosas de los pueblos que visita, lo aceptaron y hasta lo asumieron con normalidad y sin aspavientos.

Hablábamos de historia, de cultura, de folklore y de costumbres, y pues que en cuestión política no nos adentramos en aguas tan procelosas, que cualquier chiquilicuatre (las más de las veces contratado en el exterior) ya se sabe que te suelta ex catedra que si la entelequia, que si el nacionalismo vasco invasor y que el copón de la baraja hace nada, un tribunal (no pasará a la historia) retrató su ignorancia (de su independencia hablaremos otro siglo) y también negó la mayor, que piensa uno cómo se consulta a jueces y no a antropólogos, lingüistas, folkloristas o recorrerse el país, mismamente. En mis manos un ejemplar de la National Geographic Society (Land of the Basques, 1954) con igual realidad que Iribarren, Baleztena, Caro Baroja y otros asumían sin problema y sin Pepe que les llevara la contraria. Como lo de Olite/Erriberri.(De llorar).