EN el valle de Aguilar vio su primera luz un truhán y tunante de novela. Algunos sostenían que había nacido en Nazar, otros en el cercano lugar de Asarta, e incluso, por su apellido, que era natural del pueblo homónimo. Sin embargo, recibió sus aguas bautismales en Espronceda (1909), pueblo que nos remite al célebre poeta romántico don José, el amigo de Espoz y Mina o del lodosano Joaquín Romualdo de Pablo Antón "Chapalangarra". Cierto periodista describió a Luis Zubielqui como caballero de pelo cano, generoso en huesos, que había llegado a la conclusión, siendo todavía muy joven, de que "hay otra vida más barata, pero no es vida." Y, desde entonces, rey de ciertas chicas, del mus y los frontones; alias "El Limpias" por su conocida faceta del tahúr, posiblemente el más famoso que cruzó el Ega. Vivía en una fiesta perpetua.

De Zubielqui se contaron anécdotas mil. Muchas verdaderas, otras inventadas por el personal. Hijo de un pastor, sus primeros trabajos los realiza como zagal. Expelotari, extimador, exnovillero, exvividor?, tras enterarse de su presunto fallecimiento publicado en un rotativo riojano, comentó:

"-¡Pero, coño, si yo no he muerto?! Lo que pasa es que me tienen envidia porque he sido bonito y porque he vivido una vida alegre y libre como un gorrión; me han querido asesinar con una broma de mal gusto. Les fastidia que siga al pie del cañón a los 78 años sin haber dado ni golpe desde los 17 cuando me fui a la mili?"

A pesar de ser considerado todo un bribón por sus coetáneos? y quizá algo peor, don Luís no se tuvo por tal, en absoluto. "Yo he llevado una vida bohemia, pero nunca he estado procesado. Como buen jugador he sabido ganar y perder. He llegado a quedarme en un casino sin un maletín lleno de billetes de mil pesetas, pelao como un pollo, y he tenido la clase suficiente para darle una propina, con unos restos de dinero que me quedaban, al mozo que me sirvió un café a la hora de marcharme? Zubielqui es un señor, no un granuja. También he sabido ganar en una partida de mus 300.000 pesetas y luego, de inmediato, cepillármelas en una juerga."

Este hijo de Espronceda era como parecía: bon vivant y mujeriego, gandul y jugador. En ocasiones se le veía pasear en Estella o Vitoria, por Bilbao o Logroño, acompañado de una hermosa joven que presentaba a los conocidos como "sobrina". Al cabo de cierto tiempo, en visitas posteriores, se le podía volver a encontrar con otra muchacha distinta, añadiendo siempre la misma coletilla. Falleció en la capital vizcaína en 1987, dejándonos una existencia novelesca? una azarosa vida de peliculero pícaro, bohemio y buscavidas, aldeano y caballero. Tal vez su mayor pesar era el no saber leer ni escribir, lo que le daba todavía más mérito a sus andanzas desde que saliera de su pueblo natal, en el encantador valle de Aguilar, tan cerca de Los Arcos o Viana.

Curiosamente Pablo Antoñana, en su Tierraestella lo hace natural de Otiñano y se refiere a su apellido como apodo, de él dice: "tramposo, jugador de pelota y cartas, que merece [como bien entendieron Juan Satrustegui y José Torrecilla] capítulo aparte que no le voy a dar." Es posible que al ilustre vianés no le cayera en gracia, pero Fernando Videgain le hubiera dedicado más de un enjundioso párrafo. Genio y figura el tal Zubielqui, toda una novela para llevar al cine.