elizondo. Los Juegos Florales Vascos, Euskal Lore Jokoak, unas jornadas de cultura vasca que en el siglo XIX promovió el vascólogo Antoine d'Abbadie, han vuelto este año al Valle de Baztan, 135 años después de su primera edición a este lado del Pirineo, en Elizondo, y también 35 después de que en 1979 se conmemorara su centenario en esta localidad por Euskaltzaindia. Esta vez, Euskal Lore Jokoak se localizan en Irurita, en la casa torre Jauregia, donde se exponen recuerdos de la primera edición y se desarrollarán los actos culturales.
El promotor originario, Antoine Thomson d'Abbadie d'Arrast, cuyo palacio de Hendaia merece más de una visita, nació en Dublín el 3 de enero de 1810 y falleció en París el 20 de marzo de 1897. A lo largo de su vida fue un relevante explorador, geógrafo, numismático y astrónomo francés, particularmente famoso por sus viajes a Etiopía durante la primera mitad del siglo XIX, y fue también un destacado mecenas que mereció ser llamado el padre de los vascos por su decidida y entregada defensa de la cultura vasca.
A D'Abbadie se debe la iniciativa de Euskal Lore Jokoak que se estrenaron en Urruña, donde residió, y en Sara (ambas villas en Laburdi), y en Donapaleu (Baja Navarra) y con la Asociación Euskara de Navarra lo haría con éxito y arrollador entusiasmo popular en Elizondo, el 25 de julio de 1879 y con posterioridad, en Bera. Reivindicó el Zazpiak Bat (siete en uno) para Euskal Herria y fundó la Sociedad Lingüística de París, y en lo que ahora parece una simpática curiosidad legó a la Academia de las Ciencias Francesa una propiedad en los Pirineos con una renta anual de 40.000 francos, para realizar, en los 50 años siguientes, un catálogo de medio millón de estrellas.
Ahora, las asociaciones Dorrea Elkartea, Laxoa Elkartea, Baztandarren Biltzarra, Iruritako Dantzariak, el Palacio de Jauregia y la comisión de Cultura de Baztan han recuperado aquellas jornadas culturales, y todos los días (de 18 a 20 horas) se expone en Jauregia de Irurita una colección de carteles que ha cedido el castillo de Antoine d'Abbadie y los poemas premiados en 1879, entre otros el famoso Ama euskeriari azken agurrak de Felipe Arrese Beitia, un lamento temeroso por la desaparición del euskera que no resultó ganador pero es el que más ha trascendido. Mañana, la doctora en Lingüística Vasca y catedrática en la Universidad de Deusto Rosa Miren Pagola disertará sobre la figura de Bruno Echenique, el más activo colaborador del príncipe Bonaparte en sus estudios sobre el euskera.