En menos de una década, Sarriguren ha pasado de ser un pequeño núcleo urbano con apenas cinco habitantes censados a tener más de 13.000. Una zona que antes era todo campo es ahora una urbanización viva, que aumenta su población mes a mes. Pero hay un rincón de la ecociudad apagado, que parece resistirse a estos nuevos tiempos. Y es que el Pueblo Viejo de Sarriguren sigue abandonado. Por eso, el actual equipo de Gobierno de Geroa Bai quiere convertir la semilla de lo que es hoy la capital del Valle de Egüés en el centro neurálgico cultural de este municipio, formado por 16 núcleos urbanos.
Según recalca el alcalde, Alfonso Etxeberria, “queremos darle vida a esa zona muerta”, con cabida “especialmente para los jóvenes, pero también para asociaciones y demás vecinos”. Por su parte, el edil de Cultura, Joseba Orduña, destaca que la rehabilitación de los tres edificios que componen el Pueblo Viejo, una iglesia desacralizada del siglo XIII y las conocidas como casa-torre y la casa grande, supondría un importante ahorro: “Es más barato que hacer un megacomplejo cultural porque solo hay que invertir en las obras del interior de las dos casas”.
La idea es usar el espacio de la antigua iglesia de Santa Engracia como un pequeño auditorio. “Tiene capacidad para unas 100 personas”, detalla Orduña, quien señala que esta parroquia podría utilizarse como “salón de actos, pequeñas obras de teatro, conciertos o cine, entre otras”. Además, el concejal señala que éste podría ser “un buen espacio al que trasladar las bodas civiles, como se hace en Pamplona con la sala de la Ciudadela”. Pese a ser una antigua iglesia, “no se ven arcos ni punteros”.
Las otras dos edificaciones, la casa-torre y la casa grande, de dos alturas cada una, están aún sin rehabilitar. Para estos espacios, el planteamiento es “crear salas para que utilicen los vecinos y los colectivos culturales, así como el Ayuntamiento”, comenta el concejal. Ahora mismo, no existe ningún espacio cultural en Sarriguren (sí en algunos otras localidades del valle), y para impartir cursos municipales, por ejemplo, el Consistorio tiene que hacer uso de aulas del colegio público, de salas de la ciudad deportiva o del nuevo Ayuntamiento, así como del antiguo, ubicado en Egüés.
NEGOCIACIÓN Actualmente, los tres edificios que se mantienen en pie pertenecen a la sociedad pública Nasuvinsa. Solo la iglesia está restaurada, mientras que en las dos casas solo se han hecho obras de rehabilitación en la fachada y tejados. Pero el Consistorio mantienen negociaciones con la empresa para conseguir la cesión de estos espacios. “Nos gustaría cerrar el acuerdo antes de la nueva legislatura”, señala Etxeberria. Además, está previsto que en el plazo de un mes se apruebe el proyecto de reparcelación de la zona, para licitar las obras de urbanización, que incluirá zona de juegos infantiles, un paseo, bancos y zona verde.