pamplona - Hoy están en el punto de mira, porque, después de más de dos décadas, (y ha tenido que cambiar el color político del Ayuntamiento de Pamplona para posibilitar el cambio), han visto duplicado el número de plazas de cara al próximo curso escolar. ¿Un privilegio? Nada que la demanda histórica de madres y padres no viniera reclamando desde hace años, sin respuesta del Ayuntamiento.

Por eso, más allá de que algunos ahora hayan querido sacarlas a la palestra, las Haur Eskolak, las Escuelas Infantiles 0-3 en euskera de Pamplona, tienen una interesante historia detrás, la historia forjada codo con codo por el equipo docente, las familias y los txikis, y con un proyecto educativo bilingüe pionero en todo el Estado.

La historia comienza y continúa todavía hoy en Izartegi, en el barrio de la Chantrea, donde este periódico reunió hace unos días a algunas de las educadoras que dieron forma al primer centro 0-3 euskaldun de Pamplona. Miren Oñate y Alicia Bakaikoa siguen todavía al pie del cañón, la primera ahora en el Gobierno de Navarra, pero Alicia, que estudió euskera en la gau eskola de la Rochapea, después en Arturo Campion y en la Escuela de Idiomas, continúa en el mismo centro, de educadora infantil (hizo FP y después Magisterio), y por sus clases pasan hoy los hijos e hijas de las que fueran sus alumnas y alumnos hace treinta años. “Para mí es un orgullo tener hoy como madres a las que fueran mis txikis, y encima educar a sus criaturas”. Se refiere, por ejemplo, a Itziar Aranguren, que está a su lado. Ella fue una de las primeras promociones de Izartegi en euskera. “En el 80, fui a Egunsenti en castellano, y cuando se abrió en euskera Izartegi, en 1981-82, me trasladaron aquí”. Itziar comparte con su andereño el recuerdo de haber vivido una etapa muy especial juntas: “El orgullo es recíproco. Desde entonces y hasta ahora. Elegir una escuela en euskera para tus hijos en Pamplona y que te den plaza, hoy en día es una lotería. Queríamos cerca y en euskera”. Al vivir en la Chantrea, lo consiguieron. Primero con Izei, la mayor, que estudió en el centro 0-3 Egunsenti, y ahora con Anetz, que ocupa las mismas aulas que ella de txiki, en Izartegi.

Para Itziar Aranguren sus años en la Haur Eskola de la Chantrea fueron especiales: “Muchos de nuestros padres no sabían euskera y no tuvieron complejos por llevarnos a un centro en esa lengua”. Alicia Bakaikoa, su maestra de entonces, precisa que “se hicieron muchas reuniones con las familias, se les explicaban todas las dudas”, dudas que, según añade Aranguren, “muchas eran lingüísticas y las mismas que pueden tener ahora los padres donde se va a cambiar de modelo. Entonces se compartía mucho”, una forma de proceder que, a su juicio, se podía trasladar al momento presente.

Ahora que las críticas se han querido ensañar, injustamente, contra estos centros, y se ha llegado a decir que el nuevo equipo de Gobierno les va a dar las mejores instalaciones a los alumnos en euskera, es necesario echar la vista atrás, y comprobar cómo los orígenes de las haur eskolak no fueron fáciles. La primera de ellas, Izartegi, nació en 1979 como las otras siete escuelas infantiles municipales, con modelo lingüístico solo en castellano, y no fue hasta 1981-82 cuando empezó a impartir enseñanza en euskera. “De primeras, se pretendía que compartieran dos modelos, pero luchamos porque fuera un modelo de calidad, y se consiguió el euskera”, apunta Miren Oñate.

POR OPOSICIÓN Oñate, una de las primeras andereños de Izartegi lo recuerda. Ella, que vivía en Bilbao, se enteró por la prensa de la oposición para educadora: “Había estudiado Puericultura, y estaba estudiando euskera en Deusto. Me vine a Pamplona, me presenté a los exámenes y saqué plaza”. Fue en 1980, y entró en Egunsenti, pero “al curso siguiente el Patronato de Escuelas Infantiles decidió que hubiera euskera en Izartegi, y a toda la gente que sabíamos la lengua nos trasladaron”. Rememora los inicios, con compañeras como Merche Urribetxeberria, Maite Escribano, Ana Ibarbia, Mari Lizaso, Fernando Etxetxipia, Blanqui Ros... “No fue un experimento porque sí, se apostó por un modelo de inmersión lingüística. Y teníamos mucha ilusión. Yo, además, me saqué Magisterio, y todas nos formamos con los mejores especialistas en bilingüismo”, señala y añade que se vivía un momento especial: “Había un clamor por el euskera. Estaban en auge todas las ikastolas”. El socialista Julián Balduz, alcalde entonces, hizo posible aquello, porque después las posteriores corporaciones nunca han apoyado las haur eskolak. Al contrario, se ha silenciado la demanda. Hubo un intento, en 1997, cuando el tripartito aprobó el proyecto de una nueva haur eskola en Iturrama, que la llegada de UPN silenció para siempre.

Esta educadora explica que se quiso ser muy minucioso en la implantación de un educación infantil en euskera: “A cada niño se le hacía un análisis de su avance educativo, y a la par, de su avance lingüístico”. Por eso defiende el modelo pedagógico de las haur eskolak, y precisa que “el Ayuntamiento, como gestor del 0-3 años, tiene que ofertar esa posibilidad a las familias”.

“Teníamos mucha ilusión” Con ilusión también recuerda aquellos años Ana Araujo, con 34 años de educadora infantil en euskera, primero en la Chantrea y actualmente en la Rochapea: “Y ahora vamos a pasar al nuevo centro Goizeder”, explica. Araujo, que comenzó con 21 años de andereño, califica aquellos años como “maravillosos. Teníamos una libertad absoluta y las familias nos apoyaron siempre”, tanto que hoy ha sido también profesora de los hijos de aquellas alumnas que tuvo hace 30 años. Para Araujo Izartegi fue “un auténtico referente” en el barrio de la Chantrea y en Pamplona en general, y “las familias confiaban en nosotras y en el proyecto educativo”. Al respecto, Alicia Bakaikoa destaca que la colaboración de las familias fue esencial. “Tenían un verdadero interés por la escuela y estaban muy implicadas. Íbamos a una, a construir la escuela”.

En aquel sistema educativo de las Escuelas Infantiles, un referente hoy en día, hay que señalar, además, que influyó de forma importante, y así lo recuerdan muchas de las educadoras de Iruñea, la filosofía educativa de las Escuelas Municipales italianas de Reggio Emilia (Loris Malaguzzi).

En 34 años, la misma oferta Ana Araujo opina, respecto a la situación actual, que “la reflexión primera es que desde 1982 y hasta ahora, y han pasado 34 años, no se había hecho una apuesta por las 0-3 en euskera. Y ahora va a haber 4 centros; yo creo que no es para echarse las manos a la cabeza”. Añade además que hace 30 años, a Izartegi “venían chavales desde Barañáin, Zizur... ¿Y hoy la gente se queja porque tiene que desplazarse?”, se pregunta. Para ella, la realidad es más profunda: “Vivimos en un sitio del conmigo o el contra mí” y aún va más lejos: “¿Desde cuándo aprender un idioma resta en vez de sumar?”.

Maite Urrestarazu empezó en Izartegi en el curso 1981-82, de prácticas: “Había estudiado FP2 Puericultura”, dice, y deja bien claro que primero fue Izartegi, y no fue hasta más de 10 años después, cuando se implantó euskera en Egunsenti (en el curso 1995-96). “Así que no es verdad que desde el principio hubiera dos escuelas en euskera”, precisa. Urrestarazu valora el cambio de tendencia del nuevo equipo municipal y el incremento de la oferta 0-3 en euskera: “Estamos contentas de que se haya hecho, era una necesidad histórica, porque se crearon 3 en inglés dejando en 2 las de euskera”. Según su parecer, “no entiendo que se esté haciendo un problema de lo que no es. Me está dando pena que se está creando un mal ambiente”, opina y añade que “hay muchos padres y madres con una alegría tremenda”, porque durante décadas “los que han apostado por el 0-3 en euskera no se han planteado que tuvieran que desplazarse. Hacían verdaderos esfuerzos para llevar a sus hijos a las escuelas de la Chantrea, mientras que ahora hay otros que se quejan”.

El próximo curso, habrá haur eskola en Pamplona en cuatro zonas de la ciudad (Chantrea, Rochapea, Donibane y Arrosadia). En total, 374 plazas, el 27% del total de la oferta, que representan un reparto algo más justo de un modelo educativo con una demanda creciente.

Izartegi, 1981; egunsenti, 1995

Orígenes. Izartegi arrancó en 1979 cuando el Ayuntamiento vio la necesidad de crear este servicio. En agosto del año 1981 empezó a ofrecerse educación íntegramente en euskera. En 1995 estuvo a punto de cerrarse, pero la movilizción de padres y madres logró que se mantuviera abierta, aunque únicamente con 28 plazas. En el curso 1997-98 se consiguió añadir un grupo más, aumentando a 44 plazas. Hasta el año 2006, en que se remodeló y llegó a 82. Egunsenti, por su parte, que nació en el 79 como castellano, no fue en euskera hasta 1995-96.